Xochiquetzal en Xochicalco, histórica exposición temporal sobre la diosa de la fertilidad

El monolito de 1.6 toneladas. Foto: Cortesía: Secretaría de Cultura/ INAH El monolito de 1.6 toneladas. Foto: Cortesía: Secretaría de Cultura/ INAH

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El devenir histórico de Xochiquetzal, monolito de 1.6 toneladas asociado a la fertilidad, y conocido a través del tiempo como La India o La Malinche, forma parte de la muestra Xochiquetzal. Una deidad de piedra en Xochicalco, que se inauguró en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica de Xochicalco, en Morelos.

La exposición, colocada en la Sala de Introducción y Exposiciones Temporales del recinto, fue curada  por la restauradora Elvira Pruneda Gallegos y por la museógrafa Enoé Mancisidor Pérez, y a través de fotografías y documentos, brinda la oportunidad para conocer la historia del monolito desde 1866 a la fecha, pues previo a ese año no se tiene mayores datos ni de su ubicación original, debido a que se movió en diversas ocasiones, según informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Acorde a Pruneda Gallegos, La Malinche, considerada una deidad de la fertilidad que permitía la germinación del maíz y las flores –acorde al antropólogo Eduard Seler, quien identificó los símbolos inscritos en el monolito–, se movió un poco antes de 1866 como parte de una expedición del ejército francés que recolectaba piezas arqueológicas para realzar el imperio de Maximiliano, en México, y de Napoleón III en Europa.

Y ante la dificultad de mover las 1.6 toneladas de piedra, fue abandonada por los franceses en una calzada, donde quedó recostada por décadas, y a donde llegaban mujeres de Tetlama, Morelos, y pueblos cercanos para pedirle favores.

Más tarde, hacia finales del siglo XIX, el arqueólogo Leopoldo Batres buscó llevarla al Salón de Monolitos del Museo Nacional, pero los pobladores de Tetlama se negaron y la resguardaron en su parroquia.

Después, en 1910, con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia, Batres solicitó de nuevo permiso a las comunidades, que finalmente accedieron a cambio de que se les permitiera sembrar en áreas cercanas a la zona arqueológica, pero la Revolución Mexicana anuló el proceso.

Tuvo un movimiento más en 1930 donde fue llevada en una carreta tirada por bueyes  al pueblo de Temixco y luego a Cuernavaca en el Palacio de Cortés.

El traslado más reciente fue el año pasado, cuando viajó al Museo Nacional de Antropología para encabezar la exposición La flor en la cultura mexicana.

A decir de Gallegos Pruneda:

“Esta es una exposición sencilla que se centra en su historia, pero con la ventaja de que los visitantes pueden recorrerla contemplando directamente a Xochiquetzal”.

La muestra se podrá ver hasta el 1 de septiembre en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica de Xochicalco.

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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