Los muchos planes para el Complejo Cultural Chapultepec

El presidente López Obrador y Gabriel Orozco. Foto: Benjamín Flores El presidente López Obrador y Gabriel Orozco. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A un año del lanzamiento de la campaña “Los Pinos para todos”, mediante la cual se convocó a la ciudadanía a presentar en internet propuestas para decidir el destino de la exresidencia oficial, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer el Proyecto del Bosque y del Complejo Cultural Chapultepec, que será coordinado por el artista plástico Gabriel Orozco.

El pasado viernes 29 de marzo, la reportera Sara Pantoja dio a conocer en la agencia apro un video en el cual López Obrador hace un recorrido a partir del elevador en Palacio Nacional, sale a la calle y regresa a su despacho para encontrarse con la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, el coordinador de asesores de la Presidencia de la República, Lázaro Cárdenas Batel y al artista a quien le pide “preséntate”.

Apenas dice su nombre Orozco, y el propio López Obrador anticipa:

“Es uno de los mejores pintores de México. Está de visita aquí, con la secretaria de Cultura y con Lázaro. Gabriel Orozco nos va a ayudar, pero ése es otro asunto, ya después platicamos”.

No reveló entonces que el creador, nacido en Jalapa, Veracruz, en 1962, sería el responsable de articular y coordinar el que ha sido considerado como el proyecto cultural más importante del sexenio y en un área territorial cultural y ecológica, que rebasa en mucho al Central Park de Nueva York, que tiene 54 hectáreas, según la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum (hace un año, entre las miles de recomendaciones turísticas de youtubers, comenzó a circular el video Why I Love Chapultepec Park in Mexico City donde precisamente se compara el milenario parque mexicano con el neoyorquino.

Lo que sí dejó ver el presidente es su desconocimiento sobre la obra de Orozco, pues hace tiempo ya que –en palabras de la desaparecida crítica de arte del semanario Proceso, Raquel Tibol– “alteró la práctica de la pintura con la producción de arte-objeto e instalaciones”.

Quizá peccata minuta ante la dimensión que adquiere Chapultepec con este proyecto, ofrecido desde la campaña por López Obrador, y que contará con cuatro secciones, que suman un total de 800 hectáreas, pues se ha añadido el área que pertenecía a la Secretaría de la Defensa, en la cual se encontraba la antigua fábrica de armas, se especificó en la conferencia mañanera del martes 2 de abril.

Ahí, en Palacio Nacional, Frausto lo describió como “un proyecto de articulación de lo que allí existe”: once museos, cinco parques, áreas naturales, el primer panteón civil de México –el Panteón de Dolores–, tres centros hípicos.

Entre los museos, los nacionales de Antropología y el de Historia en el Castillo de Chapultepec (adjunto el Caracol), el de Arte Moderno, el Internacional Rufino Tamayo y el Cárcamo de Dolores (donde Diego Rivera pintó el mural El agua, origen de la vida) Están en otra área, el Museo Tecnológico, el de Ciencias Naturales y el del Niño (si bien de carácter privado).

Se incorporaron desde el 1º de diciembre pasado las casas Miguel Alemán (que será sede de la Orquesta Escuela Carlos Chávez) y Lázaro Cárdenas, así como los jardines que formaban parte de la residencia oficial. Además el Auditorio Nacional y El Centro Cultural del Bosque, el zoológico, el lago, el parque de diversiones…

Polémico coordinador

Según Orozco, quien aclaró en su presentación que aún falta mucho por definir –como los elementos artísticos o esculturas, que probablemente se integren (cabe mencionar aquí que participa en el proyecto el promotor Isaac Masri, quien propuso hace años las bancas-escultura del Paseo de la Reforma)–, pero es la oportunidad de revitalizar el bosque:

“Tenemos la oportunidad, no solamente como un proyecto ecológico fundamental para el país, un proyecto ambiental que representa nuestra posible supervivencia, literalmente hablando, poder darle a este proyecto todo nuestro esfuerzo y tener a los mejores mexicanos, a los especialistas que pueden lograr cumplir un sueño de hacer esto un ejemplo de la cultura ambiental y del desarrollo de un país en transformación como el nuestro”.

Orozco siempre ha sido polémico, no sólo por sus obras, como Mátrix Móvil —un esqueleto de ballena gris que decora el vestíbulo de la Biblioteca Vasconcelos, que le encargó el gobierno de Vicente Fox con un pago de 3 millones de pesos–, la Caja de Zapatos Vacía para la Bienal de Venecia o la más reciente instalación Oroxxo, sino porque se le ha considerado como beneficiario de los regímenes de Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Así lo ha señalado en varias ocasiones la crítica de arte de Proceso, Blanca González Rosas, quien con respecto al año dual México-Reino Unido, por ejemplo, escribió en marzo de 2015 que el artista había sido apoyado con 10 mil 300 euros para su participación en la White Chappel de Londres.

No se puede negar sin embargo que es un artista muy cotizado y reconocido a nivel mundial. Conocedora de su obra y compañera de su generación (1981-1984) en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, la pintora Isabel Leñero, autora de la columna “Artes Visuales/ Hoy” del suplemento Cultura en la Mira de la agencia apro, comenta que no es raro que artistas contemporáneos colaboren en proyectos sociales.

“Es muy interesante el que coordine y pueda aportar a México con su creatividad, por ser un artista con un trabajo sólido y creativo que lo ha llevado a proyectos internacionales de gran proyección”.

Orozco adelantó en “la mañanera” de López Obrador lo que podría llegar a hacerse en lo que será el conjunto cultural y ecológico más grande del mundo: priorizar el tránsito vehicular, tal vez un jardín botánico e igual tal vez un museo de la diversidad, integrar e interconectar los diferentes sectores del bosque mediante puentes, reforestar (“que es fundamental”), promover un nuevo modelo ambiental, social, funcional y al arte y la cultura “con una vocación de servicio y con una vocación cívica en relación con nuestra vida cotidiana, nuestra comunicación y nuestra unidad”.

Imposible hablar de números aún, dijo, pero fue más allá en los posibles planes, “pensar en unos lagos, unas presas” para que haya agua y “los pájaros regresen”, hacer del agua un destino cultural, y ya está también para ello el Lago de Chapultepec. Igual piensa en un centro deportivo urbano, zonas para montar a caballo para que no sea “una actividad de élite”.

Concluyó:

“Entonces, al final ser va a trabajar en cada zona con mucho cuidado, con mucha economía y mucha precisión, para que no haya un desperdicio de ello, un solo centavo y cada infraestructura, tanto urbana como ecológica, tenga una razón de ser y termine siendo autosustentable y tal vez un positivo neto, quiere decir que termine siendo y produciendo oxígeno, cultura, y sea una parte fundamental de nuestra vida cotidiana y su posible supervivencia”.

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