Chavos no saben sentarse en una mesa y ver pasar una muchacha, sin molestarla: alcalde de Cuernavaca

CUERNAVACA, Mor. (apro).- Para el alcalde de Cuernavaca, Francisco Antonio Villalobos Adán, los jóvenes no saben lo que es sentarse en una mesa y ver pasar a una muchacha, sin molestarla.

En cambio, aseguró, los chavos de su municipio sólo saber estar en una periquera, con una cubeta con chelas, y no conocen un “buen lugar”, como lo era para entrar a el Taizz o Juárez.

“Esa era nuestra vida en Cuernavaca, lo veíamos (a las mujeres) sentados en las mesas de las plazas, cuando cruzaban por nuestras calles, el turismo americano, el brasileño, pero eso no lo conocen nuestros jóvenes, por la inseguridad”, insistió.

En entrevista para un noticiero en línea y ante los recientes hechos violentos, Villalobos Adán consideró que lo importante es tener el control operativo de la policía “para imponer el orden en la ciudad” y que “los chavos conozcan otro nivel de vida”.

Donde, “desde una mesa (de un antro) puedas ver a una muchacha, con pantalón blanco y tanga, y que no sea molestada”, señaló.

Sobre las críticas que ha recibido en redes sociales porque el fin de semana pasado se fue a Acapulco a celebrar el cumpleaños de su hijo, dijo que su familia le pidió “agenda” para celebrar y que se tomó dos días para estar con ellos.

En relación a las mujeres, no es el primer servidor público que cae al tratar de opinar sobre lo que se debe hacer.

Junto con el alcalde, el fiscal y el titular de seguridad pública han vertido declaraciones que han sido cuestionadas por la población en las redes.

El jefe policiaco, José Antonio Ortiz Guarneros, afirmó hace unas semanas que habían asesinado a unas mujeres porque “hacían actividades no propias de una dama”. De hecho tuvo que disculparse mediante una carta.

En tanto, el fiscal de Morelos, Uriel Carmona Gándara, advirtió que la mayoría de las desapariciones en la entidad “son voluntarias” y aprovechando un caso en específico, el de una menor que fue reportada como desaparecida y luego localizada en las playas de Huatulco, en Oaxaca, le dio toda la publicidad para “confirmar” el supuesto de que no desaparecen, sino que “se van con el novio”.

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