De criminal a visionario, las diferentes visiones sobre Hernán Cortés

Hernán Cortés. Polémica Hernán Cortés. Polémica

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La llegada de Hernán Cortés a territorio mesoamericano hace 500 años, es un tema que genera muchas polémicas no exentas de pasiones. Una breve encuesta realizada por el historiador y doctor en Ciencias Políticas Iván Franco Cáceres, revela que se le ve como un traidor al rey de España, ambicioso, despiadado, criminal, mujeriego, pero también audaz, inteligente y hasta como un genio.

Para el también investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), “sin duda una opinión en retrospectiva es siempre difícil y polémica. En principio no se puede disociar el poder político del poder religioso que representó la Conquista y en este caso Hernán Cortés resume ambos factores”.

Describe en entrevista con Apro al capitán nacido en 1485 en Medellín, España:

“Hernán Cortés fue ante todo un personaje muy ambicioso. Desde joven y hasta cierta edad tuvo, por ese aspecto de su personalidad, conflicto con la autoridad. Así se expresó cuando no ‘obedeció’ a su padre para realizar estudios y eligió involucrarse en la empresa de exploración que lo llevaría a su faceta de conquistador.

“Tampoco obedeció a Diego Velázquez, quien tenía la autoridad real. Muchos señalan ‘no obedeció a Velázquez’ cuando en realidad desobedecía la autoridad real. Supo ‘componer’ la situación por su habilidad como hombre formado y perspicaz, pero como destacan estudios recientes, al final del día la Corona terminó reconociéndole sus aportes, pero jamás le otorgaron cargos políticos”.

Franco participó en el Coloquio “500 años del desembarco de Hernán Cortés 1519-2019”, organizado por el INAH y el Instituto de Investigaciones Filológicas (IIF) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizado del 6 al 9 de mayo pasado con la concurrencia de alrededor de 40 conferencistas, entre historiadores, etnohistoriadores, filólogos, arqueólogos y geógrafos, entre otros.

El encuentro académico tuvo como propósito ofrecer “una visión de conjunto que ponga a los actores de esos hechos como hombres y mujeres de su tiempo”, señala un comunicado del INAH. Asistieron también los especialistas extranjeros George Lovell, de la Universidad de Queen, en Canadá, cuya ponencia se basó en su libro Atemorizar la tierra: Pedro de Alvarado y la Conquista de Guatemala. 1520-1541, y María del Carmen Martínez de la Universidad de Valladolid, España, quien habló de las redes epistolares de Hernán Cortés.

Ni perdón ni olvido

La encuesta presentada por el historiador Franco Cáceres, titulada ¿Qué piensan 50 mexicanos de Hernán Cortés?, consistió en hacer 5 preguntas a un grupo de 50 personas de diferentes edades, niveles educativos y condición social, elegidos al azar. Fueron 7 personas de 51 años o más, 7 de entre 35 y 49, 17 de 25 a 34, 7 de 20 a 24, y 12 de 16 a 19. El 52% tiene nivel licenciatura, el 26% bachillerato o técnico, 8% posgrado, 6% secundaria y 8% primaria. Todos habitan en península de Yucatán, donde el especialista es investigador del Centro INAH.

El 61.92% de los encuestados tiene una imagen negativa de Cortés y el 38.08% positiva. Como un extra, el especialista del INAH entrevistó a 6 personas más en la Ciudad de México, con edad de entre 35 y 55 años y los resultados revelaron que aquí hay una connotación más negativa sobre Cortés.

Luego del ejercicio, el historiador concluye que hay, en el 64% de los encuestados, la inclinación a entender la figura de Cortés y a apoyar la realización de estudios, en cambio el sector con menor grado escolar “y más informado”, se pronunció por hacer homenajes. Y un 20% plantea no hacer nada respecto a él. Concluye Franco que 500 años después de la llegada de Cortés hay una noción negativa sobre su figura.

Y ofrece su propia percepción vía correo electrónico:

“En un plano más preciso no puedo dejar de verlo como el iniciador de la verdadera ‘cultura de la muerte que fue la conquista católica europea’. Se le presenta como conquistador y parte central de la evangelización, pero la verdad es que con la masacre de Cholula arrancó un ciclo de muertes basado en el hecho de que el monoteísmo católico, como señala Jan Assman, veía a las religiones politeístas como ‘raras’ y ‘falsas’ por lo que se usó cualquier método para la conversión, para la conquista material y espiritual”.

Especialista también en temas religiosos y autor del libro El PRI y sus obispos. El caso Berlié, añade:

“La conquista europea católica, tan sólo en el área mesoamericana (Cook y Borah) significó que entre 1519 y hacia 1621 se pasara de un total de 30 millones de habitantes a sólo 1.5 a 2 millones. Si esto no fue un genocidio largo y tormentoso entonces no sé qué pueda ser. Y ese poder religioso, teniendo frente a sí sólo a 2 millones de habitantes a partir de 1621 (ya con sus instituciones coloniales operando) no pudo –ni siquiera así– convertir de forma radical a los pueblos originarios al catolicismo.”

