Chick Corea y Béla Fleck, virtuosismo instrumental en el Metropólitan

Chick Corea en el Metropólitan. Foto: Ocesa Chick Corea en el Metropólitan. Foto: Ocesa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Pocas veces los oídos pueden deleitarse con dos genios de la música en un solo recital, tal como ocurrió en el Teatro Metropólitan con la presencia de Chick Corea y Béla Fleck.

El virtuosismo instrumental caló hasta la profundidad en este magnífico show que sobrevoló las emociones al ritmo de jazz. Pasaban las 21:00 horas cuando su selecto y apasionado público estalló en aplausos con la llegada del pianista Chick, y el tañedor de banjo Béla.

El telón de fondo era de un intenso azul cielo lo que generó atmósferas etéreas de ensueño, logrando expandirse gracias a la magistral ejecución de los músicos estadunidenses postrados al centro del entablado. Las celebridades se mostraron inmediatamente contentos, sonrientes con su gente, sintiéndose complacidos con la recepción luego de que se encuentran girando por el mundo con su reciente material discográfico intitulado Two (2015).

Béla Fleck. Foto: Ocesa
Béla Fleck. Foto: Ocesa

El espectáculo se dividió en dos segmentos y se extendió al filo de la media noche, tiempo que permitió escuchar un repertorio conciso de seis temas para la apertura y ocho para el ocaso. Desde “Children’s Song No. 6” y “Juno”, así como un homenaje al grande del jazz Thelonious Monk (1917- 1982) con “Bemsha Swing” y “Trinkle, Tinkle”, trazaron la velada inolvidable.
La audiencia permaneció atenta, respetuosa en silencio total prácticamente durante toda la instrumentación, para desbordar en ensordecedora ovación entre cada corte.

Pero al sonar los acordes de “Spain” al cierre definitivo, los presentes acompañaron con las palmas al espléndido dúo en una fiesta sonora de satisfacción.

Chick Corea y Béla Fleck regalaron una noche intensa de virtuosismo, para beneplácito de los seguidores fervientes de antaño hasta los nuevos que quedaron encantados por esta perfecta alianza. Ambos se unieron en 2006, cuando su intención solamente era juntar uno de los instrumentos predominantes del jazz con uno que tradicionalmente había quedado relegado por los críticos.

Así descubrieron un territorio musical inexplorado entre el piano y el banjo. Chick Corea era un gran admirador del estilo bluegrass y bebop de The Flecktones, y Béla Fleck había sido inspirado por el regreso de Corea al ensamble Forever. La suma de esta chispa ha cautivado al mundo.

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