Sindicalizados despedidos del PRD exigen su reinstalación; narran viacrucis laboral

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- De manera sigilosa, en octubre de 2018, el Partido de la Revolución Democrática se declaró virtualmente en quiebra ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) y despidió a 193 perredistas afiliados al Sindicato Unión de Trabajadores del PRD.

En entrevista con Apro, Edgar Avilés, secretario general del sindicato demandó la reinstalación, y ante la JLCA, está exigiendo que les de la toma de nota, porque, aunque ya se las habían dado, ahora se las niegan.

Avilés narró el viacrucis de 193 trabajadores sindicalizados que a la fecha han sido despedidos después de haber sido hostigados, engañados y presionados para aceptar un retiro voluntario, el cual, dijo, “nunca fue consensuado con el sindicato”.

Recordó que en su contrato colectivo de trabajo tienen permiso de reunirse, una vez al año, para realizar su congreso. Lo realizaron en enero, pero después se volvieron a juntar a la hora de su comida que es a la una de la tarde y según él por eso los despidieron. El lunes 18 de febrero pasado, abundó, ya no los dejaron entrar a las instalaciones del PRD, ubicadas en Benjamín Franklin, número 84.

Mencionó que después de la elección presidencial de 2018, donde el PRD se hundió en el porcentaje de las preferencias electorales, les empezaron a decir que el partido estaba en una severa crisis económica y que iban a recortar personal.

“Nunca dieron información y, finalmente, el 29 de agosto ya reconocen que el partido metió un Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica y un programa de retiro voluntario. Lo peor es que en el partido comenzaron a decir mentiras, por ejemplo, en retiro voluntario les dijeron: ‘si ustedes no se van hoy, ya no les vamos a dar dinero ni tendremos para pagarles porque en este trimestre le tienen que pagar 120 millones de pesos al INE y le estaban descontando parte de su prerrogativa que son 20 millones”, contó.

En este contexto, alrededor de 20 personas aceptaron el retiro voluntario. La presión continuó, a los que se quedaron les dijeron que los iban a liquidar conforme a la Ley Federal del Trabajo y que iban a recontratar, pero como la propuesta no tuvo el efecto deseado entre los sindicalizados, iniciaron el conflicto mediante el que el PRD se declara en quiebra técnica, señaló Avilés.

Hasta el 11 de enero, comentó, habían renunciado 93 de 163 trabajadores que había hasta agosto del año pasado, y luego renunciaron 64 más.

“Finalmente, lograron dividirnos. Logramos hacer nuestro Congreso y quedamos solo 31. El 15 de febrero nos anuncian que nos despiden; el 18 ya no nos dejan entrar a las instalaciones y los 31 trabajadores decidimos mantener el juicio de Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica porque, a la fecha, el PRD quiere desaparecer el sindicato”, señaló.

El Sindicato Único de Trabajadores del PRD existe desde 1991 y es el único sindicato en un partido político mexicano. En 2016 obtuvieron su registro y la toma de nota y elaboraron y presentaron su contrato colectivo de trabajo ante la JLCA.

La dirección nacional del PRD, formada por Ángel Ávila, Adriana Díaz Mosqueda, Fernando Belauzarán y Esteban Santiago, no han querido hablar con él o con alguien del sindicato.

“Entre la gente que está despedida tenemos a dos compañeras que tienen cáncer, a una la operaron en diciembre y le volvieron a detectar ganglios, tiene cáncer de tiroides y está en tratamiento, otra tiene cáncer de pecho y está en tratamiento preoperatorio y ya perdieron el seguro social”, contó.

La carta del despido

De acuerdo con una de las cartas que el PRD envió a sus despedidos, de la cual Apro tiene copia, ese 15 de febrero le informaron a una trabajadora que se desempeñaba como secretaria, que se le rescindía el contrato colectivo y la relación de trabajo con el PRD porque, según el partido, “sin justificación alguna y sin permiso ni autorización de representante alguno, el 17 de enero de 2019 abandonó su lugar de trabajo, de las 13:00 a las 15:00 horas para retirarse al área de estacionamiento del primer piso del edificio de Benjamín Franklin No 84, colonia Escandón, alcaldía Miguel Hidalgo, en a Ciudad de México, a realizar actividades totalmente ajenas a su trabajo, como lo fue participar en una reunión sindical”.

De igual manera, se le indicó que el 18 de enero de 2019 hizo lo mismo y con el mismo fin. También el 22 de enero de las 9:00 a las 15:30 horas, “para realizar actividades totalmente ajenas a su trabajo como lo fue participar en una reunión sindical”.

Otro argumento similar fue citado, con fecha del 8 de febrero de 2019, de las 13:00 a las 14:15 horas.

Para el PRD estas son “desobediencias graves relativas al trabajo contratado” y al haber actuado de esa manera, señala en la carta de despido: “dejó de poner a disposición del partido su fuerza de trabajo, por lo cual recibía y recibió un salario que usted no devengó en perjuicio de este partido político, lo que justifica que se le rescinda el contrato y la relación de trabajo que lo unía a este instituto político”.

La carta está firmada por el jefe del Departamento Jurídico del PRD, Salvador González García.

Ese mismo 15 de febrero, González García y el jefe de Departamento de la secretaria, Carlos Espinoza Cruz, enviaron al titular del Departamento de Administración, Eduardo Méndez Martínez, el oficio CPRF/DRHI/124/2019, en el cual se le indicó:

“Por medio de este conducto le solicito gire sus instrucciones a quien corresponda, a fin de prohibir el acceso, a partir de la fecha, en cualquiera de sus edificios, a este instituto político (sic), al personal que se enlista en relación anexa. Lo anterior debido a que dicho personal ya le fue notificado su recisión laboral”. En total fueron despedidas 29 personas.

Contradicciones

El pasado 22 de abril, en un comunicado, el Comité del Sindicato Unión de Trabajadores del PRD, comentó que, antes de tomar esa decisión, la Dirección Nacional Extraordinaria lanzó una campaña de “mentiras e intimidación” hacia los trabajadores y calificó a su directiva como contradictoria, por pronunciarse el 13 de abril a favor de la reforma laboral, pero antes los despidió y los dio de baja del seguro social.

Además, el PRD ha criticado el outsourcing, pero en los hechos lo practica porque ha recontratado a despedidos sindicalizados con salarios bajos y sin prestaciones.

“Hacemos del conocimiento de nuestra situación a la ciudadanía, la forma en que un partido político de izquierda se olvida de sus principios y de defender a la clase trabajadora. Es una vergüenza que cinco títeres de escritorio, utilizados por los estafadores mayores que están al frente de las corrientes que quedan al interior del PRD, utilicen el presupuesto público para gastos onerosos sin ningún tipo de escrúpulos. No permitiremos que la DNE en su afán de deshacerse de sus trabajadores viole leyes y tratados internacionales en materia de derechos laborales”, advirtió el sindicato.

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