Germán Martínez renuncia al IMSS; critica austeridad y señala “injerencias neoliberales” en Hacienda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Germán Martínez Cázares, director hasta hoy del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), renunció a su cargo convirtiéndose así en el primer miembro del gabinete, en este caso, ampliado, en abandonar el nuevo gobierno acusando “injerencia perniciosa” de la secretaria de Hacienda.

El mensaje de renuncia de Martínez Cázares, pronunciado en sesión del consejo técnico del organismo, puso en evidencia, por primera vez en un protagonista del nuevo gobierno, las dificultades que por recortes presupuestales, excesivo control del gasto e intromisión antijurídica de Hacienda en otras instancias, imposibilitan ya no sólo la transformación del IMSS sino su operación.

Martínez Cázares inclusive, confronta planteamientos centrales de la llamada Cuarta Transformación y, por si fuera poco, deja en evidencia que en el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto hubo programas como el ahora llamado IMSS-Bienestar que tuvieron más presupuesto que en el actual gobierno, al que imputa comportarse en Hacienda de manera conservadora y neoliberal.

A menos de seis meses de haber asumido la posición, tras dejar su escaño en el Senado de la República, el exdirigente nacional del PAN, cercano en su tiempo a Felipe Calderón y alineado a López Obrador en 2018, concluyó de manera abrupta su gestión, presentando su renuncia al consejo técnico del IMSS en una manifestación que señala directamente a la secretaría de Hacienda.

“Quiero decirlo lo más claro que puedo y debo: algunos funcionarios de la secretaría de Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social”, expone luego de repasar la función de la institución, así como su dimensión presupuestal.

En su mensaje de renuncia, Martínez Cázares se permite solicitar que se incluya en el acta del consejo técnico una serie de “precisiones”, entra las que expresa su coincidencia en que el IMSS se transforme expresándose en términos más crípticos:

“Claro que el IMSS se debe transformar, como lo ordena el Presidente. En el IMSS no se desobedece al Presidente. Sólo creo que el eje de su reforma debe ser las personas que se atienden en el IMSS y no los funcionarios que trabajen en el IMSS”.

Martínez Cázares afirma a continuación que se requiere de una reforma legal y no de una pequeña reforma reglamentaria, destacando los vocablos “Legal” y “Reglamentaria” en mayúsculas, para luego declarar:

“La cuarta transformación no son cambios burocráticos, sino revolución cultural”.

Según el hoy exfuncionario, la reforma que el IMSS necesita es para adecuarse al servicio universal de salud que se pretende alcanzar, así como a los cambios en las disposiciones en materia del trabajo. Además, enuncia su consideración sobre cambios en el esquema administrativo tras la eliminación de los delegados en las entidades que, nombrados por el consejo técnico, fueron anulados por Hacienda y para los cuales no hay reemplazo, lo que parece colocarse como una de las motivaciones de su renuncia.

“Buscan nombrar en todo el país, una suerte de delegados administrativos estatales, fuera del consejo técnico, para que ellos, en los hechos, administren desde lo local al IMSS”.

Pero las acusaciones del expanista son amplias:

Muchos trabajadores siguen sin certeza laboral, otros sin contrato, aumentan vacantes, el rezago de infraestructura “es brutal” con 0% de avance en pago de obras y proveedores en 2019; rezago en contratos y convenios de servicios, además de los que están por vencerse “sin horizontes de legalidad”; compra de equipamiento parada; aumentan reclamaciones y litigios y el abasto de medicamentos, aun estado garantizado es precario, dice.

Inclusive, coloca ante una paradoja al presidente López Obrador que casi a diario alude a los conservadores y liberales, reivindicándose liberal:

“Cualquiera que se asome al debate sobre salud en Europa o vea lo que hizo el gobierno federal anterior, verificará que los funcionarios conservadores, neoliberales, controlan el gasto en servicios de salud pública, mientras que los gobiernos progresistas inspirados por la justicia, buscan ampliar cobertura y calidad inyectando más presupuesto”.

Básicamente, lo que dice es que Hacienda pretende ampliar el control del gasto con “consecuencias fatales”:

“Pasillos de espera llenos de personas adoloridas y mal trato o retraso en la atención a pacientes, y un segundo efecto indirecto todavía peor, el fortalecimiento de los servicios de salud privados. Que ocasionará mayor gasto de bolsillo de las familias cuando sus seres queridos tengan un padecimiento”.

Va más allá:

“Ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos para los mexicanos más pobres”.

Luego, ahonda en el IMSS Bienestar, instrucción de López Obrador para atender a personas sin seguridad social que, acusa, en términos reales, tiene menos recursos que el último año del gobierno anterior, porque le deben más de mil millones de pesos del llamado componente de salud que le correspondía del desaparecido programa Prospera.

“Además, acuso que los funcionarios de Hacienda no quieren dialogar con el IMSS, quieren imponer”, declaró para pormenorizar:

-El 14 de diciembre solicitó criterios específicos de control presupuestario y jamás les respondieron.

-El 29 de marzo solicitó autorización de contrataciones de personal y tampoco le respondieron.

-Sus propuestas, líneas de acción, estrategias e indicadores se entregaron el 7 de febrero para incluirlos en el Plan Nacional de Desarrollo, pero los funcionarios de Hacienda los omitieron.

-Tenía agendada una cita el 2 de mayo para puntualizar la situación del IMSS, pero le cancelaron sin explicación ni reprogramación.

Y así, con sugerencias de impedir la erradicación de la corrupción, una ambigua observación a “inflar cuotas” y otras conductas del sector hacendario, Martínez Cázares remata en autoafirmaciones:

“No cuido mi futuro personal, ni lo subordino a acomodos en los sillones del gobierno. No defiendo a farmacéuticas, ni a proveedores o constructores. El motivo de este diferendo con algunos funcionarios de Hacienda no es la compra de medicamentos, es fortalecer y respetar al IMSS”, dijo, en medio de varias polémicas por lo que el presidente López Obrador ha llamado “huachicoleo de medicamentos”.

Continúa:

“Siempre ha tratado de guiar mi vida con convicciones. No soy lambiscón, ni barbero de nadie.

“Creo y defiendo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, porque no es gerente de los que se creen dueños de México. No es florero de nadie como él mismo lo dice. Yo seguiré su ejemplo: tampoco yo seré florero en el IMSS de decisiones tomadas fuera del IMSS.

“Gobernar el Seguro Social, encarar sus difíciles retos, domar ambiciones y negocios, cobrar cuotas, ganar juicios, hacer trabajar a sus empleados y erradicar la maldita corrupción que lo aflige, requiere de un director general fuerte, respaldado por todos, sin dudas ni vacilaciones”.

Y concluyó:

“El presidente necesita nuestro apoyo, no nuestras disputas. Estoy consciente de los límites y de mis límites, puedo equivocarme, pero soy decente y tengo vergüenza pública y con serenidad de ánimo, presento, en este momento, mi renuncia al cargo de director general”.

En  este enlace, el texto íntegro.

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