“Epidemia” de violencia en Londres

Ataques contra jóvenes. Foto: Reuters / Henry Nicholls Ataques contra jóvenes. Foto: Reuters / Henry Nicholls

La sociedad británica, especialmente los barrios urbanos, está conmocionada por el incremento de ataques mortales con armas blancas contra jóvenes, sin motivo aparente. Los grupos civiles que tratan de combatir este delito, también de atención prioritaria para la policía, señalan que la principal medida del gobierno de Theresa May ya demostró su ineficacia. Se trata de las facultades adicionales de los agentes para detener y revisar a jóvenes aun sin “sospechas suficientes”.  

LONDRES (Proceso).- La inglesa Jodie Chesney, de 17 años, se encontraba el pasado 1 de marzo con sus amigos de la secundaria en la zona de juegos del parque Harold Hill, en Romford –en el este de Londres– cuando se le acercó un grupo de jóvenes.

Sin mediar palabras, los recién llegados –de los cuales se ha identificado ya a Manuel Petrovic, de 20 años, y a Svenson Ong-a-kwie, de 18– se abalanzaron contra Chesney y la asesinaron a puñaladas sin que los amigos de la víctima pudieran impedirlo.

Los paramédicos no tardaron en llegar e intentaron salvarla, pero tuvieron que declararla muerta a las 21:25 horas.

El caso, que conmovió a la opinión pública británica y fue portada de los principales periódicos del país, se sumó a una extensa lista de ataques con arma blanca y sin motivo aparente contra jóvenes.

Un informe que el vespertino Evening Standard publicó el pasado 5 de abril, tras una apelación a la ley de libertad de información, reveló que la Policía Metropolitana londinense recibe a diario al menos 40 denuncias de ese tipo de agresiones.

El documento agrega que en 2017 y 2018 murió en Londres de esa forma una persona cada cuatro días en promedio. En sólo dos años la policía registró en la ciudad 29 mil 232 incidentes con armas blancas, es decir, 40 por día.

El informe del Evening Standard indica que la mayoría de los acuchillamientos en Londres ocurrieron en el barrio de Southwark, en el sur de la ciudad. Fueron 17 en dos años.

“Gracias a la labor que están realizando grupos de vecinos organizados y la policía estamos combatiendo este flagelo, extirpando de las calles británicas estas armas peligrosas. Como consecuencia, hemos logrado registrar una leve baja en los índices de apuñalamientos, pero de todos modos siguen siendo demasiado elevados”, destacó el alcalde laborista de Londres, Sadiq Khan.

Puntualizó que es una “prioridad de las autoridades policiales y políticas”, por lo que “precisamos desesperadamente que el gobierno que encabeza la primera ministra conservadora Theresa May revierta los recortes dañinos que autorizó para el presupuesto de la policía y de los servicios sociales que trabajan para prevenir los delitos”.

Para Khan, los niveles de crímenes con armas blancas en todo el país “son inaceptablemente altos”.

La apuesta por la prevención

La organización altruista The Ben Kinsella Trust, fundada por la familia del joven Ben Kinsella tras el asesinato de éste en un ataque con arma blanca, sostiene que los índices de apuñalamientos en el país “son los más elevados de la década” y responden a que el gobierno no tiene políticas específicas contra esos crímenes.

“En lo que va de este año los asesinatos con armas blancas han seguido asolando a nuestra sociedad. Tenemos que seguir haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para retirar los cuchillos de las calles y educar a los jóvenes acerca del peligro de portar armas blancas en la vía pública”, señaló la organización en un comunicado.

A su vez, el “tanque de ideas” Anti-Knife UK, que hace campaña contra el apuñalamiento, señaló en un reporte que el número de esos ataques casi se duplicó desde 2015 en el Reino Unido, puesto que los crímenes denunciados “son sólo la punta del iceberg”.

Por ejemplo, especifica que en el primer trimestre de 2015 se registraron 340 casos de apuñalamiento; mientras en el mismo periodo del año pasado fueron 482.

Danny O’Brien, director ejecutivo de Anti-Knife UK, indicó que el problema se debe a una mezcla de recortes presupuestales en la policía y los servicios sociales, un creciente aumento en el número de pandillas juveniles, el consumo de drogas y la falta de contención de adolescentes británicos de sectores vulnerables en escuelas y hogares.

