AMLO le da la espalda a millones de venezolanos: Embajadora de Guaidó en Suiza

María Aristeguieta, nueva embajadora de Venezuela en Suiza nombrada por Guaidó. Foto: Gabriela Sotomayor María Aristeguieta, nueva embajadora de Venezuela en Suiza nombrada por Guaidó. Foto: Gabriela Sotomayor

GINEBRA (apro).- María Alejandra Aristeguieta, la nueva embajadora de Venezuela en Suiza nombrada por el presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado Juan Guaidó, lamentó que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador se niegue a ver la situación que vive su país y el sufrimiento de millones de venezolanos, especialmente los pobres.

“Parece que (AMLO) le está dando la espalda al sufrimiento de millones de venezolanos”, dijo Aristeguieta en entrevista con Proceso.

“Decepciona sobre todo que (el presidente de México) ni siquiera se tomó el tiempo de evaluar, de sentarse en la mesa con los otros países de la región para ver qué es lo que está pasando realmente y enterarse a profundidad de la situación”, consideró Aristeguieta, quien antes de ocupar su cargo durante varios años fue activista de derechos humanos desde el exilio.

A su modo de ver lo que debe hacer todo gobierno nuevo, lo que hace todo funcionario que inicia su cargo es “enterarse de lo qué está pasando”.

“Aquí lo más importante es que se vea la situación tal y como es”, urgió.

Para Aristeguieta la decisión del gobierno de López Obrador es lamentable sobre todo cuando se trata de un gobierno “orientado hacia los pobres, hacia los más vulnerables, porque precisamente los pobres son los que están siendo más afectados por las políticas desatinadas de Maduro”.

Afirmó que desde que inició el periodo de usurpación ha aumentado la represión y la persecución de los que son percibidos como opositores o contra quienes piensan de manera distinta.

“Decepciona” que la decisión de no reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado “haya sido tan radical, tan política, sin tomar en cuenta las necesidades de los verdaderamente más vulnerables”.

Y subrayó que es todavía “más lamentable” cuando se trata de un gobierno que dice estar orientado hacia los pobres.

La postura de México suena más bien a etiquetas preconcebidas de ideologías caducas “que se niegan a reconocer el cataclismo en el que estamos viviendo”, argumentó Aristeguieta sorprendida porque México viró diametralmente su política exterior sin reconocer la solidaridad que han recibido de otros países, sobre todo de la región.

“Ideologizar es un gran daño que se ha hecho la izquierda a sí misma, tanto la mexicana como la de varios países, se han hecho daño con esta esta solidaridad automática sin evaluar exactamente cuál es la situación”, agregó.

Recordó la vocación mexicana en negociaciones como las del Grupo Contadora junto con Venezuela a favor de la democracia y el respeto a los valores democráticos en las que se logró estabilizar la región de América Central.

“Entonces contrasta que se rompa con una tradición histórica de la política exterior mexicana de fomentar democracia por una simpleza ideológica”, lanzó.

A su modo de ver la izquierda mundial ha sido una gran defensora de los derechos humanos y de las libertades de las minorías, particularmente de los más desprotegidos, pero esas son las cosas que están siendo atacadas, entonces o queda muy grande llamarse de izquierda “o se trata de una izquierda que no conocemos todavía”.

Habló sobre los intentos de diálogo con Nicolás Maduro “cuando era presidente del país que fueron infructuosos, en todos los intentos se pidió liberar a presos políticos, convocar a elecciones libres y transparentes con verificación internacional, con un órgano electoral neutral, pero lo único que pasó con los intentos del Papa Francisco y del expresidente del gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero es que Maduro ganó tiempo.

A raíz de estos dos procesos internacionales, además de muchos intentos nacionales que ha habido para negociar entre el gobierno y la oposición “en Venezuela la palabra diálogo perdió credibilidad”.

Y criticó que recientemente durante la reunión del grupo de contacto en Quito, “los entes gubernamentales” que están en manos de Maduro decidieron inhabilitar de manera ilegítima al presidente encargado Guaidó.

