Con “robot” llaman a niños desplazados de Chilapa estudiar y no jugar con armas de fuego

CHILPANCINGO Gro. (proceso.com.mx). – El gobierno de Héctor Astudillo Flores utilizó un robot para recomendar a los niños indígenas desplazados de Chilapa, que sigan estudiando y no jueguen con armas de fuego en esta zona pobre y marginada donde no existen servicios educativos y sobran grupos armados.

A través de un comunicado oficial, se informó que este fin de semana, el sistema DIF estatal realizó una jornada de entrega de apoyos como despensas y colchonetas a mujeres y niños desplazados de las comunidades de Paraiso y Zacapezco que permanecen refugiadas en Rincón de Chautla.

“Se realizó una dinámica entre los niños, niñas y adolescentes con un robot con mensajes enfocados a la educación y a quienes recomendó ir a la escuela, estudiar mucho y no jugar con armas de fuego”, indica el boletín oficial.

No obstante, las demandas de los desplazados por la violencia en la zona indígena de Chilapa que decidieron tomar las armas para confrontar a la delincuencia, se enfocan en la construcción de centros escolares y la presencia de docentes y médicos para garantizar el desarrollo de estos pueblos.

Un grupo de mujeres indígenas desplazadas por la violencia en el municipio de Chilapa y que forman parte de la organización armada denominada Policía Comunitaria de los Pueblos Fundadores (PCPF), lanzaron un grito de auxilio al gobierno federal ante la situación de violencia que se vive en la región Centro de la entidad, informó ayer Apro.

A través de un video difundido en redes sociales donde se exhiben portando rifles y escopetas de bajo calibre, las víctimas responsabilizaron directamente al grupo delictivo Los Ardillos que lidera la familia del diputado local perredista, Bernardo Ortega Jiménez.

También, reprocharon la omisión de la administración de Héctor Astudillo Flores, quien se ha limitado a entregar dádivas a los desplazados, sin resolver de fondo la problemática ligada a las condiciones de marginación y pobreza en la que viven los pueblos originarios.

Estas mujeres procedentes del poblado de El Paraiso de Tepila y que permanecen refugiadas desde diciembre pasado en Rincón de Chautla, son madres de los niños que la semana pasada enviaron un primer mensaje al presidente Andrés Manuel López Obrador portando “armas” de palo y realizando ejercicios militares para anunciar su incorporación a la policía comunitaria.

La difusión de estos videos con el grito desesperado de mujeres y niños desplazados por la violencia, han sido criticados y minimizados por las autoridades estatales que advirtieron esta semana que “los usos y costumbres de los pueblos indígenas no justifican la incorporación de los niños a las funciones de policías y que las madres por ser personas adultas, son responsables de sus actos”.

No obstante, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió un comunicado para exigir al gobierno estatal y federal, “salvaguardar la seguridad y los derechos de los niños” en esta zona controlada por la delincuencia.

Por su parte, el representante en México del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Christian Skoog afirmó este jueves 16 en Acapulco que la violencia y pobreza afectan a la infancia de esta entidad donde los niños dejan las aulas para convertirse en buscadores de vida en fosas clandestinas, otros son reclutados por el narco para ser sicarios y algunos se convierten en policías comunitarios para enfrentar a la delincuencia.

Por ello, Skoog urgió a trabajar en la prevención de los delitos y promover la permanencia de los niños y adolescentes en las escuelas de nivel básico.

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