En menos de un mes naufragaron 60 venezolanos que migraban a Trinidad y Tobago

CARACAS (proceso.com.mx).- Entre los meses de abril y mayo, dos pequeñas embarcaciones, con 60 personas a bordo que zarparon desde el poblado de Güiria, en la costa este de Venezuela, hacia Trinidad y Tobago, zozobraron en una zona conocida como Boca Dragón, donde confluyen las corrientes marítimas del Mar Caribe y el océano Atlántico.

De la cantidad de viajeros, solo nueve personas pudieron ser rescatadas. Familiares de los desaparecidos aseguraron que se trataba de personas que viajaban hacia Trinidad y Tobago para huir de la crisis social que atraviesa Venezuela.

Desde el poblado de Güiria, en el estado Sucre al oriente del país, los familiares denuncian que las autoridades que responden a las órdenes de Nicolás Maduro no activaron los protocolos de búsqueda de sobrevivientes. Esta labor la realizaron pescadores de la zona, quienes pusieron sus botes a disposición para rastrear, de forma rudimentaria, a los desaparecidos.

La actuación de las autoridades regionales ha sido cuestionada por los habitantes de la población oriental de Güiria. El 25 de abril, dos días después del hundimiento de la embarcación “Jhonaili José”, un peñero de diez metro de longitud que trasladaba 38 personas, el Comandante de la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) del estado Sucre, Julio Barrios Torres; informó a través de medios de comunicación local que pondrían a disposición helicópteros para la realización de rastreos aéreos.

En Güiria, familiares de víctimas como Juan Larez, padre de una mujer de 33 años desaparecida en altamar, denunció que el helicóptero solo sobrevoló la zona una vez el día sábado 27, sin obtener resultados. Tampoco hubo embarcaciones oficiales a disposición. Desde el Comando de la Guardia Nacional Bolivariana y la Guardia Costera del poblado informaron que el organismo de seguridad no tenía botes disponibles.

Dos días después del primer naufragio, el alcalde de la localidad, Anders Charles, ofreció gasolina y aceite de motor para doce peñeros que los pescadores pusieron a disposición para el rastrero de sobrevivientes. Pero, una semana después del naufragio las labores de rescate se paralizaron. Las autoridades no ofrecieron mayor explicación que la carencia de combustible para distrubuir a las embarcaciones.

Nuevo naufragio

Este jueves 16 de mayo, al menos 22 personas naufragaron en Boca Dragón, a pocas horas de zarpar en un peñero de fibra identificado con el nombre de “Ana María”. Según Isidro Villegas, padre de un desaparecido de 30 años de edad, la mayoría de los pasajeros iba en calidad de migrantes. “Estaban huyendo del hambre, aquí ya no hay qué comer y estamos desesperados. Ellos iban a buscar fuentes de ingreso para ganar dinero en moneda extranjera y mandarle a sus familiares en el pueblo”, aseguró.

Cuarenta y ocho horas después de este segundo naufragio, las autoridades locales no habían activado protocolos formales de búsqueda ni emitido pronunciamiento sobre el naufragio. “Queremos que nos manden helicópteros, tenemos miedo de que ocurra como con la otra embarcación y el Gobierno no haga nada”, dijo Leonardo Zorrilla, hermano de un desaparecido.

No existen listas formales de desaparecidos, se trata de embarcaciones que zarpan de forma irregular y, en la mayoría de los casos a altas horas de la noche para evadir controles de autoridades. De forma extraoficial, habitantes de Güiria cuentan que diariamente zarpan pequeños botes que trasladan hasta treinta pasajeros hasta Trinidad.

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