Resurge el caso Colosio, en la serie documental “1994”

Todas las dudas y omisiones que dejó la indagatoria del asesinato de Luis Donaldo Colosio, ocurrido hace 25 años, vuelven a la vida gracias a la miniserie 1994, de Netflix, estrenada el viernes 17. En el documental –que aborda otro hito de ese año: el alzamiento zapatista– se escucha al entonces presidente Carlos Salinas culpar a Ernesto Zedillo de la falta de resultados en la investigación del homicidio del candidato presidencial priista; e incluso se contraponen versiones, como la de la relevancia del discurso colosista del 6 de marzo, que Salinas dice haber conocido de antemano, contra lo confesado por el sonorense a Julio Scherer García. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Frente a una cámara, en la biblioteca de su residencia familiar en el Bosque de Tlalpan, Carlos Salinas de Gortari responsabiliza a su sucesor en Los Pinos, Ernesto Zedillo, por la falta de resultados en la investigación del asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio Murrieta: 

“El gobierno que siguió al mío y que derivó su oportunidad de la tragedia de la muerte de Donaldo Colosio, sin duda tenía una obligación moral de hacer una investigación objetiva y no lo hizo los dos primeros años. Y debió haberlo parado en el primer momento en que empezaron con las fabricaciones.”

Con las manos entrecruzadas y la mirada fija en la cámara, el expresidente –a quien el imaginario colectivo ha hecho responsable del crimen– asegura que cuando fue informado de que Mario Aburto había sido detenido después de disparar contra Colosio al término de un mitin en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, el 23 de marzo de 1994, lo que más le “interesaba era que permaneciera con vida y pudiera ser interrogado y sometido a juicio”.

A 25 años del asesinato de Colosio, Salinas de Gortari reaparece en la serie documental 1994, original de Netflix que se estrenó el viernes 17 y que Proceso pudo ver previamente en exclusiva. En ella, Salinas habla del homicidio que sacudió los últimos meses de su gobierno y sobre el que pende la sombra de un crimen de Estado; de los motivos que lo llevaron a elegir a Zedillo como candidato sustituto; del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas; del asesinato, el 28 de septiembre de 1994, del entonces secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, y de la fuga de capitales por la inestabilidad política.

Sentado en su oficina, con su característico bigote, pero recortado y ya grisáceo, Salinas de Gortari rechazó la versión de la ruptura con Colosio luego del discurso del 6 de marzo de 1994 frente al Monumento a la Revolución en el que el entonces candidato priista a la Presidencia dijo: “Veo un México con hambre y con sed de justicia” y “expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y acabar con cualquier vestigio de autoritarismo”.

“Fue un discurso muy bueno, Donaldo me hizo el favor de enviármelo previamente, lo revisé, le mandé mis comentarios, y lo único que le dije fue: ‘No rechaces facultades presidenciales que después vas a poder necesitar en el ejercicio de la Presidencia’”, señaló Salinas, pese a que el mismo Colosio le confesó a Julio Scherer García que el presidente no conoció su discurso previamente, como publicó el director fundador de Proceso en su libro Estos años (Océano, 1995).

En cinco capítulos, la serie 1994, producida por Vice y dirigida por el periodista Diego Enrique Osorno, confronta entrevistas inéditas de protagonistas y antagonistas, como de los subcomandantes zapatistas Marcos y Moisés; de Marcelo Ebrard y de los colosistas Alfonso Durazo, Mario Luis Fuentes y Agustín Basave, sobre el asesinato de Colosio y el alzamiento del 1 de enero en Chiapas. El equipo de investigación realizó más de 50 entrevistas para el documental.

Contrastes del 94

Contrario a lo que señaló Salinas, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien fue secretario particular de Colosio, cree que el discurso de aquel 6 de marzo fue una ruptura necesaria con la cúpula del poder.

“Es más que un discurso, es el diseño… o mejor dicho, traducir a palabras una visión de país, una visión sobre cómo ejercer el poder; era obligado ese elegante rompimiento que tuvo Luis Donaldo con Salinas y que era demandado a nivel nacional”, dice Durazo. Además reitera que no cree en la tesis del “asesino solitario”, como lo ha dicho antes, sin dar más detalles.

“Es un asesinato fraguado desde el poder. ¿En qué instancias?, eso no lo sé, ni me atrevería a señalarlo, pero en los alrededores del poder, de eso no tengo absolutamente ninguna duda”, acusa Durazo en pantalla.

La serie muestra los contrastes del proyecto salinista neoliberal, como el anuncio de la entrada al Primer Mundo, el 1 de enero de 1994, con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que choca con la realidad en las comunidades indígenas del país.

“Dicen que Salinas está celebrando el Año Nuevo con sus cercanos y brindando, cuando le dicen que hay unos indios que se están alzando, que nadie sabe ni quiénes son ni qué quieren”, dice el Subcomandante Galeano con su inseparable pasamontañas, fumando pipa, en medio de la selva. Es la primera entrevista en video que ofrece con esta identidad que adoptó en 2014 cuando anunció la muerte del Subcomandante Marcos.

De vuelta a su despacho, Salinas de Gortari cuenta cómo las élites del país clamaban por el aplastamiento de los rebeldes encapuchados en las horas siguientes al levantamiento: “Se desataron todas las presiones para aniquilar al movimiento guerrillero. Desde la derecha hasta la izquierda, un magnate de la televisión llegó a decirme: ‘Tienes que inmolarte como en el 68. Tú aniquila esta fuerza guerrillera’”. 

El documental revela imágenes inéditas de archivo, a cargo de la investigadora iconográfica Aída Bautista, de los entrenamientos y la preparación zapatistas en la Selva Lacandona en 1992. Como antítesis, muestra videos de los recorridos que ese mismo año hacía Colosio como secretario de Desarrollo Social por municipios pobres de Chiapas, promoviendo el programa salinista Solidaridad. 

