PRI confía Baja California a líder señalado de “dudosa reputación”

ENSENADA, B.C. (apro).- Una trayectoria polémica precede a Óscar Almaraz Smer, quien pasó de ser delegado del PRI para el proceso electoral en Baja California a dirigente interino del tricolor en esa entidad.

Pese a tener acusaciones en su contra derivadas de su colaboración con el hoy exgobernador tamaulipeco Eugenio Hernández Flores, Almaraz Smer fue designado el pasado 7 de mayo por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI como “titular de la presidencia con carácter provisional del Comité Directivo Estatal del PRI de Baja California”, en sustitución de David Ruvalcaba Flores.

Almaraz Smer se venía desempeñando desde octubre del 2018 como delegado para el proceso electoral en Baja California, actuación que le generó también cuestionamientos de la militancia de aquella identidad.

El nuevo líder interino estatal tiene una larga trayectoria en el tricolor: fue presidente municipal de Ciudad Victoria, Tamaulipas, exsecretario de Organización del PRI en esa entidad y secretario de Finanzas en el gobierno de Hernández Flores, quien actualmente enfrenta líos con la justicia.

En el tercer trimestre del 2017, Almaraz Smer fue citado e investigado por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la Fiscalía de Texas por presuntamente depositar en el banco Lone Star National Bank millones de dólares del erario tamaulipeco en diversas cuentas creadas a favor del exgobernador Hernández Flores.

Con un esquema de “empresas fantasmas”, que ideó y operó Cindy Gabriela Apac Recio, ejecutiva del banco americano, la fiscalía texana acusó a Almaraz ante la Corte Federal del condado de Hidalgo, Texas, de presuntamente usar su puesto como secretario de Finanzas del gobierno de Hernández Flores para desviar el dinero público que se usó para comprar mansiones, vehículos, terrenos y aeronaves a nombre de familiares y cercanos del ex mandatario.

El 10 de noviembre del 2018, ante las denuncias públicas de presuntos priistas bajacalifornianos que citaban la “dudosa reputación” del entonces delegado del PRI en el estado, Claudia Ruiz Massieu, dirigente nacional del priismo, minimizó las sospechas y dijo que Almaraz Smer no tenía problemas con la justicia.

La semana pasada, Ruiz Massieu consolidó su apoyo a Oscar Almaraz al nombrarlo presidente provisional de su partido en Baja California.

Apoyo a morenistas

Desde octubre del año pasado, David Ruvalcaba enfrentaba un conflicto con un sector del priismo de Baja California. El trance concluyó el 1 de mayo cuando las centrales priistas CTM, CROC y CNOP solicitaron su destitución.

Ese día, dirigentes y miembros de las tres organizaciones, encabezados por los dirigentes Eligio Valencia Roque (CTM) y Jesús García Castro (CNOP), desfilaron y dieron públicamente su apoyo a los candidatos a la gubernatura y a la presidencia municipal de Tijuana de la coalición morenista “Juntos Haremos Historia en Baja California”, Jaime Bonilla Valdez y Arturo González Cruz, respectivamente.

Los dos grupos antagónicos se lanzaron acusaciones. David Ruvalcaba manifestó que lo hecho por los dirigentes de las centrales era “una burla y una traición”, y que “era algo que se veía venir” porque buscaban para sus hijos cargos dentro del gobierno de Morena en el estado.

Los opositores acusaron a Ruvalcaba de “violentar” los estatutos del partido y pidieron a Ruiz Massieu su destitución y eliminación de la lista de candidatos a diputados por representación proporcional, al tiempo que informaban que no apoyarían a los candidatos de su partido en la elección estatal.

Antes, el 23 de abril, David Ruvalcaba, quien aún encabeza la lista de candidatos de elección proporcional, avaló la expulsión de 19 de sus más representativos integrantes en Baja California, entre ellos el exgobernador Xicoténcatl Leyva Mortera, el exsenador Fernando Castro Trenti, la expresidenta estatal del partido, Nancy Sánchez Arredondo, y el presidente municipal de Ensenada en funciones, Marco Antonio Novelo Osuna.

A ellos y a otros expresidentes municipales de Tijuana y Mexicali, así como a ocho expresidentes municipales y estatales del PRI en la entidad, y a los secretarios generales de la CTM y la CNOP, Alfredo Amaro Mata y Marco Antonio Corona Bolaños Cacho –respectivamente-, Ruvalcaba y el candidato priista a la gubernatura, Enrique Acosta Fregoso, los acusaron de traición porque trabajaban “abierta o veladamente” a favor de los candidatos a gobernador, alcalde y diputados de la coalición Juntos Haremos Historia en Baja California.

Oscar Almaraz Smer tomó la protesta como presidente provisional del PRI en Baja California en las oficinas del PRI en la Ciudad de México. Fernando Moreno Peña, delegado regional del priismo para Baja California Sur, Chihuahua y Baja California, fue el encargado de la ceremonia.

En un escueto boletín de prensa, la dirigencia nacional que encabezan Claudia Ruiz Massieu y Arturo Zamora Jiménez, presidenta y secretario general, respectivamente, reiteraron su respaldo a Óscar Almaraz.

Pidieron a Ruiz Massieu revisar nombramiento

El 5 de octubre del 2018, “como parte del proceso de renovación de las estructuras, reactivación de la militancia y fortalecimiento del ánimo partidista”, Ruiz Massieu designó a Almaraz como delegado del PRI en el estado. Le dio la encomienda de “fortalecer la unidad del partido por medio de una política de diálogo e inclusión con la militancia y de cercanía con la ciudadanía y sus causas.”

Un mes después -9 de noviembre-, en una carta pública que no identificó a sus autores, presuntos militantes del PRI en Baja California que ya sostenían su pugna con David Ruvalcaba Flores y pedían su retiro porque “tiene una abierta relación con el gobierno estatal” panista, generando una oposición “complaciente, omisa y callada”, criticaron veladamente a Oscar Almaraz.

Se refirieron a él como “un delegado con dudosa reputación”, por lo que Ruiz Massieu tenía que revisar su nombramiento “ante la elección más importante para el PRI en el 2019”, y en la cual su partido solo tenía el 8% de la intención del voto ciudadano.

Lo acusaron de “falta de diálogo y apertura”, de actuar con “cerrazón y autoritarismo”, y de generar “conflictos y aislamiento”.

Finalmente, los presuntos priistas pidieron el apoyo de Ruiz Massieu para frenar la simulación y “superar esta crisis” mediante la elección de una dirigencia integrada por “políticos de probada capacidad y trayectoria para resurgir”, no por “enviados que, en muchas ocasiones, generan más problemas de los que deberían resolver”.

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