Piketty, Warren, e impuesto a la riqueza extrema

Slim, Larrea, Bailleres, Aramburuzavala, Salinas y Azcárraga. Los más ricos de México. Fotos: Procesofoto Slim, Larrea, Bailleres, Aramburuzavala, Salinas y Azcárraga. Los más ricos de México. Fotos: Procesofoto

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Toca el turno a un interesante diálogo, en principio entre Thomas Piketty, genial economista francés, autor del “Capital en el Siglo XXI”, cuyo contenido estremeció las premisas neoliberales al proponer entre otras medidas, un impuesto alternativo a cargo de las grandes fortunas, con el fin de abatir la brutal concentración de la riqueza mundial en el 1% de la población, y un hobbit de nombre Frido, nacionalizado mexicano, periodista de profesión, de rostro inteligente y noble mirada, culto, pariente cercano del famoso Frodo, el del anillo fascinante.

Sepan lectores que la forma de diálogo como medio para expresar pensamiento y drama humano, adquirió esplendor en los diálogos de Platón, imperecederos, por su hondura, verdad, demoledora dialéctica contra la retórica al servicio del poder, como la de Calicles, el sofista, para quien su justicia “estriba en el predominio de los fuertes”. Y frente a Calicles, Sócrates, campeón de la filosofía que enaltece el primado de la inteligencia -donde habita la justicia verdadera-.  El tratamiento serio de lo trascendente es aderezado en los diálogos platónicos con dosis de buen humor. Con modestia y guardada proporción, recurro a esa forma dialéctica. Venga pues el diálogo.

Frido: estoy muy sorprendido señor, pues usted que se sienta frente a mi en la mesa de este café acordado para el diálogo, no me parece que sea Thomas Piketty, cuya cara me es tan familiar por los periódicos; más lo saludo por educación básica: hola amigo; sepa que  no dudo de su nacionalidad francesa ya que su prominente nariz -signo inequívoco de lucidez- lo delata, pero dígame, ¿quién es usted, qué pasó con el Sr. Thomas Piketty que había quedado seriamente de venir? Aplaque mi inquietud, “s’il vous plaÎt”.

Pierre:  Soy Pierre de La Bruyère, ¡qué pena causar tal desconcierto, Don Frido, de linaje ¡tan noble! Antes que nada, incluso de devolverle su observador saludo, le explico. Thomas es amigo mío, lo conozco de años al igual que sus ideas económicas; él me platicó que no podría asistir a este diálogo por razones de peso; diálogo ideado -me señaló- para comentar con usted una propuesta de Elizabeth Warren en materia de política tributaria, ella, senadora demócrata, precandidata a la presidencia de los Estados Unidos. De inmediato me ofrecí a venir en su lugar para que él no quedase mal, tomando en cuenta que conozco bien dicha propuesta de Elizabeth. Aclarado el punto, lo saludo, hola Frido, un gusto…, ¿cómo está usted?

Frido: bien, bien, en lo que cabe¡ah, Pierre, me queda claro y me tranquilizo! Le agradezco que se haya tomado la molestia de venir desde París a esta ciudad. Sepa que estoy interesadísimo en saber acerca de la propuesta de Elizabeth, tan prestigiada profesora de Harvard, adversaria del trumpismo, ese que tanto se asemeja a las tesis de Calicles, autócrata en el diálogo Gorgias de Platón, ¿lo recuerda Pierre? Debo confesarle que no conozco la propuesta Warren; pero esa es la razón de mi interés en escuchar sus consideraciones Pierre, como fiel intérprete de Piketty y buen conocedor de dicha propuesta.

Pierre: gracias “bon ami” por su comprensión y franqueza. Sí que recuerdo el Gorgias, ese diálogo sobre la desmitificación del poder. Verdaderamente los diálogos de Platón prefiguran la sabiduría del Eclesiástico -libro bíblico- donde se dice que, al agitarse el cernidor del debate, aparece la basura, que en el horno de la discusión se prueba la vasija del alfarero, que en su palabra y razonamiento están las pruebas del hombre. Por eso Frido, no me alabe hasta que haya hablado de las cosas serias. Y antes de ir al grano sobre lo que propone Elizabeth, dígame ¿cómo están las cosas en México?