Producida por Laura Woldenberg, con la investigación de Manuel Larios, Salma Harp, Daniel Melchor y Cuauthémoc Ruiz, la serie 1994 dedica buena parte a las tensiones y negociación entre el gobierno y los alzados, y el impacto negativo de estos hechos en la campaña del entonces candidato Colosio, así como el impulso que dio a la figura de Manuel Camacho Solís como comisionado para la Paz.

“Camacho fundaba ahí sus aspiraciones para suplir a Colosio; Colosio era un boy scout, era el muchacho que quiere hacer cosas buenas o su obra buena del día, como los boy scouts. Y la clase política no iba a permitir que un boy scout gobernara, se necesita ser un bastardo para no decir que es un hijo de puta, para poder estar en el poder, ¿no?”, opina Galeano.

El protagonismo mediático que adquirió Camacho Solís y su estrecha cercanía con Salinas tuvieron un efecto inmediato en la campaña de Colosio. Prácticamente la opacaron, y se comenzó a hablar de un “relevo” del candidato presidencial. En esos días Colosio temía ser reemplazado y dijo a sus cercanos colaboradores –refiriéndose a Camacho– que habían “envenenado” al presidente Salinas. 

“Fueron meses sórdidos enero, febrero y marzo, muy complicados. Me contaba Diana (la esposa del candidato) que llegaba Donaldo en la noche, como siempre muy tarde y dice que, en esa noche, creo que fue en febrero de 1994, le dijo: ‘Me quieren fregar’ con otra palabra. ‘Me quieren fregar, me quieren quitar la candidatura, pero no me voy a dejar’”, narra Agustín Basave, uno de los amigos más cercanos del priista sonorense, sobre las preocupaciones de la esposa de Colosio, Diana Laura Riojas, fallecida meses después de su esposo, por un tumor canceroso.

Imágenes inéditas 

El documental expone el material audiovisual que desclasificó la ahora Fiscalía General de la República de la averiguación previa sobre el caso Colosio y los 13 videos que se grabaron en Lomas Taurinas y fueron requisados el 23 y 24 de marzo a los medios de comunicación. 

En uno de los capítulos se muestran cronológicamente los sucesos del 23 de marzo en Lomas Taurinas. Desde la llegada de Colosio al mitin, su discurso en un pequeño templete, su camino hacia la salida, hasta el momento en el que el cuerpo de Colosio cae inerte en medio de una multitud y Mario Aburto es detenido por Vicente Mayoral, integrante del equipo de seguridad del candidato priista.

Mayoral después sería acusado –con su hijo– de participar abriendo paso a Colosio y llevándolo hacia su victimario, lo que luego quedó descartado.

La gente grita: “!Mátenlo!, ¡Mátenlo!” y Aburto intenta distraer la atención de la gente diciendo “Yo no fui, fue el ruco”, acusando a Mayoral. “¡Asesino! ¡Asesino!”, se escuchan los gritos contra Aburto ahogados por el elevado volumen de la canción La culebra. Son instantes de tensión que en cualquier momento parece que desembocarán en un linchamiento.

Luego aparecen imágenes inéditas del primer interrogatorio a Aburto en la oficina de la PGR en Tijuana. Se ve al entonces presunto asesino con la cara ensangrentada y acomodándose la camisa. Se niega a responder los cuestionamientos de los policías sobre los motivos que lo llevaron a cometer el crimen. “Ustedes van a manejar esto como ustedes quieran”, les contesta y pide hablar con las cámaras de televisión. En esa sala se encontraba el procurador de Derechos Humanos del estado de Baja California, José Luis Pérez Canchola.

Una parte del documental recupera el audio de la entrevista que Julio Scherer le hizo a Aburto en Almoloya y que apareció en el libro Máxima seguridad: Almoloya y Puente Grande. En esa entrevista, el asesino confeso le dice al reportero que no recuerda La Culebra ni el sol de ese día, tampoco el polvo, simplemente recuerda las cosas que le dicen que tiene que decir y cuando lo torturan en la PGR.

Más adelante se exhibe el video en el que Aburto, el 16 de septiembre de 1994, con el uniforme de Almoloya y chamarra de piel café, recrea el asesinato, con una expresión fría, sin titubeos, como si fuera actor de teatro. 

Olga Islas de González Mariscal, quien en ese momento sustituyó a Miguel Montes como fiscal en el caso Colosio, dice en el documental que Aburto tardó varias horas en recrear el homicidio, pues lo hacía paso a paso, detallando cada uno de sus movimientos, dónde tenía la pistola, cómo le disparó una vez a Colosio en la cabeza (siempre ha negado ser el autor del segundo disparo) y explica cómo el candidato cayó al suelo. 

La serie aborda todas las teorías, los vicios e irregularidades de la investigación desde el inicio y el giro hacia el fracaso definitivo que tuvo cuando llegó Ernesto Zedillo a la Presidencia. Cuando nombra al panista Antonio Lozano Gracia procurador general y éste deja la investigación de Colosio y la de Ruiz Massieu a cargo del subprocurador especial Pablo Chapa Bezanilla.

En esa etapa de la investigación se desechó la hipótesis del asesino solitario y fue detenido Othón Cortés, chofer del PRI en Tijuana, acusándolo del segundo disparo. Dos años después fue liberado.

Durante casi cinco horas, la serie 1994, que toma como hilo conductor a Colosio, es un viaje en el tiempo para regresar al año que sacudió la vida pública y marcó un antes y un después en la historia del país.

Esta reseña se publicó el 19 de mayo de 2019 en la edición 2220 de la revista Proceso

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