Editar los tuits

La red del ave azul quiere mantenerse “saludable”. Imagen: @Twitter La red del ave azul quiere mantenerse “saludable”. Imagen: @Twitter

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Curiosa paradoja vive Twitter: mientras se resiste a crear una función mediante la cual se permita a los usuarios editar o corregir lo publicado, ya se decidió a meter mano en la dinámica de sus conversaciones con tal de mantenerlas en un estado “saludable”. 

El martes 16, el blog de la red social del pajarito azul publicó un texto en el que se dan a conocer los resultados de las acciones llevadas a cabo desde que el CEO Jack Dorsey ofreció poner todo su empeño para que en Twitter prevalezca el diálogo respetuoso y civilizado.

En un “hilo” publicado el 1 de marzo de 2018, Dorsey admitió que no pudo prever el impacto que tendrían las consecuencias negativas del mundo real en su red, y que se instalaron ahí en forma de abuso, acoso, trols, manipulación por medio de bots, desinformación y divisionismo.

De las acciones propuestas en ese entonces ya se tienen resultados: 38% del contenido que se considera abusivo fue detectado “de manera proactiva” por los equipos de revisión de Twitter, en lugar de depender de las denuncias de los tuiteros.

Esto representa un aumento de 38% respecto del año pasado que fue de… cero por ciento, como también fueron de cero el anterior y todos los precedentes. Detectar publicaciones tóxicas motu proprio ni siquiera era algo que existiera.

Y es que, como los propios directivos de Twitter admiten, no quisieron que la responsabilidad de erradicar el discurso de odio y la incitación a la violencia siguiera recayendo completamente en los usuarios, y por lo mismo decidieron dar un paso adelante, aplicando la misma tecnología empleada contra el spam.

Y no sólo eso: el texto firmado por Donald Hicks, vicepresidente de Servicio, y David Gasca, director de Manejo de Producto, anuncia que Twitter seguirá mejorando su tecnología para ayudar a la revisión del contenido inapropiado antes de que los usuarios se lo reporten.

Incluso prometen experimentar con nuevas formas para dar más control a las personas sobre su conversación, al proveerles la opción de ocultar las respuestas a sus tuits.

La intención es impecable e inobjetable. Pero, aun cuando no lo diga con esas palabras, al aplicar estas acciones de revisión y eliminación de contenido, por malo que sea, Twitter se convirtió, de facto… en un editor.

Y justo eso va contra el espíritu que animó el crecimiento de esa comunidad: la posibilidad de que cualquiera pudiera publicar lo que quisiera a quien quisiera a la hora que quisiera sin que nadie, hasta ahora, lo impidiera. Una herramienta sin control y sin censura.

Así, por primera vez, Twitter está aplicando una política editorial (benigna, si se quiere) y, con base en ella, elimina publicaciones y publicadores. Pero nunca lo admitirá con esas palabras, por una razón sencilla:

Porque tanto Twitter como Facebook siempre se han asumido como plataformas para que las personas se encuentren, y a ellas les han endosado la responsabilidad de sus publicaciones. Ellas ponen en el escenario, pero no se responsabilizan de lo que se escriba o se comparta. Con ese argumento se han desentendido tanto del bullying cibernético como de la diseminación de noticias falsas.

Sin poner en duda la buena intención de evitar que el ave azul se convierta en ave de tempestades, queda ahora una duda. ¿Por qué, si Twitter ya puede por sí misma editar tuits (seleccionarlos y eliminarlos es una forma de edición), no deja a los usuarios hacer lo mismo?

Desde siempre, Twitter no permite que el usuario corrija o precise un tuit ya publicado, sino que sólo tiene la opción de borrarlo y republicarlo. ¿Por qué no permitir una acción que en Facebook ya es muy natural, y que además ayudaría a que los propios tuiteros contribuyan a la buena salud de Twitter?

Muy sencillo: porque las conversaciones en Twitter, aquellas que se vuelven virales, dependen justo de que no se puedan editar.

Porque las conversaciones más populares o virales no son, lamentablemente, las de los pensamientos edificantes, sino las que surgen de errores, gazapos, memes y, oh sí, discursos de odio, violentos, ataques, agresión. Si éstas se corrigieran o matizaran, las interacciones en Twitter, su propagación instantánea, que vuelve tan divertida y adictiva esa red, perderían su razón de ser. Junto con el propio Twitter.

Repetidamente solicitada por los tuiteros, la función de editar tuits no parece estar en el horizonte próximo. Menos ahora que la directiva de Twitter decidió supervisar por su cuenta lo que se tuitea con tal de mantenerse saludable.

Darle ese poder a los usuarios sería más bien una mala medicina.

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