Frido: pues qué le digo Pierre, por desgracia prevalece el proceso de uniformación política, salvo casos de excepción de pueblos campesinos, indígenas y mestizos, que se oponen con valentía a proyectos neoliberales devastadores de sus tierras, del medio ambiente. Es una pena, incluso el mismísimo Hegel fustiga el principio de “coordinar homogenizando”, cuyo fin es el perdurar del Estado, mediante la eliminación, absorción o debilitamiento de toda otra forma social o cultural, como guarderías, refugios de mujeres violentadas, cuerpos intermedios, organismos autónomos o científicos, partidos etc. Me encanta leer a Hegel, aclara el fondo de muchas cosas.

 

Los partidos Pierre, que se dicen de oposición, están hipertrofiados, a la deriva…, ciegos para lo que se ve venir. Un día eliminan con acierto, un artículo transitorio de una minuta de  reforma constitucional que autorizaba a los militares realizar tareas de seguridad pública, ajenas a su función natural, durante cinco años, y luego a los pocos días, para condescender con los fuertes, lo reviven con entusiasmo infantil, ignorando que “la garantía de una constitución está, no en el número de soldados, habitantes, territorio, sino en el espíritu inherente, en la larga historia que ha venido haciendo la constitución”; solamente una legisladora, una de 500, tuvo el decoro de no sucumbir al número, esgrimiendo argumentos de razón y verdad para fundar su voto en contra. ¡Qué ignorancia de la historia nacional la de la mayoría!

Otro aspecto que deprime Pierre, es el de la política prevaleciente en el caso de migrantes centroamericanos que vienen huyendo de la violencia y del hambre. Ellos se ven forzados a emigrar, para por ejemplo, ¡evitar que sus hijas sean violadas y esclavizadas! Hace unos días, el New York Times publicó que el gobierno de los Estados Unidos reconocía que el de México estaba cumpliendo con las metas migratorias del trumpismo, impidiendo el paso a migrantes en ciudades fronterizas, interceptando a menores de edad que viajan sin sus padres, para no “hacer enojar” al  Calicles del Norte, en contradicción de las promesas de campaña del gobierno actual, como esa otra incumplida, de que el operar una termoeléctrica en Huexca, un poblado de campesinos, era como ubicar un ¡basurero en Jerusalén!

Pero bueno, así están las cosas aquí. Mas por favor Pierre, hábleme de la propuesta Warren -que estoy ávido de conocer.

Pierre: ¡ay caray, de no creerse!, pero ni hablar del peluquín. Vayamos pues a la propuesta de Warren, comentada por Thomas en su página digital. Es simple, bien fundada y justa. Muy afín a lo que Piketty resalta en su obra magistral, “El Capital en el Siglo XXI”: la desigualdad en el ingreso y el patrimonio, la concentración de la riqueza en unos cuantos multimillonarios, el imperativo de una ciencia que recobre la “humanitas” ciceroniana para devolverle su sentido humano a la economía, a la sociología, a la política; y yo diría, una ciencia que brinde armas espirituales para el rescate de la libertad y la comprensión, rehenes del Estado controlador, de los monopolios, de la alta finanza.

Propone Warren, por primera vez en la historia de los Estados Unidos, un impuesto progresivo a la riqueza de los billonarios estadounidenses, “cuidadosamente calculada” por Emmanuel Saez y Gabriel Zucman de la prestigiada Universidad de Berkeley -impuesto eliminado por Macron en Francia, para beneplácito del 0.1%, y cuya eliminación, ha provocado la rebelión de los “chalecos amarillos”-. La propuesta Warren es apoyada por los mejores constitucionalistas de ese país, como Laurence H. Tribe, de Harvard y Bruce A. Ackerman, de Yale, y economistas líderes de tal nación, como los antes citados.

Dicho impuesto a cargo del 0.1% más rico de los Estados Unidos, generaría 2.75 trillones de dólares en ingresos fiscales, cifra astronómica Frido, inabarcable en pesos, en un periodo de diez años. El impuesto a la riqueza se aplicaría solamente a partir de los que tuvieran 50 millones de dólares en adelante (en valor de activos netos), en pesos, mil millones, mi asombrado Frido.

Tal segmento de multimillonarios, el ¡0.1% de la población!, ha visto aumentar cerca del triple su participación en la riqueza americana, entre los últimos años de los setenta y 2016. Y en abismal y vergonzoso contraste, el 90% de los de abajo, ha visto declinar su participación en tal riqueza, de un 35% al 25% en el mismo periodo.

