De la madre hasta la madre

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde el “querida madre” hasta el “valió madre”, la doctora en lingüística del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Leonor Orozco Vaca, explora los diferentes significados que los mexicanos damos al término “madre” y que no se refiere exclusivamente a la persona que ha tenido hijos.

El habla popular da diversas, muy ricas y floridas aserciones. A través de un comunicado de la UNAM la investigadora señala que “hay una ambivalencia en los usos que le damos al vocablo, ya sea de manera positiva o negativa”. Reconoce la propia especialista que es “impresionante” la cantidad de frases que se arman a partir de esta palabra:

Puede significar cantidad, importancia, calidad moral, estado físico, emocional, rabietas, sabor, desorden, accidentes, insultos. Y pone varios ejemplos:

Como insulto es muy utilizado “mentar madres”. Y comenta en ese sentido que en España se utiliza también para ofender “la madre que te parió”. El diccionario de la Real Academia Española menciona “qué poca madre” como una expresión mexicana que manifiesta enojo e “hijo de su madre” o “no tener madre”.

Orozco Vaca menciona otras acepciones como “me di un madrazo”, o “me partí la madre”, faltaría además “me di en la madre”, cuando alguien se da un golpe o sufre un accidente. En cantidades “gana una madre”, le queda una madre”, “no le queda ni madres” o si es mucho “es un putamadral”, y en estatura o tamaño, es una “madrecita” o la inversa una “madresota”.

Cuando alguien o algo es agradable se dice que es “a toda madre” o “de poca madre”, pero si se estropeó se afirma ya “valió madre”. Hay que recordar que cuando hay asaltos en los transportes o espacios públicos los asaltantes gritan para comenzar “ya valió madre”.

Para cuestionar o poner en duda “¿te cae de madre?” o “¿por tu madrecita?” o “no te creo ni madres” y en forma afirmativa “te lo juro por mi madre”.

A decir de Orozco también es común utilizar el significado real de “madre”, de manera genérica para llamar así a señoras de edad adulta.

Hay otras como “huele a madres”, “sabe a madres”. Recomienda ver las múltiples acepciones en los diccionarios de Mexicanismos, de la Academia Mexicana de la Lengua, y el Español de México, de El Colegio de México.

A ella, concluye, le gustan los fraseologismos que se dan en diversos contextos, como es “ultimadremente”, que se puede usar para cerrar una discusión.

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