Comunidad periodística y política del mundo se vuelca a favor de Assange

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La detención de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, en la embajada de Ecuador en Londres y su probable extradición a Estados Unidos, provocó una avalancha de reacciones en sectores periodísticos, políticos y artísticos del planeta, desde Europa hasta Estados Unidos, pasando por China y América Latina.

La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) pidió a las autoridades británicas que “den prioridad a los principios de la libertad de expresión, la protección de las fuentes informativas y el papel del periodismo”, mientras que Christophe Deloire, secretario general de la organización, señaló que juzgar a Assange por las publicaciones de Wikileaks sería “una medida meramente punitiva”.

El Sindicato Nacional de Periodistas de Reino Unido urgió a Londres a “no actuar bajo las órdenes de la administración Trump”, pues recordó que “en abril de 2010 Wikileaks publicó ‘Asesinato colateral’, un video de 2007 que exhibía el ataque de un helicóptero Apache contra individuos en Bagdad, en el que 23 personas fueron asesinadas, entre ellas dos periodistas de Reuters”.

Y añadió: “La manera en la que se tratará a Assange tendrá un gran significado para la práctica del periodismo”.

La Unión para los Derechos Civiles de Estados Unidos (ACLU, por sus siglas en inglés), una poderosa organización defensora de derechos humanos, advirtió que cualquier persecución contra Assange por los materiales publicados en Wikileaks “sería sin precedente y anticonstitucional, y abriría la puerta a investigaciones criminales contra otras organizaciones mediáticas”.

“Perseguir un periodista extranjero por violar las leyes de secrecía de Estados Unidos establecería un precedente especialmente peligroso para los periodistas estadunidenses, que a menudo violan las leyes de secrecía extranjeras para dar información vital para el interés público”, añadió.

El Centro de Periodismo de Investigación estadunidense (CIJ, por sus siglas en inglés), expresó su “grave preocupación” ante lo acontecido hoy en Londres, y recordó que “el material que Wikileaks publicó sobre Irak, Afganistán y otros se convirtió en una fuente única, invaluable para los periodistas de investigación y académicos en el mundo; sus innovaciones –la investigación transfronteriza y colaborativa, el uso de sistemas seguros y las filtraciones anónimas– fueron adoptadas por prácticamente todos los medios del mundo”.

“No importa cómo considere su filosofía de transparencia radical, Wikileaks es una publicación”, aseveró el CIJ, al añadir que cualquier orden de extradición emitida contra Assange con el motivo de la Ley de Espionaje de 1917 “es un ataque contra todos nosotros”.

“El Sr. Assange merece la solidaridad de la comunidad de periodistas de investigación”, insistió.

La Fundación por la Libertad de Prensa planteó que “aparte de que Assange le guste o no, el cargo en su contra es una amenaza seria contra la libertad de prensa”, mientras que el Instituto Knight para la Primera Enmienda, de la Universidad de Columbia, señaló que el cargo contra Assange “trata la práctica periodística común como parte de una conspiración criminal”.

También expresó su solidaridad Edward Snowden, quien compartió con el periódico británico The Guardian las evidencias sobre el sistema de vigilancia electrónica masiva implementada por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y posteriormente se exilió a Rusia para evitar una suerte similar a la de Assange.

“La debilidad del cargo que Estados Unidos imputa a Assange es impactante. Alega que intentó (¿y fracasó?) en ayudar a romper una contraseña mientras su investigación era pública desde hace una década: es la misma imputación que el Departamento de Justicia de (Barack Obama) se negó en procesar, pues afirmó que ponía el periodismo en peligro”, asestó Snowden.

El artista y activista chino Ai Wei Wei deploró un “día muy triste”, mientras que el artista portorriqueño Residente señaló que la detención de Assange es “un atropello a la libertad de prensa y de expresión”.

La expresidenta argentina Cristina Kirchner deploró que “en el mundo al revés, las noticias falsas circulan libremente y aquellos que revelan la verdad son perseguidos y encarcelados”.

María Fernanda Espinosa, actual presidenta de la Asamblea General de la ONU, exhortó que “los derechos del señor Assange sean respetados y protegidos, con base en los estándares internacionales”. Espinosa era canciller de Ecuador en el gobierno de Rafael Correa, cuando éste otorgó el asilo político a Assange.

El mismo Correa aseveró, desde su cuenta de Twitter, que el presidente ecuatoriano Lenín Moreno “siempre quiso entregar a Assange” y que “finalmente lo hace por un tema personal: en venganza porque Wikileaks publicó INA Papers, el grave caso de corrupción en que está envuelto Moreno”.

Entrega anunciada

Ya el pasado 4 de abril, Wikileaks advirtió que “una fuente de alto nivel del Estado ecuatoriano” informó que el gobierno de Lenín Moreno utilizaría el pretexto de un escándalo de corrupción para sacar al activista de su recinto diplomático, y que Quito “ya tiene un arreglo con Reino Unido para detenerlo”.

El gobierno ecuatoriano acusa a Wikileaks de estar detrás de la investigación INA Papers, la cual reveló los vínculos de la familia del presidente con una empresa offshore incorporada en Belice, a través de la cual se compró un departamento en Alicante, en España; el gobierno también afirma –sin evidencias– que el sitio divulgó fotografías privadas de Moreno y su familia, lo que Wikileaks desmintió.

En diciembre pasado, el New York Times reveló que Moreno negoció con Paul Manafort –otrora coordinador de campaña del presidente estadunidense Donald Trump– para entregar Assange a la justicia de Estados Unidos a cambio de un levantamiento de deudas.

El pasado 26 de marzo, Wikileaks informó desde su cuenta de Twitter que el Congreso ecuatoriano lanzó una investigación contra Moreno después de la filtración de documentos que provenían del celular del mandatario. El sitio también recordó la historia del New York Times según la cual Moreno pretendió “vender” Assange a Washington.

El tuit desató la ira del gobierno ecuatoriano. El 28 de marzo, Andrés Michelana, el ministro de comunicaciones, afirmó que INA Papers era producto de un “complot” urdido por Assange, junto con el expresidente Rafael Correo y el gobierno de Venezuela, para derrocar a Moreno.

A partir de ese momento, los ministros ecuatorianos multiplicaron las declaraciones públicas en las que afirmaron que Wikileaks había robado y filtrado la información, hasta que el pasado 2 de abril, Moreno declaró que Assange “violó las condiciones de su asilo en repetidas ocasiones”.

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