Con la “Marcha Zacatecas”, despiden a Rafael Coronel en Bellas Artes

CIUDAD DE MÉXICO, (apro).- Desde las 14:30 horas que arribaron las cenizas de Rafael Coronel al Palacio de Bellas Artes, hasta dos horas después cuando retiraron su urna con la “Marcha Zacatecas”, no pararon las muestras de afecto al artista plástico.

El vestíbulo del palacio de mármol se vistió con las obras de Coronel, dos de sus más recientes los acrílicos “Ratas comiendo lombriz” y “Roma Anzures”, ambas de 2011, para recibir sus cenizas,  mientras que al fondo, las escalinatas de Bellas Artes se forraron de flores blancas y arreglos enviados por distintas dependencias (como El Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, Museo Mural Diego Rivera, el Museo de Arte Moderno del INBAL, el Museo del Palacio de Bellas Artes, el Instituto Zacatecano de Cultura, la Secretaría de Cultura federal y el gobierno de Zacatecas), así como algunos de corte personal de amigos y familiares.

Una vez colocada la urna se realizó la primera guardia a cargo de Juan Coronel Rivera, hijo del artista; la señora Julia López; Alejandro Tello, gobernador de Zacatecas; y Alejandra Frausto, secretaria de Cultura.

Si bien ayer el artista José Esteban Martínez se refirió su colega en entrevista con el reportero Roberto Ponce, como “un gigante de arte” también expresó la sensibilidad y calidad humana que poseía.

Tal cualidad quedó asentada a lo largo de las diversas guardias de honor que le rindieron familiares, amigos y conocidos, mismas que apenas y pararon cuando el gobernador de Zacatecas y la secretaria de Cultura federal tomaron el micrófono para despedir en un breve discurso al artista.

Tello hizo incapié en que Zacatecas y el mundo artístico estaban de luto recordó su legado en el movimiento de “La Ruptura” — encabezado por artistas como Fernando García Ponce, José Luis Cuevas, Alberto Gironella, Francisco Corzas, Vicente Rojo, Lilia Carrillo y Arnaldo Coen, entre otros—, y se comprometió a preservar y difundir el legado de Coronel en su estado.

Mientras que Frausto refirió que la despedida-homenaje era también el recuento de una época única en donde el arte de la academia y el popular dialogaban de manera natural “su obra nos hacía imaginar y soñar”, y tras esto evocó unas palabras del escritor y ensayista Salvador Elizondo:

“Las imágenes de Rafael Coronel no pertenecen ni a la realidad ni al sueño, divagan entre esa zona intermedia en donde no son lo uno ni lo otro, en que parecen sueños pero son realidad, parecen reales pero son soñadas”.

Cerca de las 16 horas se realizó una última guardia, en donde se ejecutó en vivo la “Marcha Zacatecas”— pieza que el hijo de Coronel sintió profundamente mientras se disparaban los flashes de la prensa—, y una máscara de Coronel, una de las tantas que coleccionaba descansa a los pies de la urna.

La pieza estuvo a cargo del director Eduardo García Barrios y elementos del Sistema Nacional de Fomento Musical, la Banda Comunitaria de Texcoco, la Orquesta Comunitaria Rey Poeta de Nezahualcóyotl, el Ensamble de Alientos y Percusiones del Centro Histórico y la Orquesta escuela Carlos Chávez.

Los restos de Coronel fueron despedidos entre aplausos.

Acerca del autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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