La inteligencia artificial aún no destruye al mundo… pero ya puede crear whisky

Angela D’Orazio, master blender de la destilería sueca Mackmyra. Foto: mackmyra.com Angela D’Orazio, master blender de la destilería sueca Mackmyra. Foto: mackmyra.com

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una leyenda escandinava nació apenas hace 20 años, cuando un estudiante del Instituto Real de Tecnología se preguntó por qué en Suecia no había destilerías de whiskey siendo que ese país cuenta con una de las aguas más puras y cristalinas del mundo, filtrada a la perfección desde la Edad de Hielo.

Así, en 1999, él y un grupo de amigos de aquella universidad fundaron una fábrica de aquella bebida que se beneficiaría no sólo del sabor dulce de la cebada sueca y del almacenamiento en barriles de sus también famosos robles, sino también de su conocimiento en algoritmos, con el potencial de crear un número prácticamente infinito de sabores.

La destilería Mackmyra se convirtió hace unos días en nota mundial por dar a conocer una propuesta tan atrevida como compleja: valerse de la inteligencia artificial para crear sabores nunca antes experimentados de whisky, palabra que desde su origen gaélico significa agua de vida.

En tan solo dos décadas, Mackmyra ha ganado una sólida reputación en la industria, al grado de que su master blender (especialista en mezclas) fue incorporado recientemente al salón de la fama de la revista Whisky, autoridad mundial en la materia.

Pero su más reciente proyecto, ad hoc a la formación académica de sus fundadores, los ha llevado a aliarse con la consultora tecnológica Fourkind, con sede en Helsinki, Finlandia. Ésta fue la que difundió la primicia el 3 de abril pasado de que Mackmyra daría a conocer en Ámsterdam, durante la conferencia The Next Web celebrada los días 9 y 10 de mayo, el primer whisky generado por aprendizaje automático computarizado.

Este foro –conocido por sus siglas TNW– se distinguió este año por la cantidad de propuestas relacionadas precisamente con la inteligencia artificial, que generaron expectativas tanto esperanzadoras como apocalípticas (al grado de que una reseña puso en su título que si la AI aún no destruye el mundo, sí podría hacer a las personas más creativas).

Pero el whisky inteligente no se volvió famoso globalmente hasta que lo anunció la otra firma asociada con Mackmyra: el gigante estadunidense Microsoft, que en su comunicado del pasado miércoles plantea así la propuesta innovadora: “En una industria sinónimo de tradición arraigada, experiencia humana y artesanía, ¿qué sucede cuando las técnicas de mil años de antigüedad se encuentran con la tecnología avanzada del siglo XXI?”.

La respuesta es corta, pero no sencilla: “Todo está en la mezcla”.

Así, lo primero que explica Microsoft tiene que ver con la forma tradicional de elaborar la bebida. En principio, los factores que le dan su carácter distintivo. Los whiskies no sólo se diferencian por sus diferentes ingredientes, sino también por los barriles de madera carbonizados en los que están almacenados. En lugar de ser simples recipientes, los barriles desempeñan un papel vital en dar a cada mezcla su sabor único.

Cuando el whisky se destila por primera vez, explica Microsoft, es un líquido claro que puede tener un carácter elegante o ahumado. Para obtener aroma, sabor y color, debe pasar al menos tres años –generalmente mucho más tiempo– en barriles de madera. Esta es la fase de maduración, donde tiene lugar la importante infusión de sabores, detalla

Con el tiempo, añade, los whiskies comienzan a tomar lentamente el color, el aroma y los sabores de los barriles en los que están almacenados, lo que también incluye los sabores y aromas de sus contenidos anteriores, como el bourbon, el jerez, el vino u otros licores. “Desde estos barriles, podemos generar cientos de miles de whiskies diferentes”, afirma Angela D’Orazio, master blender de Mackmyra.

Los master distillers pueden pasar toda su vida probando, modificando y experimentando meticulosamente para crear los mejores sabores posibles, en una labor fundamentalmenre artesanal.

Y aquí es donde se espera que la inteligencia artificial haga su magia, automatizando un proceso que, de la manera tradicional, invertiría más tiempo.

De acuerdo con D’Orazio, “es mucho más complejo que los modelos utilizados para crear cerveza, debido a la gran cantidad de combinaciones disponibles, y el hecho de que la generación de recetas de whisky es más arte que ingeniería”.

Actualmente, los modelos de aprendizaje automático de la destilería, impulsados por la plataforma de la nube Azure de Microsoft y sus servicios cognitivos, se alimentan de las recetas existentes de Mackmyra (incluidas las de mezclas premiadas), información de ventas y preferencias de los clientes.

Con este conjunto de datos, la inteligencia artificial puede generar más de 70 millones de recetas que predice que serán populares y de la más alta calidad, según el tipo de barriles que haya en el almacén.

Así, Microsoft explica que, gracias a la capacidad del algoritmo para examinar y procesar una gran cantidad de datos, se pueden encontrar combinaciones nuevas e innovadoras que de otra forma nunca se hubieran considerado.

Sin embargo, D’Orazio aclara que el trabajo del master blender no está en riesgo, pues la curaduría seguirá siendo esencialmente humana.

“Mientras que la receta del whisky es creada por inteligencia artificial, aún nos beneficiamos de la experiencia y el conocimiento de una persona, especialmente en la parte sensorial humana, que nunca puede ser reemplazada por ningún programa. En última instancia, la decisión la toma una persona “.

El whisky inteligente de Mackmyra estará disponible a partir de otoño de este año. Antes de que existan máquinas que también aprendan a decir “¡salud!”

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