¿No es persona con derechos una masa celular?

Una de las protestas contra el aborto en la CDMX. Foto: Octavio Gómez Una de las protestas contra el aborto en la CDMX. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tema controvertido en extremo, el de este nuevo diálogo entre el periodista Frido Aliotti Kyan y un biólogo, discípulo de Jérôme Lejeune. El tema versa sobre el comienzo de la vida de un nuevo individuo humano, motivado por ideas de un biólogo, expresadas recientemente. Se escribe el mismo, como en el pasado diálogo que trató de Hernán Cortés, para espíritus generosos, reflexivos, abiertos. No se está en contra de nadie, sino de algunas ideas de quienes las expresan, recordando para la ocasión, frases de aquel verso profético y sibilino de Wilde:

“Yet, each man kills the thing he loves….some do it with a bitter look. The coward does it with a kiss. The kindest use a knife, because the dead so soon grow cold” ( y así, cada hombre mata la cosa que ama, algunos lo hacen con una mirada amarga. El cobarde con un beso. El más amable usa cuchillo, porque la víctima muy pronto está fría).

Frido: hablar de este tema estimado Pierre Rodin, resulta harto difícil en estos tiempos tan intolerantes para la verdad como complaciente para el mito. Pero el deber intelectual obliga a desafiar los lugares comunes en todas las áreas. Deseo estés bien ahora que llegas a México, bienvenido. Háblanos antes que nada, de J. Lejeune.

Pierre: Gracias Frido, estoy bien. Con gusto te hablo de él. Lejeune fue un sabio, un hombre entregado al bien de la humanidad, médico y genetista francés, considerado el padre de la genética moderna. En 1958, siendo muy joven, descubrió la trisomía 21, que es la causa del síndrome de Down. Descubrimiento clave para la medicina y el porvenir de los que lo padecen. Ocupó la primera cátedra de genética fundamental en la Sorbona de París. Su candidatura al premio Nobel en 1970, no prosperó a pesar de la importancia capital de su hallazgo científico, por ir contra corriente de proyectos eugenésicos en Francia, por defender siempre la vida del concebido no nacido. Murió en 1994 este apasionado de la vida.

Frido: Sí, Lejeune, verdaderamente un humanista genial. Ahora bien, quiero Pierre, citar y preguntar tu opinión acerca de algunas de las ideas sobre el cigoto, el embrión humano, la fertilización, manifestadas por un biólogo a algunos medios, hace unos días. Estas son algunas de esas ideas:

“Alguien que fue declarado con muerte cerebral sigue siendo un ser humano, sigue viviendo, pero ya no es una persona. Socialmente, legalmente, éticamente, moralmente…….aceptamos que la actividad cerebral es el indicativo de la vida en una persona. …. . Un cigoto está vivo y es el resultado del proceso de fecundación de un espermatozoide y un óvulo, que también están vivos. …….., sin embargo, la persona aún no existe sino hasta que aparece el sistema nervioso entre las semanas 12 y 16…”.

Pierre: Bueno Frido, vayamos por partes; la idea de que hay seres humanos que no son personas, y por tanto que carecen de derechos, hunde sus raíces en la filosofía dualista de Descartes como lo destaca Aparisi, jurista: el ser humano dividido en dos, el cuerpo como “res extensa”, objeto de dominio, y la racionalidad como “res cogitans”, irreductible a una cosa.

En otras palabras, se trata de la reducción de la persona a la racionalidad y al dominio de la voluntad que violenta lo que existe, al convertir “su subjetividad en la medida del ser”. Al no reconocer el derecho a la realidad dada directamente, la subjetividad no ve, está ciega; y ver es existir, mirando el espíritu encarnado en la forma de expresión, dice Guardini.

Pero esa reducción es ilegítima; la dignidad de la persona Frido, nunca es concesión graciosa de voluntad humana alguna, es algo dado por naturaleza a todo ser humano por el hecho mismo de serlo, cualquiera que sea su condición o estado mental. A la esencia del ser humano pertenece sólo su capacidad mental de razonar, pero no el actual ejercicio de tal capacidad, nos explica el celebrado W.Brugger. Y recurro a la filosofía en este punto, precisamente porque esa idea reduccionista, de que “aceptamos que la actividad cerebral es el indicativo de la vida en una persona”, es de índole filosófica y no científica.