Sally Holder, madre del actor Rob Knox –de 18 años y parte del elenco de la saga cinematográfica de Harry Potter–, quien murió acuchillado, exhortó al gobierno a poner fin a esa crisis nacional.

El actor murió en Sidcup, sudeste de Londres, en 2008. Su madre, que a partir de entonces creó la Fundación Rob Knox para luchar contra ese tipo de crímenes, se muestra crítica hacia la administración de May:

“Las cosas no han cambiado nada desde el asesinato de mi hijo… La primera ministra Theresa May ha dicho que los recortes presupuestales a la policía no tienen nada que ver con esta epidemia. Se está engañando.”

Para Holder, de 61 años, la única solución “es la prevención desde edad temprana, en las escuelas primarias y en los hogares”.

El ministro del Interior, el conservador Sajid Javid, confirmó a comienzos de este mes que la policía en Inglaterra y Gales recibirá más poderes para “detener y cachear” a sospechosos de portar armas blancas en la vía pública, aun “sin sospechas suficientes”, donde se hayan registrado altos índices de apuñalamientos.

Sin embargo, las organizaciones civiles que combaten ese tipo de delitos han calificado las medidas del gobierno de regresivas y decepcionantes.

Los poderes de detención y cacheo son muy polémicos desde hace años, ya que hay evidencia de que se aplicaban desproporcionadamente contra jóvenes negros. En 2014 la entonces ministra del Interior Theresa May suspendió esas facultades al demostrarse que la policía abusó ampliamente de ellas y se malgastó dinero público.

Sin embargo, Javid sostiene que la situación social ha cambiado y “es vital que les demos a los agentes policiales las herramientas adecuadas para que hagan su trabajo”.

Los mencionados poderes policiacos, amparados en la sección 60 del código penal, serán autorizados inicialmente en las siete regiones con mayores índices de ataques con arma blanca: Londres, Midlands oeste, Merseyside, el sur y oeste de Yorkshire, el sur de Gales y el Gran Manchester. Si la medida es efectiva se utilizará en el resto del país.

La responsable del ministerio del Interior en la oposición, la laborista Diane Abbott, indicó que si bien los poderes de “detención y cacheo” constituyen una herramienta policiaca importante, “no es efectiva a la hora de reducir los niveles de ataques con armas blancas”. Suelen utilizarse esas atribuciones en eventos multitudinarios, como el Carnaval de Notting Hill, en Londres, donde cada año se reporta violencia con cuchillos o navajas.

Oscuras perspectivas

A decir de la alta comisionada para Scotland Yard, Cressida Dick, en los últimos 18 meses los agentes de policía en Londres aumentaron el uso de la “sección 60” justificadamente: “La detención y cacheo es una herramienta muy importante que tiene la policía. Es parte central de nuestra labor a la hora de reducir los niveles de violencia con armas blancas”.

Por el contrario, Katrina French, directora ejecutiva del grupo StopWatch, que combate el uso excesivo de los poderes policiales, calificó la medida de “política” y ajena al salvamento de vidas. Considera que esa medida exacerbará la desconfianza entre la comunidad negra y la policía.

Se sumó a estas críticas el activista londinense Garvin Snell: “Crecí en los años noventa, en una zona de Londres en la que sentía que ser joven y negro era suficiente para que la policía me detuviera y cacheara. No quiero que volvamos a esas épocas”.

Agregó que los más de 150 millones de dólares destinados por el gobierno a reducir los ataques mediante esa política “podrían haber sido utilizados para abrir más centros juveniles de prevención… Muchos de estos apuñalamientos ocurren en barrios pobres de Londres. ¿Por qué no hacen algo para mejorar las aspiraciones de vida de estos jóvenes?”.

La “epidemia” violenta se agrava por la falta de liderazgo político en el país, en el contexto del cada vez más problemático Brexit y la parálisis en el Parlamento por el “divorcio” de la Unión Europea.

Si no se consigue un acuerdo con la UE y se aplica el llamado “Brexit duro”, con su catastrófico efecto en la economía británica, el gobierno de May se verá obligado a profundizar sus impopulares políticas de recortes y austeridad, lo que aumentará las dificultades de la policía y los servicios sociales para hacer frente a la violencia con armas blancas.

Este reportaje se publicó el 28 de abril de 2019 en la edición 2217 de la revista Proceso

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