Al cumplirse 30 años de la World Wide Web, su creador señala logros, riesgos y desafíos

El científico inglés Tim Berners-Lee pronuncia un discurso en la sede del CERN cerca de Ginebra, Suiza, a propósito del trigésimo aniversario de la World Wide Web. Foto: AP / Fabrice Coffrini El científico inglés Tim Berners-Lee pronuncia un discurso en la sede del CERN cerca de Ginebra, Suiza, a propósito del trigésimo aniversario de la World Wide Web. Foto: AP / Fabrice Coffrini

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El científico británico Tim Berners-Lee publicó este martes una reflexión a propósito del trigésimo aniversario de su creación más famosa –la World Wide Web–, en la que llama a los gobiernos a proteger los derechos y las libertades de las personas en internet.

En un artículo publicado en la página de la World Wide Web Foundation, Berners-Lee la que señala las oportunidades que ha dado al creado el internet, dándole voz a grupos marginados y facilitando la vida cotidiana, pero también engendrando oportunidades para la estafa, el discurso de odio  y todo tipo de delitos.

El 12 de marzo de 1989, Berners- Lee presentó en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (conocida como CERN, por sus siglas en francés) una propuesta para un sistema de gestión de datos que sentaría las bases de lo que sería la web, el sistema de publicación, difusión y consulta de información más utilizado en el mundo.

Mike Sendall, su jefe entonces en el CERN, valoró aquella propuesta en su momento como “vaga, pero interesante”.

En 1990 el CERN publicó en internet la primera página del proyecto WorldWideWeb en la que, curiosamente, su primera línea aclaraba que no se hacía responsable de la precisión de la información publicada por terceros.

Al cumplirse hoy 30 años de aquel hito, Berners-Lee considera que la web se ha convertido en una plaza pública, una biblioteca, un consultorio médico, una tienda, una escuela, un estudio de diseño, una oficina, un cine, un banco y mucho más.

“Por supuesto, con cada nueva característica, cada nuevo sitio web, la división entre los que están en línea y los que no lo están, aumenta la necesidad de hacer que la web esté disponible para todos”, expresó.

Sin embargo, enumeró las principales causas de disfunción que afectan a la web de hoy: en primer lugar, las intenciones  deliberadamente maliciosas como piratería y los ataques patrocinados por el Estado, así como el comportamiento criminal y el acoso en línea.

En segundo lugar señaló que el diseño del sistema actual crea incentivos perversos en los que se sacrifica al usuario. En particular se refirió al modelo de negocios basados en la publicidad que recompensa comercialmente el clickbait (anzuelos que manipulan las emociones o la curiosidad de la gente para hacer que entre a una página) y la propagación viral de información errónea.

En tercer lugar mencionó una consecuencia negativa involuntaria de un diseño benevolente que terminó dando origen a un tono de furia y a un discurso en línea plagado de polarización.

“Si bien la primera categoría es imposible de erradicar por completo, podemos crear leyes y códigos para minimizar este comportamiento, como siempre lo hemos hecho sin conexión.

“La segunda categoría nos obliga a rediseñar los sistemas de manera que cambien los incentivos. Y la categoría final requiere investigación para comprender los sistemas existentes y modelar posibles nuevos o modificar los que ya tenemos”, apuntó Berners-Lee.

A medida que la web remodela nuestro mundo, consideró, “tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que se reconozca como un derecho humano y se construya para el bien público”, planteó el científico británico.

En su ensayo, Bernes-Lee detalló la labor que realiza la Web Foundation que él mismo creó para conseguir una web abierta como un derecho fundamental. Esto implica trabajar  con los gobiernos, empresas y ciudadanos para elaborar un nuevo contrato para la web que establezca normas, leyes y estándares claros que sustenten la web y desarrollen los compromisos específicos de cada área.

“Los gobiernos deben traducir las leyes y regulaciones para la era digital. Deben garantizar que los mercados sigan siendo competitivos, innovadores y abiertos. Y tienen la responsabilidad de proteger los derechos y libertades de las personas en línea.

“Necesitamos defensores de la web abierta dentro del gobierno: funcionarios públicos y funcionarios electos que tomarán medidas cuando los intereses del sector privado amenacen el bien público y que reacciones para proteger la web abierta”, propuso.

En ese contexto aseveró que las empresas deben hacer más para garantizar que su búsqueda de beneficios a corto plazo no sea a costa de los derechos humanos, la democracia, los hechos científicos o la seguridad pública.

“Las plataformas y los productos deben diseñarse teniendo en cuenta la privacidad, la diversidad y la seguridad. Este año, hemos visto a una serie de empleados de tecnología ponerse de pie y exigir mejores prácticas comerciales. Necesitamos alentar ese espíritu”, afirmó Berners-Lee.

Finalmente, subrayó que los ciudadanos deben responsabilizar a las empresas y los gobiernos por los compromisos que asuman, y exigir que ambos respeten la web como una comunidad global con los ciudadanos en su corazón.

“Si no elegimos a los políticos que defienden un sitio web gratuito y abierto, si no hacemos nuestra parte para fomentar conversaciones constructivas  en línea, y si continuamos haciendo clic para dar nuestro consentimiento sin exigir que se respeten los derechos sobre nuestros datos, nos alejamos de nuestra responsabilidad poner estos temas en la agenda prioritaria de nuestros gobiernos”, aseveró.

“La web es para todos y colectivamente tenemos el poder de cambiarla. No sera fácil Pero si soñamos un poco y trabajamos mucho, podemos obtener la web que queremos”, concluyó.

Comentarios

Load More