Déjame recapitular, el fundamento de la persona no es solamente su pensamiento, sino todo el organismo humano, cuerpo, sentimiento y pensamiento. Pensar de otra manera, lleva al absurdo de P. Singer que dice: “los recién nacidos humanos, no nacen con conciencia de sí mismos… no son personas”; y después, “no hay razón para matar chimpancés antes que a niños anencefálicos”. También señala ese individuo que un chango grande, por ejemplo, es persona, y ¡un niño pequeño, no lo es!

En época no muy lejana Frido, los judíos, los discapacitados, los débiles mentales, seres humanos todos, no fueron considerados personas por quien decidía soberanamente quiénes lo eran, y en consecuencia, fueron sacrificados brutalmente, incluyendo niños, mujeres y ancianos aspirando gases. La tesis de que hay seres humanos que no son personas y que carecen por ello de derechos, conduce inexorablemente a que se disponga de ellos para fines políticos o económicos siniestros.

Frido: Sí que las ideas son peligrosas Pierre, pero por favor, sintetiza tu argumento en contra de esa idea sombría de que hay seres humanos que no son personas.

Pierre: Con gusto. El pensar es un elemento manifestativo de la persona humana, no constitutivo. Toda actividad de conciencia o pensamiento “supone la realidad en acto del ser personal, y no viceversa”, como bien se ha dicho. Sostener lo contrario, es incurrir en criterios falsos que han derivado en verdaderas hecatombes. Recuerda, a la esencia del hombre no pertenece el actual ejercicio de la capacidad de pensar.

Frido: ¡Qué esclarecedor! No cabe duda que saber distinguir es tarea de todo análisis profundo. Ahora Pierre, ¿qué opinas de la otra idea de que el cigoto no es un ser humano, no es persona, -sino una mera masa celular?

Pierre: aquí hay que decir, para empezar, que muchos de los más prominentes biólogos, genetistas, médicos del mundo, han sostenido que la ciencia constata que el cigoto -resultado del proceso de fusión de los gametos, del espermatozoide y el óvulo- es un ser humano no en potencia, sino ya un ser humano, con identidad genética propia, un individuo, retoño de la especie humana, una persona por ende. Cito nombres de algunos de esos grandes científicos: Jérôme Lejeune, el sabio padre de la genética moderna, al que admiro tanto porque usó la ciencia para servir al hombre y no para servirse de él.

Dijo Lejeune una vez ante un comité del Senado de los Estados Unidos: “a raíz de que la fertilización ha tenido lugar, un nuevo ser humano ha venido a ser. Ello no es a partir de ahora, una cuestión de gusto u opinión, no una afirmación metafísica, es llanamente, evidencia experimental”. Más claro ni el agua, Frido.

Otro profesor de la escuela de medicina de Harvard, M. Matthews-Roth, afirmó en su momento: “es científicamente correcto decir, que una vida humana individual comienza en la concepción”. El Dr. Nathanson, que llevó a cabo en su clínica, miles de abortos durante años, después de estudiar el avance de la ciencia en esta materia, concluyó que había cometido un terrible error a costa de vidas humanas. Lo llevaron a dicha conclusión, hechos biológicos constatados, no cuestiones de religión, pues era ateo. Me extiendo Frido, porque entender esto resulta vital.

Después de la fusión de los gametos, “existe ya un mapa de destinos en el cigoto unicelular”, con su fenotipo como clave de su identidad biológica personal, como comenta el jurista Ballesteros. El desarrollo humano constituye un proceso continuo, ´”un tiempo infragmentable”, una historia incanjeable, única, que comienza con la fertilización y culmina con la muerte, o con la eternidad para el creyente.

Eliminar al concebido no nacido, es frustrar una profecía, la historia de un ser humano irrepetible, y por ello truncar el destino misterioso del mundo. “Cada ser humano singular debería ser el cumplimiento de una profecía, de un ideal, ya sea en la mente de Dios o en la del hombre”, dijo un poeta que encomiaba como lo más grande, la sonrisa de un pequeño; y el violentarla es un crimen, cualquiera que sea el estado de su desarrollo.

Frido: ¡Qué bárbaro, qué poeta ese!, ¡Qué filósofo ese Bergson y su tiempo infragmentable! Por cierto Pierre, ¿sabes de algún colegio prestigiado de médicos que sostenga que el cigoto es ya un ser humano, una persona?

Pierre: Sí Frido, conozco al prestigiado Colegio Americano de Pediatras de los Estados Unidos. Como institución, sostiene que a partir de la fertilización “el ser humano surge como un todo, genéticamente distinto, cigoto individualizado, organismo humano viviente, un integrante de la especie humana que necesita solamente del ambiente adecuado para crecer y desarrollarse”. ¡Qué contundente!

