“Cafarnaúm”: Los pecados de los padres

“Cafarnaúm” compitió por el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Foto: Especial “Cafarnaúm” compitió por el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Zain es un niño libanés de12 años que ha decidido demandar a sus padres por la vida que le han dado. Él está en la cárcel por un delito del cual es culpable, pero poco a poco vemos que las cosas no son blanco o negro.

Lo anterior es el planteamiento de la desgarradora cinta libanesa Cafarnaúm, de Nadine Labaki, la cual estuvo nominada al Óscar como Mejor película extranjera en la entrega pasada.

Zain (Zain Al Rafeea) nació en medio de una familia humilde que debía arreglárselas para sobrevivir a través del contrabando de medicinas y de lo que pudieran vender. A sus 12 años, Zain es parte fundamental de ese sustento.

La vida de Zain, quien tiene un temperamento bastante volátil, da un giro cuando a su hermana menor le llega el periodo, lo cual la convierte, a los ojos de sus padres, en una mujer que puede ser “vendida” al mejor postor con fines matrimoniales. Zain no está dispuesto a permitir que esto ocurra, pero tan sólo tiene 12 años…

A su corta edad Zain es un niño de armas tomar, y a pesar de sus circunstancias, buscará hacer lo posible por cuidar de los suyos o de la gente que él sienta que lo necesita.

El viaje de este pequeño es el de un héroe, un viaje en muchos sentidos un tanto trágico, pero la valentía y sentido de justicia con los que enfrenta su mundo son dignos de un hombre superior.

En medio de la miseria, Zain debe luchar para hacerse de un lugar, apresurado por la falta de cuidado de sus padres; Zain no está dispuesto a esperar por nadie.

Es destacable la labor de Nadine Labaki con el manejo de niños actores, quienes llevan el peso de toda la cinta; por supuesto va de la mano un guión estupendo en el que el desarrollo de los personajes está muy bien trazado.

Cafarnaúm es una historia de valor y entereza, y una denuncia sobre el abandono infantil que de alguna manera orilla a los niños y adolescentes libaneses a la criminalidad, cuando ellos, por su edad y su condición social, no tenían muchas opciones ni herramientas para salir adelante; por más que así lo desearan. Es a través de la mirada infantil que Nadine Labaki nos da una cachetada a los adultos; nos da una lección de vida.

En Cafarnaúm, los pecados de los padres sí tiene incidencia en la vida de los hijos, y sí hay un precio que pagar.

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