Alumno de la UNAM promueve “taller” de feminicidio; es “obra colectiva para visibilizar”, justifica

La "obra colectiva" del alumno de psicología Axcel Santamaría. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un alumno de la Facultad de Psicología de la UNAM realizó una “obra colectiva” que incluyó pegar en el plantel carteles que promovían talleres ficticios titulados “Feminicidios: de lo teórico a lo práctico”, “¿Cómo desaparecer cuerpos?”, “Acoso y violación” y “Homofobia I”; el hecho generó miedo entre estudiantes y enojo entre colectivos de mujeres, quienes exigieron a las autoridades del plantel y la Universidad aplicar las sanciones correspondientes.

Un día antes de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y previo a la marcha #8M, el estudiante de octavo semestre, Acxel Santamaría, difundió las “convocatorias” también en los alrededores del Metro Copilco.

En ellas incluyó el temario: “métodos para acosar, vulnerar el cuerpo de una mujer, niñxs y animales, violar y asesinar; diseñar fosas, cómo tratar a un cadáver; y cómo deslegitimar a las víctimas de violencia”. Además, ofreció “capacitación gratis” y un correo electrónico, también ficticio, para pedir informes e inscribirse.

Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar ante los falsos talleres. Foto: Especial
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar ante los falsos talleres. Foto: Especial

Pero esos “talleres” no fueron los únicos que promovió el estudiante. También convocó a otros: “¿Cómo ser un buen pedófilo?”, “¿Cómo vender drogas?”, “Extorsión y secuestros”, “Maltrato animal”, “¿Cómo ser un buen político corrupto?”, “Genocidios y exterminio”.

En sus redes sociales, el aspirante a psicólogo subió fotografías de los carteles pegados en las mamparas de la Facultad -donde no está permitido colocar nada si no lleva un sello de la autoridad correspondiente- y las tituló “Activando mi primer obra”.

De inmediato, en los pasillos del plantel, donde 80% del estudiantado es mujer, y en las redes sociales se comenzó a hablar del tema. Algunas estudiantes sintieron miedo por no saber de qué se trataba. Se preguntaban si era burla o provocación. Otras mostraron enojo, acusaron que el acto “incitaba al odio”, lo calificaron de “vileza”, de falta de “condición ética” y sugirieron hacer una denuncia a las autoridades universitarias.

Por el contrario, otros usuarios de redes sociales defendieron la acción al decir que era una sátira de la realidad.

Integrantes del colectivo Mujeres Organizadas de la Facultad de Psicología contaron en entrevista con apro que acudieron a la Secretaría de Asuntos Estudiantiles, a cargo de Ricardo Lozada, para presentar la queja. Sin embargo, les dijeron que el autor de la obra podría alegar su derecho a la libertad de expresión. Luego, les prometieron que informarían de la situación a los titulares de la Secretaría General y la oficina del Abogado de la facultad. En ésta última, no las recibieron.

Por ello, comentaron que evalúan la posibilidad de presentar una queja en la Unidad de Atención y Seguimiento de Denuncias (UNAD) de la Universidad.

“Obra colectiva”

Tras el alboroto, Axcel Santamaría difundió en sus redes sociales una carta en la que explicó que la activación de su “obra colectiva” como parte de su proyecto “Diálogo Colectivo”, se da por finalizada “cuando el sujeto lee y entabla el diálogo con el texto”.

Algunos de los falsos "talleres". Foto: Especial
Algunos de los falsos “talleres”. Foto: Especial

El estudiante aclaró que su obra va enfocada “a la reflexión crítica y aguda de los hechos violentos que nos acontecen hoy en día. Situaciones críticas como el narcotráfico, la violencia y los feminicidios”. Añadió que la intención era “movilizar la mirada. De tocar fibras. De visibilizar de forma directa lo ya mencionado. En ningún momento, aclaro, me burlo, ni me mofo de estos grupos vulnerables y violentados”.

