No hay poeta que no sea arrogante; no es mi caso: Ida Vitale al recibir el Cervantes

MADRID (apro).- Al recibir este martes el Premio Cervantes de las Letras 2018, la poeta uruguaya Ida Vitale señaló que “esta es una ocasión que, habiéndome llegado tarde, realmente me sorprendió. Lo inconcebible llegó en un momento en que la opacidad del descenso imprime en mi vida una geometría ilógica e improvistos recaudos”.

Con una trayectoria literaria de 70 años, la poeta destacó el hecho de que su agradecimiento sea en español. ”Quizá me suena raro eso de agradecer en español, pero es una guiñada a un escritor querido chileno que se quejó de haber tenido que agradecer en alemán”, bromeó, a pesar de que domina varios idiomas por su oficio como traductora.

La columna vertebral del discurso que pronunció en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde se entrega el mayor premio de las letras en español, fue sobre la figura de Miguel de Cervantes y en su obra.

La obra de Cervantes, consideró, “debería leerse en los colegios mucho antes de los que se hace porque todo está en él”.

“Mi devoción cervantina carece de todo misterio. Mis lecturas de El Quijote, con excepción de la determinada por los programas del Liceo, fueron libres y tardías. Ya adolescente me regalaron el volumen ilustrado y muy cuidado que todavía conservo”.

Vitale destacó que “se suele aceptar como buena la motivación dada por Cervantes para su Quijote, de desprestigiar las novelas de caballerías. Pero no hay que olvidar Argel, Sevilla, desengaño, pobre, enfermo, sin la protección que la dedicatoria a altos hombres podría haberle guardado”.

Ida Vitale recibe el galardón del rey Felipe VI. Foto: AP

Ida Vitale recibe el galardón del rey Felipe VI. Foto: AP

“Muchas veces, lo que llamamos locura del Quijote podría ser visto como una irrupción de frenesí poético, no subrayada por Cervantes, un novelista que tuvo la poesía como primer respeto”, apuntó.

Destacó en su discurso para criticar a los egos de su profesión y que ya intuyó Cervantes. “No hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo. No es mi caso, puedo asegurarlo. Sin duda, Don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino, al que se considera por oficio llamado a honrar y defender, pudiera caer en tan osada presunción”.

Al recoger el galardón de manos del rey Felipe VI, la poeta uruguaya lanzó una última ironía al decir, “querría hacerme perdonar la audacia de venir aquí a meterme a hablar de Cervantes”.

Sobre la galardonada, el ministro de Cultura de España, José Guirao, destacó de ella  “su lenguaje, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y hondo. Convertida en referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”.

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