Y ¡agárrese Frido!, las 130 mil familias más ricas de los Estados Unidos tienen actualmente, una riqueza igual a la de ¡117 millones de familias de abajo! Es algo tan injusto que apela al Cielo. Zucman y Saez señalan que ese 0.1% paga menos tributos que el resto de contribuyentes, desde la perspectiva de la riqueza acumulada.

Es tiempo dice Warren, que los supermillonarios -75 mil hogares- tributen en base a su riqueza y no solamente en función de sus ingresos. La finalidad es clara: abatir la brutal concentración de la riqueza y ¡reconstruir la clase media norteamericana y su independencia!, a través de la inaplazable necesidad de inversiones. ¡Qué maravilla de propuesta por su justicia!; es la justicia fundada en el razonamiento que prueba la “vasija del alfarero” de que habla el Eclesiástico, en este caso la vasija de Warren para salvar a la clase media norteamericana. ¿Qué le parece, amigo mío?

Frido: estoy paralizado, no lo creo. ¡Qué aberrante, qué anticristiana situación prevalece allá en ese país, otrora baluarte de libertades! Mas por otro lado, ¡qué alentador saber por usted, que hay políticos como la senadora demócrata Warren, el senador Bernie Sanders, también demócrata, o como la legisladora, Alexandria Ocasio-Cortez, que proponen soluciones justas a tan grave injusticia social… ahogadora de la independencia económica de muchedumbres y clase media.

Y sin embargo Pierre, la situación de alta concentración de riqueza y desigualdad social en México, es mucho peor: las fortunas de las cuatro personas más ricas aquí, se han ¡quintuplicado!  en menos de 20 años, algo insólito. Gerardo Esquivel Hernández, un fino y brillante economista mexicano, ha realizado estudios sobre la extrema concentración del poder político y económico en México (Oxfan 2018), y hecho propuestas para combatir tales males, parecidas a la de Warren.

Pero Esquivel desde hace poco, está en Banco de México, a sugerencia de Morena; sus justas recomendaciones de gravar la extrema riqueza, no calaron en las políticas públicas morenistas. Ojalá se rectificara para bien del pueblo miserable, pobre y de clase media, mucha de ella vulnerable. Esquivel si quisiera, aunque lo dudo, podría intentarlo, no así los conversos expanistas, acomodaticios, neoliberales de corazón, y de un tanto silvestre nivel cultural por regla. Debo despedirme y agradecerle sus gentilezas Pierre; por favor salúdeme a Piketty y a Warren.

Pierre: le doy a usted las gracias Frido, aprendí mucho de México. Con gusto le saludaré a Thomas y a Elizabeth, como me lo pide. Y usted, de ser posible, salúdeme a Gerardo Esquivel H., y dígale que insista en sus recomendaciones. Pero dígame Frido para terminar, ¿dónde aprendió castellano?

Frido: pues leyendo a clásicos del Siglo XX, Borges y su Oro del Tigre, Neruda y sus poemas de amor, Miguel Hernández y sus Vientos del Pueblo, Rulfo y sus muertos, Vasconcelos, y su Ulises Criollo; pero también hablo su lengua Pierre, y la aprendí de Baudelaire, Péguy, Camus y Claudel. ¡Gracias Pierre, bon ami, y “adieu”!

*********

Hasta el próximo diálogo protagonizado por el espíritu de Greta Thunberg, adolescente sueca de 16 años, huelguista escolar, sacudidora de la conciencia de la humanidad en peligro. Ha convocado a los jóvenes del mundo a luchar contra el injusto sistema climático global, a sumarse a su protesta contra la inacción de los políticos, el próximo 15 de marzo. Dice Greta que los jóvenes actuando, salvarán el mundo de una inminente crisis catastrófica.

Alentador saber que hay jóvenes con ese coraje invicto. México, a contracorriente, con autos hasta en azoteas, termoeléctricas, refinerías, tren maya, dormido en general, soñando con fantasías inexistentes, como casi siempre desde hace tiempo. Excepciones como la de Samir Flores, ya en la Gloria y cuyo heroísmo es ajeno al grueso social de visión pedestre, fantasiosa o cínica; excepciones como la de los zapatistas, los indígenas del sureste, ciertos medios y escritores insumisos, salvan el decoro y la inteligencia nacionales. Basta un valiente que comprenda para que haya esperanza.

 

Comentarios

Load More