La pelea por que nos dejen de quemar

miércoles, 27 de marzo de 2019 · 08:24
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En todos los tiempos y en todas las etapas y culturas de esta sociedad patriarcal, ha habido mujeres que lo entendieron todo equivocadamente. Genial desde su título: “No todas viven en Salem”, esta es una obra que monta a los espectadores en una escoba para sobrevolar la historia patriarcal en un viaje maravilloso y terrorífico. Tres mujeres que no se portaron como los hombres lo esperaban, tres condenas, tres tragedias. Tres veces que bastan para entender que la balanza siempre se ha inclinado hacia el mismo lado. La obra es una pócima teatral con los mejores ingredientes femeninos: la dramaturgia de Jimena Eme Vázquez, la dirección de Gina Botello, la producción de Aurora Gómez Meza, y las actuaciones de Daniela Rodríguez, Elvira Cervantes, Rebe Roa y Karina Miranda. Títuba (Daniela Rodríguez) es una mujer negra a la que sacaron de su casa, la cruzaron por el océano y la vendieron como esclava; Alice (Rebe Roa) es una niña de once años cuya hermana quemó la casa para protegerlas; Katherine (Elvira Cervantes) es una mujer que aspiró a ser más que la esposa trofeo. A todas las linchó el mundo por no querer ser objetos, sino personas. No compartieron tiempo ni lugar, sólo un injusto destino fatal y este escenario. Caracola Producciones nos cuenta estas potentes vidas con su mágica forma de hacer teatro, que se consolida aquí después de tantos montajes: con sombras, cajas de muñecas, títeres, el Universo rodante, miniaturas. Recrea la feminidad reprimida y su constante intento por tomar el camino a la libertad, que inevitablemente se desvía hacia la horca. El mundo entero se condensa en un minúsculo y fantástico escenario que lleva al público a navegar cobijado por música alucinante. Hoy, en medio de feminicidios y otras muchas atrocidades, esta obra es real y urgente. ¿Por qué pasan los siglos y las cosas cambian, pero seguimos sin poder SER? “No todas viven en Salem” es una daga directa al corazón que culmina en un inmenso y reconfortante abrazo. Un montaje que nos recuerda que ser mujer es maravilloso, pero en esta sociedad no deja de ser aterrador. Nos recuerda que somos muchas y que siempre nos podremos conjurar a nosotras mismas, a las otras brujas, aquellas mujeres que, una vez más, lo entendimos todo mal. Ojalá llegue el día en el que nuestra forma de entenderlo todo sea la que está bien. Este delicioso aquelarre se arma todos los domingos a las 18:00 horas en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Del Carmen, Coyoacán). Imperdible. Hasta el 12 de mayo.

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