El Tren Maya, realidades y mitos

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La construcción del Tren Maya, propuesto por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tendrá múltiples impactos en los campos cultural, ambiental, social, político y económico que deben ser discutidos y analizados de la manera más objetiva y crítica, con elementos científicos, técnicos y estadísticos.

Así lo señala el antropólogo y doctor en derecho Bolfy Cottom, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien coordinará las mesas “Políticas públicas y cultura. El Tren Maya, realidades y mitos”, a realizarse el lunes 25 de marzo, en el marco del Seminario Patrimonio Cultural, Antropología, Historia, Legislación.

El objetivo del encuentro es comprender desde diferentes ópticas lo relacionado con el tren y ofrecer análisis que contribuyan a que las comunidades y poblaciones, indígenas y no indígenas, no resulten perjudicadas por su creación. Se trata de que la región deje de ser marginada, pero evaluar los pros y contras de las formas de desarrollo propuestas.

El foro consta de dos mesas. En la primera participarán Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur); Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del INAH; y Fernando Mohedano, de la Escuela Superior de Turismo del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En la segunda intervendrán Giovanna Gasparello, de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH; la abogada Ross Barrantes, de Perú; y Guillermo Buchan, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Cottom destaca la diversidad de los participantes para ofrecer un panorama más completo. Fonatur, por ejemplo, está llevando las riendas de “esta idea, de pronto me cuesta trabajo llamarle proyecto porque todavía no sabemos de qué se trata, hemos escuchado planteamientos, incluso entrevistas, pero no está claro, por eso la presencia de Fonatur resulta fundamental”.

El área de Arqueología del INAH es la responsable de la protección y la preservación de los monumentos arqueológicos y paleontológicos, y por tanto tendrá un papel muy relevante y se deben tener los elementos fidedignos para esclarecer cuál será exactamente.

–Hay al interior del propio INAH, entre investigadores y arqueólogos, el temor de que el INAH simplemente dé luz verde al proyecto, sin análisis de ningún tipo.

–Claro. Podría decir que son temores fundados, pero también me parece que son ideas establecidas a priori puesto que ni siquiera tenemos todavía un proyecto, no conocemos cuál es el proyecto ejecutivo del Tren Maya.

Por eso le parece elemental la discusión. Quizá, dice, hubiera sido sencillo reunir a destacados teóricos y críticos que se han estado expresando, como la doctora Julia Carabias en el tema ecológico y el ecoturismo para reunir opiniones. pero su propósito es saber sobre diversos aspectos:

“Para mí es fundamental conocer lo más realistamente posible en qué consiste la idea, para tener los elementos, discutir y en ese sentido decir si el INAH se convierte en una especie de semáforo que cambia a luz verde… Creo que ha habido experiencias a lo largo de la historia que demuestran que se ha actuado de esa manera. Pero en este momento, hasta cierto punto, es aventurado decirlo, lo que tratamos de demostrar es que el INAH no es una institución monolítica, es diversa, es reflexiva, tiene una parte analítica y queremos sencillamente cumplir con nuestras obligaciones legales como institución y generar ideas a partir de las distintas disciplinas científicas y sociales que se desarrollan en el instituto.

Agrega:

“Pareciera que hay temor de discutir y analizar ciertas propuestas, quizá el temor es que quien analiza, quien cuestiona o critica inmediatamente recibe calificativos como adversario, como oposición, como conservador, por decirlo de alguna manera. Debemos romper esa idea de no poder dialogar, nadie tiene la última palabra.

“(En el caso del Tren Maya) son temas que tienen que ver con diversas dimensiones de la sociedad, del medio ambiente, del futuro de los pueblos, del futuro de los bienes culturales, y entonces no sólo tenemos el derecho sino la obligación de hacerlo. Así como hemos sido críticos con otros regímenes, debemos serlo también ahora, de lo contrario estaremos claudicando en nuestros principios y nuestros ideales… Cumplir con nuestra ética profesional y nuestras obligaciones legales como institución”.

Se invitó al director de la Escuela Superior de Turismo del IPN porque se ha señalado que el Tren Maya tiene un carácter fundamental como detonador del turismo, “algo que no es menor, es de una trascendencia importantísima; tiene varias aristas de análisis que necesitamos comprender: cuáles son los cálculos que se han hecho, cómo han dimensionado el impacto que va a generar y por qué no decirlo, quiénes van a ser los beneficiados de ese desarrollo, quiénes están participando y quiénes están pensando participar.

“Para bien y para mal, el turismo forma parte de la detonación económica y financiera de aquella región, y en nuestra concepción debe estar lo suficientemente evaluado el impacto que tendrá en todos los sentidos”.

Suma al respecto que se invitó a la abogada peruana Barrantes para que comparta la experiencia del PerúRail, que va hacia Cusco (y de ahí los turistas siguen a Machu Picchu), y saber cuáles han sido sus impactos ambientales, ecológicos y en fin y tener un parámetro en América Latina.

El encuentro se realizará el lunes 25 de marzo de 10:00 a 14:30 horas, en la Sala de Usos Múltiples de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, ubicada en Allende 72 esquina con Juárez, en el centro de Tlalpan. La entrada es libre.

 

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