Maduro anuncia plan de racionamiento eléctrico por constantes apagones

Uno de los apagones en Venezuela. Foto: AP / Natacha Pisarenko Uno de los apagones en Venezuela. Foto: AP / Natacha Pisarenko

CARACAS (apro).- El presidente Nicolás Maduro dio a conocer un plan de racionamiento de energía eléctrica en Venezuela, luego de que en menos de un mes el país sufrió más de cinco apagones generales que afectaron a casi todo el territorio nacional.

Sin dar detalles de las horas y el mecanismo que se utilizará para poner en práctica el racionamiento eléctrico, Maduro precisó –en medio del blackout del fin de semana– que se trata de un “plan de suministro” que durará 30 días, contados a partir del domingo 31 de marzo.

“He aprobado un plan de 30 días para ir a un régimen de administración de carga, de equilibrio, entre todo el proceso de generación, los procesos seguros y asegurados de transmisión, y los procesos de servicio y consumo a lo largo y ancho del país”, anunció.

Desde un sitio no especificado, que denominó “puesto de comando presidencial”, reiteró que las constantes fallas de luz se deben a un “ataque imperialista” contra el sistema eléctrico venezolano.

“Deben saber ustedes compatriotas que estos son golpes de una ‘guerra eléctrica’ para volver loco al pueblo. Y no lo vamos a permitir (…) Estamos enfrentando unos monstruos que quieren destruir Venezuela”, insistió.

Desde el primer apagón nacional, el pasado 7 de marzo, el gobierno de Nicolás Maduro ha argumentado que Estados Unidos tiene un plan para darle un golpe de Estado, y por eso atacan el sistema eléctrico.

“Ellos han amenazado con invasiones. Dice Donald Trump que tiene sobre su escritorio todas las opciones, no se vinieron por la invasión, porque no podían, se vinieron por el sabotaje al servicio eléctrico. Pero tenemos nosotros que recuperarlo”, dijo este domingo.

El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, reaccionó al anuncio de Maduro y dijo que “no existe tal racionamiento” porque “simplemente no tienen cómo solucionar la crisis”.

En contraposición con la tesis del sabotaje, expertos en la materia, junto con ingenieros de la Corporación Eléctrica Nacional (Corporlec) y extrabajadores de la misma, han señalado a la desinversión, corrupción y falta de mantenimiento como las causas del deterioro del sistema eléctrico venezolano, que ha desembocado en una crisis insostenible. A estas denuncias se ha sumado la Asamblea Nacional, de mayoría opositora a Maduro, y organizaciones sociales.

No obstante, el presidente y su gabinete insisten en la teoría de la “guerra eléctrica” encabezada por Donald Trump.

“El plan de ellos es destruir Venezuela, tratar de llevarla a la violencia, tratando de traer guarimbas, quemas, muertes. Dile no a la violencia. Yo le hago un llamado reiterado a todo el pueblo de Venezuela, al pueblo revolucionario, a defender la paz en cada esquina. No nos van a quitar la paz”.

Entre tanto, la ciudadanía sufre los estragos producto de la falta prolongada de energía eléctrica, que además afecta otros servicios básicos que ya eran deficientes antes de los apagones. El suministro de agua potable, gas doméstico, telefonía e Internet se ha deteriorado en la última década, pero con los apagones en sectores como Caracas hay zonas que no reciben agua desde hace un mes.

Este fin de semana Proceso pudo constatar largas colas de caraqueños intentando abastecerse de agua en manantiales y fuentes de agua no potable en la ciudad. Desde alcantarillas en medio de la calle, hasta chorros provenientes de la montaña, fueron usados por los ciudadanos para obtener el líquido.

Ante estas carencias se produjeron diversas protestas tanto en la capital como en el interior del país. Muchas de esas manifestaciones fueron reprimidas por los organismos de seguridad del gobierno y civiles armados conocidos como “colectivos”.

Pese a la desesperación que viven miles de familias por no tener luz ni agua durante lapso prolongados, Maduro les pidió paciencia y aseguró que resolverá el problema con el plan de racionamiento de 30 días.

“Máxima conciencia, nervios de acero, calma y cordura (…) Máxima conciencia, máxima resistencia, máxima paciencia”, demandó a los ciudadanos.

De igual manera, hizo un llamado a los “colectivos” para evitar las protestas ciudadanas. “Los movimientos sociales, los colectivos, cívico-militares vamos junto a los milicianos a defender la paz de cada barrio, de cada cuadra”, recalcó.

Los “colectivos” son grupos de civiles armados que amedrentan y atacan a la población que se manifiesta. Este domingo se les vio en sectores populares disparando armas de fuego y allanando edificios, desde donde los vecinos tocaban cacerolas como protesta por la falta de luz y agua. Con frecuencia actúan junto con los organismos de seguridad como la policía militar y los comandos especiales como las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

Durante marzo las actividades escolares y laborales fueron suspendidas debido a la falta de electricidad, y ayer el presidente anunció que se prolongaría la cancelación de clases, además de la disminución de la jornada laboral mientras dure la contingencia.

“Decidí para el día lunes la mitad del horario laboral (…) Y estoy pensado también a mediados de semana restituir las clases de nuestros muchachos”.

Asimismo, exhortó a los responsables a garantizar el transporte público para los trabajadores. Desde hace un par de años ese sistema presenta fallas, a lo que se le suma la dificultad de conseguir dinero en efectivo para pagar el servicio.

A los ministros y ministras les dijo que para llevarle agua al pueblo “hay que hacer una tarea superior”, y llamó “a los privados que tienen camiones a apoyar con todas esas cisternas el plan especial de atención”.

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