Expresa su desconcierto porque no se reconocen los impactos:

“Hay decenas de museos por el mundo (Europa, Estados Unidos y ahora México) sobre el holocausto y nuestros museos siguen estancados en discursos congelados, no reconocen de forma clara y directa que la cantidad de culturas, creencias, lenguas y demás que dejaron de existir un siglo después del contacto europeo se debió a un impacto social 500 veces superior a Hiroshima.

“Y de todo eso que ocurrió en Mesoamérica, Cortés fue el gran iniciador, claro como también fundó cabildos, impulsó la cultura nobiliaria con no pocos trazos de influyentismo y corrupción que aún viven en el país, entre otras situaciones y atributos cortesanos que vaya que se estudia a fondo en fechas recientes. La mía, recalco, no es una mirada radical ni de decir que hay que pedir perdón, se basa en lo que otras miradas han aportado, pero pocas se integran en una visión fría pero contundente.”

El creador de instituciones

La doctora en historia Aurora María Díez-Canedo, miembro del comité organizador del coloquio, comentó en días previos a su realización en una entrevista en Radio INAH con el también historiador Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, que el tema del desembarco de Cortés sigue “muy vivo”, “despierta muchas pasiones” y da pie para diversas reflexiones que abarcan distintas etapas, desde los preparativos –cuando el conquistador planea desde Cuba la incursión– hasta el considerado el suceso más trágico que es la caída de Tenochtitlán en 1521.

La especialista de IIF-UNAM coincide con Rueda Smithers en que el desembarco podría parecer de poco peso, sobre todo porque estuvo precedido por las incursiones de Pedro de Alvarado y Juan de Grijalva, pero finalmente, y aunque sin proponérselo, fue un hecho que cambió el rumbo de la historia mundial.

Investigador emérito del INAH y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015, el historiador Antonio García de León cerró con su participación el coloquio con el tema de la fundación de la primera población de origen africano en los territorios conquistados y según un comunicado del propio instituto “reivindicó la figura de Hernán Cortés”.

A decir del especialista Cortes fue “un hombre visionario, que no sólo fue fundador de cabildos”, sino que “pensó en un orden jurídico-social, liberal, adelantado a su época”.

Destacó su papel en lo que llamó “espíritu nacional” que se desarrolló gracias a la diversidad de la sociedad novohispana “una colectividad que estuvo en el sueño de un personaje de novela de caballerías, con mucha luz y mucha sombra, que desde el momento que hundiera sus naves en un puerto sin nombre, tuvo la ilusión de crear una Nueva España”.

Cortés, destacó García de León, tuvo la capacidad de apreciar la diversidad geográfica y la pluralidad étnica, y propuso en su Segunda Carta de Relación al emperador Carlos V llamar a estas tierras Nueva España del Mar Océano. Y tuvo la visión de establecer un Estado donde los indígenas no quedaran segregados en repúblicas. No lo consiguió, pero intentó implementar el sistema en el Marquesado del Valle de Oaxaca, que el rey le concedió en julio de 1529.

Relató que luego de la llegada de Cortés siguieron llegando a costas veracruzanas nuevas expediciones en busca de oro de superficie y minas de plata, así como tierras para la producción agrícola, y desde un primer momento los conquistadores recurrieron a mecanismos de préstamo y financiamiento.

Añadió que a Cortés se le ha tachado de esclavista y tratante porque los préstamos obtenidos para la compra de mano de obra esclava fue una de sus empresas, pero “hay documentos que prueban que contrató, por ejemplo, varias compras de esclavos de Guinea y Cabo Verde, como aquellos 500, de los cuales un tercio serían hembras (como se estilaba en la época), comprados hacia 1542 a Leonardo Lomelini, en su segunda estancia en España, de los que no se tiene constancia de si entraron a la Nueva España, el cumplimiento del contrato y cómo se distribuyeron, pero desde 1529, llegaron pequeñas dotaciones de esclavos negros para Tuxtla y Tlaltenango”.

El historiador precisó que no fueron los primeros negros, entre el año de la llegada 1519 y 1522 llegaron negros libres con diferentes grados en la estructura militar. Había negros criollos peninsulares, “españoles negros” de segunda o tercera generación, negros ladinos peninsulares y del Caribe, como Juan Garrido, quien vivió posteriormente en Coyoacán y fue el primer cultivador del trigo en Nueva España.

Entre otros participantes pueden mencionarse Ascensión Hernández Treviño, que dictó la conferencia “La figura de Hernán Cortés y la geopolítica del Renacimiento”; Ana Luisa Izquierdo, “Las armas jurídicas de Hernán Cortés”; Ricardo Martínez Lacy, “Hernán Cortés, lector de Julio César”; Tomas Pérez Suárez, “Pueblos prehispánicos de la costa de Yucatán y Veracruz en vísperas del desembarco de los españoles”; y Carlos Conover Blancas, “Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero”.

 

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