“La diferencia entre el individuo en su etapa adulta y en su etapa cigótica, es una de forma, no de naturaleza”, señala con precisión científica dicho Colegio. Y corroborando eso, el profesor emérito de embriología humana de la Universidad de Arizona, escribe: “cada embriologista humano, en el mundo entero, sostiene que la vida de un nuevo ser humano individual, comienza en la concepción”. ¿Has entendido Frido, lo trascendente de estas constataciones de la ciencia, de la buena filosofía?

Frido: Sí Pierre, tu explicación es rotunda, con citas de sabios de renombre mundial. Entonces, conforme a lo constatado por la ciencia, el cigoto, el embrión, antes de la implantación o de la doceava semana, no es una mera masa celular, sino un organismo, un ser humano individual vivo, sujeto de derechos, con un cuerpo distinto al de la madre, que necesita de ella, pero que no es de ella. El cuerpo del concebido no nacido no es parte del cuerpo de la madre, habita en éste cual recinto sagrado y acogedor, cual primer hogar. Depende extrínsecamente del cuerpo de ella para desarrollarse, como todo ser humano nacido que depende del medio para respirar, nutrirse, como el astronauta de su equipo, como el buzo del suyo para respirar y vivir. ¿Entendí la lección Pierre?

Pierre: Sí Frido, sin duda, enhorabuena. Lejeune enseñó para que “los ojos vean y las inteligencias se iluminen”, y los corazones anuncien con sus latidos la nobleza de la verdad, que a tantos incomoda en tiempos comodinos, que usan la ideología dominadora como sucedánea de la ciencia y sus constataciones, bases de una filosofía perenne.

Frido: ¡Qué bien dicho! Finalmente Pierre, ¿qué me dices de la idea de que si se dice que el embrión antes de la semana 12 o 16, es una persona en potencia, entonces, la placenta también lo sería al contener la misma información genética, según lo expresado a algunos medios por un biólogo?

Pierre: Tal idea no es sostenible científicamente, aclarando que el embrión no es persona en potencia, sino persona en acto, como antes se dijo. Vayamos a lo de la placenta. La segunda división del embrión bicelular que se da antes de la implantación (hacia la mitad de la segunda semana), implica la diferencia entre el embrión en desarrollo y lo que da lugar a tejidos partes del mismo, como la placenta, con su propia y temporal función genética. Dicha placenta es parte del todo multicelular, ya individuo humano, persona en crecimiento, como lo señala el renombrado maestro en embriología, Ronan O’Rahilly, citado por Dianne N. Irving, bióloga y doctora en filosofía por la Universidad de Georgetown, en su libro “Cuando la vida empieza”.

Bueno Frido, paciente amigo, por ahora esto es suficiente; hablar de ciencia, desgasta mentalmente, pero por fortuna a pesar del desgaste notorio, sigo siendo persona humana con aficiones y gustos. Me gustaría mucho que te sirvieras llevarme a tomar nieve a la Condesa, pues sobre la calle de Mazatlán, me dicen, venden la mejor nieve de limón de la ciudad.

¡Ah!, olvidaba comentarte que el ser defensor de la vida desde la concepción, como discípulo de Lejeune, no riñe con la lucha contra la injusticia social del sistema neoliberal prevaleciente, al contrario, ambas luchas son una exigencia para toda persona de bien, y deben ir de la mano.

Con frecuencia, los que están a favor del aborto, cuya práctica es fomentada y financiada por la ONU, tras el Informe Kissinger, amigo de Rockefeller, para frenar la natalidad en países subdesarrollados, creen que por estarlo, son ya de “izquierda”. Sin embargo, no lo son, porque defienden esa práctica abortiva, patrocinada mundialmente por la ONU al servicio de poderes hegemónicos.

Frido: Tienes razón, además en México, promueven proyectos de derecha, como la termoeléctrica de Huexca, refinerías, trenes maya, el debilitamiento de los cuerpos intermedios, de los municipios, despidos masivos de burócratas para alcanzar según eso, la “pobreza franciscana” del Estado, que llevada en serio, exigiría que todos anduvieran descalzos, o al menos calzaran huaraches en toda ocasión. Bueno, vamos pues a la Condesa, y en el camino me platicas de los chalecos amarillos que han traído de cabeza a Francia. Aquí en México, consumiéndose la vida política y social en vanidades y escándalos.

Fin del diálogo. Hasta el próximo, cuyo tema para seguir hablando de ciencia, versará sobre la naturaleza de la luz, ahora que la historia y la política están volviendo a la edad de piedra a la velocidad de la luz.

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