Santamaría reconoció que “estos temas ‘delicados’ no le agradan a la sociedad… pero, si no es en la misma Universidad, donde se gesta el conocimiento, en dónde entonces, vamos a visibilizar estos temas”.

En dos cuartillas, aclaró que “la activación no es activismo, dado que no estoy regenerando ningún tejido social -papel que el Estado debería cumplir- “.

Al final, “pidió” una disculpa “si en algún momento la obra pareció ser demasiado ofensiva para algunas personas o colectivxs. Estoy consciente de que visibilizar duele, compañeros. Y mover la mirada duele aún más”.

De paso, dijo que espera que no se siga “tergiversando” su acto, se deslindó de la acusación de que fue un atentado o provocación por los actos programados para el 8 de marzo.

Tras la difusión de esta carta, el estudiante borró la información de sus cuentas en redes sociales.

Repudian el acto y piden sanción

En un comunicado difundido en su perfil de Facebook, el colectivo Mujeres Organizadas de la Facultad de Psicología, calificó de “extremadamente grave y peligroso” el acto del alumno.

“Repudiamos estas acciones encubiertas y protegidas bajo el discurso del arte o la libertad de expresión, ya que, este es uno más de los argumentos para validar un discurso de odio que nos vulnera de manera cotidiana y en las cuales se evidencia de manera explícita la confianza, seguridad y cinismo con los que un hombre universitario difunde y promueve abiertamente el miedo y la violencia en un plantel de la UNAM”, agregó.

El colectivo añadió que no se debe permitir la “nula acción o apatía” de la facultad ante estos “actos de odio”, pues de esa manera “también se ejerce la violencia, aunado al reconocimiento y defensa por parte de miembros de la comunidad para validar los anuncios como una ‘sátira de la realidad’”.

Según su opinión, la sátira no sensibiliza a la comunidad, sino que le resta importancia a las exigencias de “quienes hemos vivido el acoso, hostigamiento, violaciones y/o el temor de ser asesinadas, lastimando también a quienes buscan a sus familiares secuestradas”.

Además, consideró que bajo esas “prácticas provocadoras” no se propone ninguna solución al problema ni se llama a la reflexión crítica. Por el contrario, “hay un efecto más agresivo y de intimidación hacia todas las mujeres de la Universidad y a los demás grupos vulnerados”.

Las integrantes del colectivo aseguraron que la conducta de Axcel Santamaría “es violatoria a la normatividad universitaria”. Y citaron el artículo 95 del Estatuto General de la UNAM que considera como causas especialmente graves: (I) la realización de actos concretos que tienden a debilitar los principios básicos de la Universidad y las actividades de índole política que persiguen un interés personalista; (II) la hostilidad por razones de ideología o personales, manifestada por actos concretos, contra cualquier universitario o grupo de universitarios, y (VI) los catos contrarios a la moral y al respeto que entre sí se deben los miembros de la comunidad universitaria”.

Luego, cuestionaron si “¿es posible que un estudiante que lleva a cabo acciones que incitan a la violencia pueda convertirse en un profesional de la psicología y ejercer su labor de forma ética?”.

De paso, exigieron a las autoridades del plantel -dirigido por el doctor Germán Palafox- y de la UNAM, a cargo de Enrique Graue, asumir una postura de “rechazo enérgico” contra esas prácticas y no permitir que se repitan.

Y es que, de acuerdo con el colectivo, en otras ocasiones los estudiantes han realizado actos como parte de sus proyectos de investigación, por ejemplo, un video donde bailan reguetón o paros de pocas horas. “De inmediato, la dirección de la Facultad se posicionó, pero nunca lo ha hecho así con asuntos que tengan que ver con el tema de la seguridad de la UNAM”.

Hasta el momento, ni la Facultad de Psicología ni la Rectoría de la UNAM se han manifestado al respecto.

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