Iberdrola y Carso: de “leoninas” y mal ejemplo, a convidadas en Palacio Nacional

Reunión de directivos de Iberdrola con Alfonso Romo. Foto: Tomada de Twitter @iberdrolamex Reunión de directivos de Iberdrola con Alfonso Romo. Foto: Tomada de Twitter @iberdrolamex

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En un día de recepciones, el gobierno de la República y los líderes empresariales vapuleados en el discurso presidencial, se reconciliaron y, después de haber sido señaladas por traficar con influencias y obtener contratos leoninos, se estrecharon las manos reunidos en Palacio Nacional.

La mañana del 4 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador abordó un asunto complejo: una serie de subsidios que favorecían a trasnacionales energéticas que vendían al país más de la mitad de la electricidad que se consume a precios muy caros.

La declaración precedió una semana de expresiones e informes presidenciales, durante la que acusó a Carso Energy, de Carlos Slim, así como a otras empresas, de haber conseguido “contratos leoninos” y cobrar por servicios que no prestan mediante un concepto denominado “cobro por capacidad”, con lo que recibían recursos a pesar de no haber terminado gasoductos contratados por Comisión Federal de Electricidad (CFE) y por ende, no entregaban el gas conforme a lo pactado.

Con esa serie declarativa –que implicaría luego al presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo Ignacio García Alcocer, en conflicto de intereses y a sus parientes con presunto lavado de dinero–, aquel 4 de febrero, López Obrador abundó en un señalamiento:

“Fíjense hasta donde se llegó, porque todo esto tiene que ver con corrupción: una empresa que vende energía a la CFE, contrató a un expresidente como miembro de su consejo de administración”.

La declaración, en aquella conferencia mañanera en el salón Tesorería de Palacio Nacional, fue reiterativa y aunque no hubo nombre de expresidente, se sabía que en la trasnacional española Iberdrola, había fungido como consejero, Felipe Calderón.

La polémica creció desde el mismo día de la declaración, cuando Calderón reaccionó justificando su empleo, Iberdrola aclaró que este fue consejero de una filial y ambos aseguraron que estaba terminada la contratación. Pero López Obrador mantuvo vivo el tema, hasta mencionar días después, el nombre de exfuncionarios públicos del sector energético que se integraron a empresas trasnacionales como altos ejecutivos o consejeros.

De hecho, aquella declaración fue preámbulo para acusar a varias trasnacionales energéticas de haber conseguido “contratos leoninos”, señalando entre otras a Carso Energía, la filial del gigante controlado por Carlos Slim, por el caso de un gasoducto inconcluso, parte del paquete con el que consiguió, sólo el sexenio pasado, la cuarta parte de los principales proyectos de la CFE, en contratos que sumaban mil 854 millones de dólares, como publicó Proceso el 14 de mayo de 2016.

A tres meses de distancia, los altos ejecutivos de Iberdrola y Carso, fueron invitados por la Presidencia de la República a Palacio Nacional.

Reconciliaciones energéticas

La relación con Carlos Slim –principal afectado con la cancelación del aeropuerto que se desarrollaba en el exlago de Texcoco y que con las declaraciones parecía que sufriría descalabros en sus inversiones energéticas– mejoró en especial desde la asistencia del magnate al informe por los cien días de gobierno y al menos a dos encuentros privados que revelaría el propio presidente sin especificar dónde ni cómo fueron.

La mácula sobre Iberdrola parecía indeleble, hasta que ayer, miércoles 15 de mayo, el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo Garza, recibió al presidente de la trasnacional, José Ignacio Sánchez Galán y juntos anunciaron una inversión por 5 mil millones de dólares durante el sexenio.

En otra área de Palacio Nacional, el presidente López Obrador recibía a Carlos Slim, en su calidad de anfitrión de la Fundación Círculo de Montevideo, un grupo de políticos, académicos y financieros, entre los que destacan empresarios como Slim y Alejandro Bulgheroni, el hombre más acaudalado de Argentina, fundador de Grupo Bridas, un consorcio petrolero asociado con la British Petroleum.

Asistió también Enrique Manhard, uno de los hombres más ricos de Uruguay, quien se ha visto implicado en escándalos por su amiguismo con los últimos cinco presidentes de ese país.

La reunión fue opaca. No se informó en la agenda presidencial, ni hubo comunicado especial. El personal de Comunicación Social, se limitó a decir que el presidente no sostendría ninguna reunión relevante hasta que fueron llegando los invitados por la puerta de acceso central que da al Zócalo capitalino.

El Circulo de Montevideo fue creado por el expresidente uruguayo, Julio María Sanguinetti y en él participan el expresidente chileno, Ricardo Lagos y el español, Felipe González, quienes también asistieron a Palacio Nacional, lo mismo que Carlos Magariños, un diplomático que estuvo al frente de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial.

En cuanto a Romo Garza, además de jefe de gabinete es quien preside el Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, y fue en ese papel que dimensionó la presencia de Iberdrola como un ejemplo de la confianza de los inversionistas en el país.

Sólo a través de un comunicado, se informó que Sánchez Galán habría dicho estar “firmemente comprometido con el desarrollo energético y económico del país, el fortalecimiento de su sector industrial y la generación de empleo de calidad, siempre a través de las fuentes de energía más eficientes y limpias”.

La inversión anunciada, supone será destinada a centrales de generación de electricidad a gas y energías renovables, en tres plantas: una en Tuxpan Veracruz; otra en San Juan del Río Querétaro y, una más, en Puebla, sólo esta última, de generación fotovoltaica. De gasoductos y otras obras no se dijo más.

El viraje al silencio

La reconciliación de López Obrador con Slim, así como el anuncio realizado por Alfonso Romo, rompe con los señalamientos que en la actual administración se han hecho sobre Carso e Iberdrola, respectivamente.

En particular, Iberdrola ha mantenido una política de inclusión de exservidores públicos, pues además de haber colocado a Felipe Calderón en su filiar Avangrid, tiene como integrante de su consejo de administración a Georgina Kessel, quien fuera presidenta de la Comisión Reguladora de Energía y secretaria de Energía, en el sexenio calderonista, como ha denunciado el presidente López Obrador.

Otro miembro del consejo de administración de Iberdrola y su operación en México, así como director general hasta 2015, fue Herminio Blanco, quien fuera cabeza del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio con América del Norte en el sexenio de Carlos Salinas, y luego secretario de Economía, en el de Ernesto Zedillo.

Cuando en 2015 renunció Blanco, entró al relevo Sergio Manuel Alcocer Martínez de Castro, quien se desempeñó como subsecretario de Energía en el sexenio de Felipe Calderón y de Relaciones Exteriores, en el de Peña Nieto.

En cuanto a Carso y Carlos Slim, el presidente López Obrador no hizo alusión esta mañana, un día después del encuentro con la Fundación Circulo de Montevideo. Cuestionado sobre el encuentro, en la conferencia de prensa de este 16 de mayo, el titular del Poder Ejecutivo aseguró que en las casi tres horas de reunión con la Fundación, sólo habló del momento que se vive en el mundo, en América Latina y sobre desterrar la corrupción.

 

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