El IMSS, en urgencias y sin oxígeno

La falta de presupuesto y la consecuente carencia de equipo, instalaciones adecuadas y personal calificado en varias áreas tienen al Instituto Mexicano del Seguro Social en los más bajos niveles de cobertura y de calidad de su historia. Aunque sus directivos, los médicos y los pacientes padecen esta fragilidad operativa y financiera, el presupuesto que se le asignó para este año al instituto es un poco mayor que el de 2018.   

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Como nunca en su historia, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) prácticamente opera entre ruinas. El déficit de hospitales y camas se combina con una demanda creciente de los trabajadores afiliados, el “robo hormiga” que va desde medicamentos hasta aparatos electrónicos en los nosocomios, y el hecho de que a los médicos ya no les conviene laborar en el sector público. 

Para colmo, el sismo de septiembre de 2017 devastó ocho hospitales en Morelos, Puebla, el Estado de México y la Ciudad de México, lo que provocó mayor presión en la cobertura de servicios.

De acuerdo con datos del IMSS, el indicador de camas censables por cada mil derechohabientes adscritos a un médico familiar se desplomó en 27.8% entre los años 2000 y 2018. Ahora está en el nivel históricamente bajo de 0.69 camas por cada mil usuarios. A esto se suma que a causa de ese temblor 944 camas quedaron inoperantes.

 Es decir, el IMSS cuenta con menos de la mitad que el resto del sector salud, que registra 1.5 camas, en tanto que el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alcanza las 4.7 camas por cada mil personas. El déficit del IMSS se calcula en 192 mil 908 camas. 

En un recorrido por diferentes hospitales del instituto se comprobó que la mayoría de las Unidades Médicas Familiares (UMF) o unidades de primer nivel, se hacen largas filas para conseguir una consulta, se debe esperar horas, muchos no alcanzan cita y los afortunados alcanzan ver a su doctor familiar durante unos 15 minutos, para volver a verlo, con suerte, en dos meses. 

Al área de urgencias de hospitales de segundo nivel llegan personas en estado crítico, que los fines de semana, cuando hay menos médicos, así como en los cambios de turno, corren serios riesgos de fallecer. La atención administrativa suele demorarse y mostrar poca sensibilidad hacia los familiares desesperados porque se atienda a los pacientes. 

Fundado en 1943, el IMSS atiende a más de la mitad de la población del país, pero le faltan 94 mil 516 médicos para alcanzar el promedio de la OCDE.

El promedio de médicos en contacto con el paciente por cada mil habitantes de las naciones de ese organismo es de 3.4, mientras que el IMSS cuenta con 1.44. Y en cuanto a personal de enfermería, el promedio de la OCDE es de nueve por cada mil habitantes, mientras el instituto sólo dispone de 2.7.

La población media por médico familiar del IMSS es de 3 mil derechohabientes, pero hay consultorios hasta con 5 mil derechohabientes adscritos y otros con sólo mil, de acuerdo con su ubicación.

Ante el incremento de la población asegurada, el rezago en el personal se extiende a otras áreas. De 2001 a 2017 los empleados de trabajo social disminuyeron 0.78 a 0.65 por cada mil asegurados; los de servicios auxiliares y de diagnóstico, de 0.45 a 0.38 en el mismo lapso; mientras que los especialistas en nutrición se redujeron de 0.29 a 0.22 por cada mil derechohabientes.

Víctor Hugo Borja Aburto, director de Prestaciones Médicas del IMSS explica en entrevista: “Tenemos casi 0.7 camas por cada mil derechohabientes. Si quisiéramos alcanzar la media del país tendríamos que duplicar nuestro número de camas. Nos hemos puesto como meta para esta administración que alcancemos una cama por cada mil derechohabientes y eso significa que creceríamos en 13 mil camas. Esto implica tener 58 nuevos hospitales, es una cantidad grande”. 

Aclara que el problema no es sólo erigir los hospitales, sino su costo de operación anual, que casi equivale al de su construcción. Por eso, considera que este sexenio se logrará edificar a lo mucho 30 hospitales.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le destinó 755.4 mil millones de pesos al IMSS. Casi la mitad es gasto corriente, integrado así: 199.2 mil millones para servicios personales y 105.6 mil millones para gastos de operación. Las pensiones y jubilaciones absorberán 432.9 mil millones, mientras que 4.9 mil millones se utilizarán en “otros gastos corrientes”.

El monto para inversión física de infraestructura es de 12.6 mil millones de pesos, es decir, sólo el 1.7% del presupuesto total de este año. Aun así, supera los 8.4 mil millones que recibió en el último año del gobierno de Enrique Peña Nieto.

“El problema que hemos tenido en el sector salud actual es que se han construido muchos hospitales sin garantizar el equipo o personal para operarlo después. En el IMSS, cada vez que construimos un hospital, sí garantizamos el equipo y el personal. No construimos tanto porque tenemos que asegurarnos de que los podamos operar”, señala Borja Aburto.

