“Avengers: Endgame”: una fórmula infalible

Robert Downey Jr. en la premier de Avengers Endgame. Foto: AP / Chris Pizzello Robert Downey Jr. en la premier de Avengers Endgame. Foto: AP / Chris Pizzello

MONTERREY, N. L., (apro).- Pasan los años y desfilan los superhéroes, y las entregas de la franquicia de los Avengers se repite hasta la eternidad, con una fórmula descomunalmente exitosa.

Avengers: Endgame (Avengers: Endgame, 2019) se recicla en toda su espectacular dimensión con un carrusel de prohombres y promujeres que, desde hace años, pasan por las mismas dificultades colectivas, para enfrentar a un enemigo cada vez más poderoso y, al final, rescatar al planeta.

Puede haber en el camino algunas pérdidas, pero eso es irrelevante. La maravilla de la ficción permite que los milagros ocurran a voluntad del estudio. No importa que atropelle la lógica y descuide la continuidad. Todos se le perdonará, mientras los guapos seres superdotados sigan mostrándose intrépidos y sexys en pantalla.

Esta, que se anuncia como la última entrega de la marca de Los Vengadores, es promocionada como la madre de todas las películas de superhéroes. La cinta más anticipada del año finalmente llega montada en un cargamento pesado de efectos generados por computadora. Y el resultado es, en término de sensaciones, altamente satisfactorio.

Todos los chicos buenos han sido convocados para la batalla. Muchos pueden ser prescindibles, pero no pueden faltar Iron Man, en primerísimo lugar, seguido por el Capitán América, Thor, y la Capitana Marvel, la más reciente adquisición, y refuerzo de género del trupé.

La anécdota da continuación a un enorme problema que había generado el malvado Thanos en la pasada entrega Avengers: Infinity War (2018). El desquiciado tirano determinó, por frías razones de equilibrio universal, que la mitad de la población del planeta desapareciera. Lo hizo con un simple chasquido de dedos de la mano que porta el guante de las gemas del infinito.

Muchos héroes también se fueron en el desvanecimiento colectivo.

En Endgame, que es segunda parte de este largo final, los muchachos que se quedaron deben restablecer el orden y regresar a la vida a tantas personas que se fueron a un limbo de nada. Para remediar todos los males, la ciencia ficción tiene al escurridizo tiempo como su aliado. Una vez más, Los Vengadores, consiguen crear pasadizos entre las épocas para hacer que las manecillas del reloj regresen.

Los hermanos Anthony y Joe Russo, cerebros creativos de la franquicia, mezclan, con un perfecto equilibrio, dosis de humor y drama, entre situaciones caóticas y de talante solemne. Siempre hay tiempo para reír, en medio de un planeta que ha quedado arruinado, por un titán horroroso, con cara de testículo, que pretende restablecer un nuevo orden a su conveniencia y bajo su férula.

Tal vez, las más de tres horas de rollo son un exceso para exponer cada uno de los dramas que, en lo individual, carga cada uno de los personajes.

Los aliados viajan en el tiempo, pasan por aventuras, riñen, y llegan al final donde, como es característica del género, debe haber una batalla multitudinaria, entre ejércitos de otros mundos, que toman la Tierra como campo de batalla. Los destrozos, por regla, son mayúsculos, pero qué importa, si lo que está en juego es el planeta entero.

La coalición multiétnica es liderada por jefes, que son, casualmente de Estados Unidos, como ocurre en la actualidad, con el país que monopoliza la fuerza para mantener el orden global.

Al final, el destino se cumple con una complacencia brutal, aunque esperada, para toda la horda de fanáticos jubilosos, que han tomado por asalto los cines para ver la novedad de la primavera.

Avengers: Endgame es el fin del juego. Es una cinta monumental que cierra, por lo alto, un ciclo del Universo Cinematográfico de Marvel. Aunque tal vez no sea el final. El estudio ha demostrado, a lo largo de su historia, que tiene capacidad de abrir un nuevo portal y traer del pasado sorpresas imprevistas.

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