“En los 90”: chavos que buscan su destino

En los 90. Foto: Twitter En los 90. Foto: Twitter

MONTERREY, N.L (apro).- En su presentación como director, Jonah Hill demuestra que tiene mucho que decir.

Ahora es una estrella de la comedia, pero cuando crecía a finales del milenio, ni siquiera había debutado en el cine. Las lecciones que aprendió sobre su desarrollo personal, como adolescente en California, se ven reflejadas en En los 90 (Mid90s, 2018), un comentario sobre el difícil proceso de crecer en un hogar desintegrado y en un ambiente comunitario adverso.

Con un lenguaje narrativo que se cruza entre de Kids (1995) y Superbad (2007), y con un sello total de cine independiente, Hill utiliza las patinetas como una evidente metáfora del crecimiento. Al avanzar en la tabla ocurren caídas continuas hasta que el arte se perfecciona. En tanto, uno debe levantarse una y otra vez para recuperar la vertical. Y en el ensayo quedan heridas numerosas y algunas muy dolorosas.

Stevie (Sunny Suljic) es un chico que recién llega a la adolescencia y, durante un verano de la década de los 90 se involucra con un grupo de amigos, púberes, también, aunque mayores, ante quienes busca aceptación. La pandilla heterogénea tiene algunos miembros que lo empujan a la disipación, y otros que le piden frenarse. Sin embargo, está solo en la vida y deberá jugar con sus propias cartas y sin asesoría.

Tiene un hermano abusivo y una madre voluntariosa, pero que exhibe una conducta moralmente indefinida, que hace que los hijos la vean con distancia.

En esas circunstancias especiales, el chico avanza a la deriva y con la escasa intuición que ha desarrollado busca sortear los riesgos a los que enfrenta en los numerosos rituales de iniciación, en los que se siente obligado a participar.

La mirada de Hill es solidaria con la juventud. Se percibe que entiende claramente las inquietudes de los muchachos. Es inevitable pensar que, cuando era un chaval, le hubiera gustado tener un guía. Aunque en los diálogos se observan algunas referencias, tal vez involuntarias, de Jude Apatow -quien, se ve claramente, es una de sus influencias-, se esfuerza por emplear un lenguaje marcado por la impertinencia, y los coloca a todos en situaciones de inconsciente atrevimiento, propias de la edad.

En su propio crecimiento, Stevie tiene que adaptarse a las demandas del grupo y emular lo que hacen los big boys. De esta forma, tiene que dejar de ser él, para convertirse en una persona que supone que los de más quieren que sea. Sus ojos, carentes de malicia, se van enterando de la realidad en el barrio. Se empieza a meter en terrenos desconocidos, sin tener conocimiento sobre los límites que debe imponerse. Hasta que los rebasa.

Sin embargo, la ayuda llega de donde menos se lo espera. Como ocurre en todas las agrupaciones, cada miembro, por imbécil que parezca, tiene su propia vida interior, sus propias aspiraciones. Y algunos de ellos, que ya han recorrido el camino, están para dar un buen consejo.

Aunque tiene algunos momentos emocionalmente crudos, En los 90 es un viaje entrañable. Filmada con sobriedad y carente de espectacularidad, desnuda espiritualmente a este grupo de muchachos que se sienten hombres, dispuestos a comerse el mundo, aunque no dejan de provocar ternura, por el estado de indefensión en el que se encuentran. Todos, por dentro, están gritando que necesitan ayuda, en esa etapa que definirá sus vidas.

Es un gran debut de Jonah Hill detrás de la cámara.

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