Bajo salario, poco presupuesto…

El médico Felipe Martell, quien atiende uno de los 13 consultorios de la UMF 55, en Zumpango, Estado de México, relata a este semanario la forma en que él y sus colegas son obligados a dar consulta a contrarreloj y con recursos condicionados:

“En la clínica donde trabajo tenemos 13 consultorios. Diario vemos más de 24 pacientes, que es el promedio que se supone debemos de ver en cada turno; a cada paciente se le dedica 15 minutos, aunque es subjetivo, porque te tardas más con unas personas, dependiendo del padecimiento.” 

Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y con cuatro años en la clínica mencionada, Martell agrega que en promedio trata de 27 a 30 pacientes entre las 8:00 y las 14:00 horas. 

“No se puede hacer una valoración o un diagnóstico completo –detalla– porque te limita el tiempo. Lo que hacemos es enfocarnos al problema que más preocupa a la persona y se le trata de orientar para tratar lo demás. El tiempo que requiere una consulta de calidad es de media hora como mínimo, y algunas especialidades pueden llevar más tiempo, como con los pacientes que se dializan.”

Las condiciones en que se realiza esta labor están lejos de ser las idóneas: “Te dicen que no gastes tantos recursos, que no recetes tantos medicamentos, no mandes tantos pacientes al hospital, no les tomes tantas radiografías, no les pidas tantos estudios de laboratorios y al final de cuentas eso nos presiona. Hay muchos casos en que no hay medicamentos que son un poco más caros”. 

En cada consultorio de la UMF 55 se cita a 20 pacientes al día y los cuatro restantes tienen que llegarse a formar desde las dos o tres de la madrugada para alcanzar consulta. Muchos no lo consiguen porque llegan a formarse más de 100 sin cita. 

“La agenda para una cita tarda hasta dos meses. Y en el hospital, si necesitan una especialidad, como cardiología o ginecología, a veces tardan hasta seis meses. Por la falta de personal y de infraestructura, es mucha la demanda de la población”, señala el médico familiar.

Acerca de la contratación de médicos en el IMSS, comenta: “La verdad es que no abren las plazas. A la mayoría de los médicos que entran no les dan la base inmediatamente, sino que los manejan por contratos. La otra es que el IMSS ya no es atractivo para los médicos… El salario que nos dan no es muy alto. Los médicos, sobre todo un cirujano o especialista, saca más en una cirugía particular que yendo a trabajar al IMSS. Además, la carga de trabajo es menor, entonces no les interesa trabajar en el sector salud”.

De acuerdo con el director de prestaciones médicas del instituto, el doctor Borja, el déficit de médicos se concentra en algunas especialidades:

“Nos hacen falta urólogos, oftalmólogos, traumatólogos, psiquiatras. La urología era algo que no atendíamos prioritariamente, atendíamos más de los cánceres reproductivos de la mujer que de los hombres. Ahora el cáncer de próstata es tan importante como el cáncer cervicouterino y el cáncer de mama. El número de especialistas en entrenamiento lo hemos incrementado. En general necesitaríamos aumentar al menos en 30% el número de médicos.”

A este panorama se añade el manejo incorrecto de los recursos. De acuerdo con la Auditoría Cumplimiento Financiero: 2017-1-19GYR-15-0255-2018-255-DS, elaborada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en 2017 el IMSS programó ejercer mil 389 millones 484.4 mil pesos en el mantenimiento preventivo y correctivo, con suministro de refacciones de alta especialidad, de 7 mil 548 equipos médicos en unidades de atención médica de primer, segundo y tercer nivel.

En las inspecciones físicas realizadas en 15 unidades médicas seleccionadas, que requirieron de servicios de mantenimiento preventivo para 740 equipos médicos con un costo programado de 150 millones 543.0 mil pesos, se detectaron inconsistencias en el registro y control de 92 equipos (12.4% de los seleccionados).

De esos 92 equipos, 64 no cuentan con Número Nacional de Inventario (NNI) o número de serie visible. En ocho equipos no coincide el número de serie con el registrado en el universo de equipos contratados. Además, 17 equipos tienen datos duplicados o que no coinciden con el NNI; y hay datos erróneos en la descripción del equipo o en el número de serie en el universo seleccionado. 

En tres equipos del Hospital General de Zona Número 14 de la Delegación Sonora se detectó que la capacidad de los equipos instalados es menor que la establecida en el contrato, por lo que, a partir de la intervención de la ASF, el jefe de conservación del hospital requirió al proveedor la diferencia en el costo del mantenimiento en favor del instituto.

De las 15 unidades médicas seleccionadas, 13 no elaboraron los informes mensuales y trimestrales sobre el funcionamiento de los equipos ni los incumplimientos de los proveedores en el mantenimiento preventivo y correctivo.

Según la misma auditoría, “en las inspecciones físicas realizadas en las 15 unidades médicas seleccionadas para su revisión no se localizaron 69 equipos médicos”.