Entonces ¿qué credibilidad puede tener ningún proceso de diálogo, mediación “o llámelo como se llame”, si una de las partes sigue aumentando la represión, violaciones de derechos humanos y del estado de derecho sobre la contraparte?, cuestionó.

Por otra parte, con respecto a su mandato como embajadora de Venezuela en Suiza designada por Guaidó afirmó: “Mi responsabilidad es muy clara: consolidar el reconocimiento al presidente Guaidó y hacer más visible la gravedad de la situación humanitaria que está empeorando y que es alarmante”.

Alerta por escalada de crisis humanitaria por falta de agua provocada por un estado fallido

En cuanto a la situación humanitaria la diplomática celebró que la Federación Internacional de la Cruz Roja finalmente contó con la autorización de llevar ayuda a los venezolanos, pero aclaró que esta ayuda está destinada para unas 620 mil personas en condición extremadamente vulnerable con enfermedades crónicas o con padecimientos graves como enfermos de cáncer o personas que están en riesgo de muerte. Los medicamentos van a ser distribuidos a través de los hospitales de la Cruz Roja Nacional.

Detalló que la FICR también llevará plantas de luz a unos 20 hospitales que evidentemente no cubren las necesidades de salud de 30 millones de personas.

Reconoció como un avance que 620 mil personas finalmente cuenten con medicamentos tan largamente esperados, sin embargo, esta cantidad de personas “son una gota en un océano de 30 millones de personas que viven en el país”.

Reveló que en conferencia virtual con el presidente de la Comisión de Crisis Humanitaria del parlamento Miguel Pizarro sonó la alarma ya que debido a los continuos apagones en todo el país “esto también ha provocado una crisis de escasez de agua a lo largo del territorio”.

“Lo más visible es la crisis de electricidad, pero también el país enfrenta una crisis de escasez de agua”, remarcó.

Debido a ello, teme que resurjan las típicas enfermedades asociadas a las aguas contaminadas o enfermedades como polio, tuberculosis, difteria, que ya habían sido erradicadas.

“Estamos hablando de enfermedades contagiosas, todas explotando al mismo tiempo”, describió Aristeguieta visiblemente preocupada.

“Cuando menos no se ha registrado ningún caso de cólera”, esbozó.

La gente se está sirviendo del agua del Guaire para cubrir sus necesidades más básicas, para limpiar sus casas, incluso para consumirla, pero ese río principalmente es receptor de aguas negras, explicó.

“El tema de la falta de energía eléctrica es gravísimo porque si a esto le añadimos la carencia de agua estamos hablando de un escenario de una catástrofe sanitaria provocada por el ser humano, por un estado fallido”, deploró.

“Todo un país no tiene agua”, exclamó la embajadora señalando que además de la situación que se agrava en los hospitales, escuelas, lugares públicos, millones de venezolanos ahora sufren por la falta del líquido vital.

Aristeguieta señaló que el equipo de avanzada que envió a Venezuela la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos Michelle Bachelet para evaluar la viabilidad de una visita, quienes son expertos que han estado monitoreando desde países vecinos lo que está ocurriendo en el país y documentando graves violaciones de derechos humanos al estar “in situ” se han percatado de que la situación es todavía peor de los que temían.

“Si el equipo técnico le recomienda a Bachelet que vaya al país, ella debería de ir con una agenda que garantice su acceso a las víctimas y con total independencia”, comentó Aristeguieta.

El equipo técnico de Bachelet que estuvo en Venezuela se dio cuenta de que su conocimiento de la situación “era intelectual y lo que habían documentado era un pequeño porcentaje de lo que en realidad es y ojalá que la Alta Comisionada logre darle visibilidad a la crisis, sobre todo con lo que está ocurriendo ahora”.

“La crisis humanitaria que se vive en el país podría escalar a niveles inimaginables”, advirtió la embajadora.

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