Restricciones a los aficionados de Tigres enfrían el Clásico Regio: líder de barristas

MONTERREY, N.L. (apro).- Las restricciones que la directiva de Rayados ha ejercido en su estadio contra los seguidores de Tigres ha ocasionado que disminuya la intensidad del Clásico Regio, como el que se vivirá este sábado, afirma Samuel Reyes, líder máximo de los barristas felinos.

En ediciones pasadas, luego de episodios de violencia que se vivieron dentro y fuera del Estadio BBVA Bancomer, casa del Monterrey, se acotó el acceso a los seguidores de Tigres y hasta en alguna ocasión se les pidió que se abstuvieran de llevar la camisa de su equipo, con el propósito de evitar incidentes.

Este tipo de medidas, señala Reyes, ocasionan que los fans de los dos equipos pierdan el interés en el juego, y que el derbi norteño se convierta en un festejo particular de la escuadra regiomontana al interior de su casa, inaugurada en el 2015 en el municipio de Guadalupe.

“Tristemente veo el Clásico este año un poquito frío y creo que es por las represiones que ha habido en los últimos años para los aficionados visitantes. Se ha vuelto una fiesta exclusiva y espero no nos arrepintamos en un futuro, porque tenemos el partido más lindo de México, por cuestiones de pasión. Acordémonos que, de otra forma, sería un partido más”, dijo el fundador de la barra Libres y Lokos, porra emblemática de Tigres.

Con anterioridad, el 13 de mayo del 2017, se registraron incidentes graves en el Estadio de Rayados. Ese día, Tigres eliminó al Monterrey en la Liguilla y hubo golpizas dentro y fuera del inmueble, en las que los aficionados auriazules fueron víctimas.

La Liga vetó el estadio, pero luego levantó la sanción. La directiva de Rayados determinó que quedara prohibido, para el futuro, el ingreso de aficionados con playeras amarillas y azules, aunque la presión social ocasionó que revirtieran la medida.

Posteriormente, se registró el más grave de todos los incidentes entre las dos aficiones. El 23 de septiembre del 2018, antes de que iniciara el pasado Clásico 117, que se jugaría en el Estadio Universitario, un grupo de seguidores de La Pandilla persiguieron y lesionaron a un fanático de los felinos, al que le ocasionaron lesiones graves.

Como parte de ese enfrentamiento callejero, ocurrido por la avenida Aztlán, al norte de la capital, hay varios aficionados prófugos, acusados de homicidio en grado de tentativa.

Las directivas de los dos equipos y el gobierno del estado anunciaron esta semana un operativo para evitar la violencia antes, durante y después del juego, con más de 2 mil elementos de seguridad, públicos y privados, en el estadio del Monterrey y sus alrededores. Quedaron prohibidas las caravanas, aunque ya no habrá tantas restricciones para los aficionados visitantes.

Sin embargo, para Reyes Padilla, las medidas que aplicaron en el pasado ya han afectado el entusiasmo con el que se vivía el partido fraternal, que el sábado, en la jornada 10 del torneo Clausura 2019, tendrá su edición 118.

“Ahora supuestamente van a retomar el tema de no restringir tanto el acceso, pero el daño para mí ya está hecho. Veo al aficionado de Tigres desanimado de ir. Las ganas de ir ahora no son como las que había para ir al Estadio Tec, porque ya pusieron trabas mucho tiempo, desde que empezaron los primeros clásicos en el BBVA”.

“Nos trataron mal. No quiero aplicar la palabra represión, pero hubo muchas trabas para poder entrar, que si llevabas la camisa, que si no, y al sentirse maltratados, muchos van a decir que mejor no van, y todo se ha generado por malos manejos de estas situaciones. Al final vamos a terminar como en los clásicos América-Chivas, que ni siquiera se llenan”, considera.

Explica que, al hablar de factores extracancha dentro del estadio, durante el partido todo el país se concentra en las zonas donde se colocan los grupos de animación de los dos equipos, tanto Libres y Lokos de Tigres como La Adicción, de Rayados, no tanto en el resto de los asistentes.

Para este juego, el Gigante de Acero, como se le conoce al coso de La Pastora, estrenará una sección para la porra visitante, pues con anterioridad no se había asignado un espacio para los grupos de animación de los demás equipos, pese a la petición generalizada para que los encapsularan, para disminuir los riesgos de confrontación.

Finalmente, Reyes exhorta a los aficionados a comportarse con cordura, a abstenerse de caer en provocaciones y saber que si actúan indebidamente, sufrirán las consecuencias.

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