En 48 de esos casos la entidad fiscalizada aportó documentación parcial que justificó la ausencia de equipos por baja, traspaso a otras unidades, robo y extravío, pero no proporcionó la “noticia de movimiento de bienes capitalizables” ni el “dictamen de no utilidad” en el caso de los equipos dados de baja.

En el caso de extravío no se presentaron el “acta circunstanciada de hechos”, “aviso de faltante de bienes patrimoniales”, “acta circunstanciada” y “denuncia de hechos” ante el Ministerio Público en caso de robo, así como el aviso de modificación al universo de equipos, pese a que esta información es requerida a nivel central. 

Tampoco se justificó el destino ni la ubicación de los 21 equipos restantes. 

Al respecto Borja, el director de Prestaciones Médicas, afirma:

“Hemos tenido entradas a la farmacia. Ayer me reportaron una entrada a una farmacia con robo de psicotrópicos. Tenemos medicamentos controlados en las farmacias de los hospitales y en las UMF; están bajo llave, pero en ocasiones ha entrado gente armada a robar. También nos preocupa el robo hormiga de aquello que va saliendo poco a poco, desde alimentos hasta medicamentos, pero no lo tenemos cuantificado.”

El médico familiar Martell también se ha enterado de este problema en la clínica de Zumpango: “Ha habido casos en que se roban medicamentos, equipos de cómputo. Van sobre lo electrónico casi siempre. Saben el momento en que deben de actuar y nadie los ve. Recientemente en mi unidad se robaron una computadora, pero nadie vio porque fue en la noche, ya que no había servicio y las cámaras no grabaron nada. No hay evidencia de quién se metió”.

Fallas de seguridad

El IMSS también fue objeto de una auditoría relacionada con la contratación plurianual del “Servicio de Seguridad Subrogada para Nivel Central, Delegaciones, Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE’s) y Centros Vacacionales”, cuando el director general era Mikel Arriola.

De acuerdo con la Auditoría Cumplimiento Financiero: 2017-1-19GYR-15-0258-2018-258-DS, la ASF visitó 15 unidades médicas en las delegaciones Sur y Norte de la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.

En la revisión documental se verificó que el formato “Control de Asistencia para el Personal de Seguridad Subrogada” estaba vigente y autorizado para el segundo semestre de 2017, lo que implica la verificación del uniforme y equipo operativo de cada elemento de seguridad.

 Sin embargo, señaló la ASF, en las delegaciones Norte de la Ciudad de México y Nuevo León no los utilizaron; en Jalisco fueron utilizados, pero los controles de asistencia de dos unidades estaban previamente impresos y requisitados, por lo cual los elementos de seguridad sólo debían firmar.

También se detectó que los controles de asistencia no contaron con el nombre ni la firma del titular de la Oficina de Seguridad y Resguardo de Inmuebles de la delegación, además de que fueron remitidos por las unidades para su revisión en las delegaciones con un atraso de hasta 70 días, mientras que en la delegación de Jalisco no se documentó la fecha de recepción.

En las visitas físicas se entrevistó a 66 elementos de seguridad. Se reportaron, entre otras irregularidades, que las identificaciones que portaban 59 elementos carecieron de las especificaciones contractuales, como número de la Cédula Única de Identificación Personal (CUIP), errores en los nombres y clave CURP, así como la fecha de vigencia y firma del elemento.

 Siete guardias no contaron con credencial y les faltaron las CUIP. Los administradores de los contratos en las delegaciones Norte de la Ciudad de México y estatal de Jalisco no acreditaron que los prestadores del servicio iniciaran el trámite de inscripción ante la autoridad competente, lo que evidencia falta de control, supervisión y seguimiento por los administradores de los contratos.

En cuanto a la verificación física de los Sistemas de Circuito Cerrado de Televisión (CCTV), la ASF observó que cuatro cámaras no funcionan y había un par adicional en la delegación estatal de Jalisco; en tanto que en la de Nuevo León la instalación de los CCTV no ha concluido porque el prestador de servicios solicitó una prórroga.

En dos inmuebles los sistemas de CCTV tienen una capacidad de grabación menor que la especificada en el contrato.

La magnitud del problema es tal que el director general del IMSS, Germán Martínez Cázares, declaró el pasado 7 de abril, en un edificio del Centro Médico Nacional Siglo XXI:

 “El IMSS no puede celebrar el Día Mundial de la Salud con su capacidad hospitalaria en ruinas… Este edificio algún día fue hospital y vengo a anunciar que vamos a iniciar su demolición para ampliar nuestra capacidad hospitalaria, sobre todo en padecimientos del corazón. Es una pena este edificio y el estado en el que se encuentra; vamos a renovarlo, vamos a intervenirlo, vamos a rescatarlo.”

Pero el rescate de todo el IMSS llevará más de un sexenio.  

Este reportaje se publicó el 28 de abril de 2019 en la edición 2217 de la revista Proceso

Acerca del autor

Comunicólogo hecho por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; reportero labrado en Proceso.

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