“Las dos Reinas”: política bajo las sábanas

"Las dos reinas" ya se exhibe en cartelera. Foto: Especial "Las dos reinas" ya se exhibe en cartelera. Foto: Especial

MONTERREY, NL (apro).- Triste era el destino de las soberanas en la antigua Europa del siglo XVI. María Estuardo, reina de Escocia, tuvo el mundo a sus pies, pero no pudo disfrutar del poder. Su vida fue arruinada por los matrimonios arreglados y la cochina política que movió a muchos cortesanos a conspirar para proscribirla, desterrarla, encarcelarla y decapitarla.

Las dos Reinas (Mary Queen of Scots, 2018) echa una mirada revisionista al frustrado reinado de María (Saoirse Ronan), quien tuvo una vida palaciega, designada para gobernar, pero el destino le jugó sucesivas malas pasadas. A su lado, como sombra permanente para su dicha absoluta, estaba su prima Elizabeth I (Margot Robbie).

Juntas formaron una dupla de jóvenes y bellas que se disputaron, sin conocerse, el trono de Inglaterra.

Es necesario conocer algo de geopolítica para entender la historia de estas dos mujeres, atrapadas en un mundo de hombres y acorraladas entre consejeros que les murmuraban sugerencias con siseo de serpientes.

El guionista Beau Willimon, quien ha demostrado solvencia en el manejo de situaciones en la intimidad del poder, como lo hizo con brillantez en House of Cards, urde una trama que en su exposición es una pequeña clase de historia de Escocia e Inglaterra y de quienes gobernaron en la antigüedad.

Es elocuente la mirada femenina de la directora Josie Rourke, que dispone de una narrativa compasiva hacia las dos mujeres hipersensibles, inteligentes y bravas, aunque tristemente rebasadas por sus circunstancias.

Las dos reclaman para sí el trono y ambas lo merecen por derecho de sangre. Sin embargo, la turbulencia en la que viven les impide elaborar juicios asertivos. Pasan más tiempo tratando de adivinar el sentido de las conjuras de católicos y protestantes que gobernando.

De cualquier manera, esta lectura las dignifica y las entiende, colocándolas en un nicho de poder desde el cual pasaron por terribles sufrimientos espirituales, ya que sus decisiones importantes le dieron curso a la Historia. Además, no tuvieron espacio suficiente en su corazón para amar a hombres honestos, pues pululaban a su alrededor oportunistas y varones que escondían sus verdaderas preferencias.

Se puede inferir, en este relato de reinas inglesas, que las estructuras de poder se fueron creando con casamientos pactados e intrincados juegos de alcoba, en los que las damas debían meterse bajo las sábanas con algunos caballeros poderosos, aun contra su voluntad, para prolongar los mandatos.

Cada encuadre es un lujo visual. La producción no escatima nada para recrear la época con todos sus memorables detalles, con usos y costumbres. La recreación arquitectónica es impecable, con aposentos dentro de los que se aprecia una exhibición impresionante de vestuario, pelucas y peinados de la época.

Las dos Reinas se mueve entre cenagosos e interesantes terrenos de la política, con una maraña retorcida de relaciones personales, consanguíneas y afectivas. Es un repaso de la siempre interesante historia de Inglaterra, plagada en el imaginario popular de castillos, jinetes, cortes, espadas, homicidios a traición y decapitaciones. Y todo aderezado con un elegante despliegue de recursos para el goce visual.

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