La caída del PAN

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las elecciones en este año mostrarán que el Partido Acción Nacional sigue en una crisis electoral y de dirigencia que probablemente lo llevará a la derrota en dos de sus enclaves más fuertes: Puebla y Baja California, donde ha gobernado por años, principalmente en el último estado.

Esta derrota comprobaría otro elemento que ha afectado a todos los partidos: la fata de confianza y credibilidad ciudadana.

Si tomamos en cuenta las encuestas que se han venido publicando, lo más seguro es que ganen los candidatos a gobernador de Morena en estas dos entidades, mientras que en los otros cuatro estados donde se elegirán diputados y presidentes municipales es probable que los panistas únicamente ganen en Aguascalientes y Tamaulipas, mientras que en Quintana Roo y Durango tiene más probabilidad de avanzar Morena.

En casi ninguno de los estudios demoscópicos se ve que el PRI vaya a ganar alguna elección, sino todo lo contrario, perderá la mayoría.

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El PAN ha ido perdiendo gradualmente esa credibilidad y confianza social que durante años mantuvo por el perfil moral de muchos de sus fundadores e integrantes. El alejamiento de sus principios lo fue llevando a borrar esa imagen impoluta de honestidad y probidad que se refleja de manera casi automática en el número de militantes y de votos obtenidos en las dos últimas elecciones, sobre todo en la del año pasado.

Los responsables de esta crisis en el PAN tienen nombre y apellido y se pueden ir identificando con el paso del tiempo. Quizá podría empezar mencionando a Diego Fernández de Cevallos y su alianza con Carlos Salinas de Gortari, la fortuna que hizo como abogado usando el tráfico de influencias para su beneficio personal.

Le sigue Antonio Lozano, también abogado quien al frente de la Procuraduría General de la República encabezó aquella farsa de la Paca, una supuesta vidente a la que le pagó para encontrar los restos del diputado de Tamaulipas, Manuel Muñoz Rocha, acusado de asociación delictuosa y señalado como uno de los autores intelectuales del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu.

Otro abogado más: Fernando Gómez Mont quien, con sus asesorías a los presidentes Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari, le dio otro golpe a la credibilidad del PAN al que renunció sin haber sido militante registrado. Las acusaciones por vínculos con el narcotráfico contra los exgobernadores de Morelos, Sergio Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame, también minaron la probidad de Acción Nacional.

El fracaso de la transición a la democracia de Vicente Fox envuelto en los escándalos de corrupción de los hijos de su esposa, Marta Sahagún, a quienes protegió con el manto presidencial, así como el saldo de miles de muertes, desapariciones y desplazados a raíz de la declaración de guerra contra el narcotráfico que hizo Felipe Calderón selló la docena trágica de años en el poder presidencial del PAN y la debacle que hoy sufre.

Por cierto…. Hay muchos actores responsables que podrían agregarse a la crisis que hoy vive el PAN y que se refleja en la derrota de Ricardo Anaya Cortes en la elección del 2018 en la que obtuvo el 22.2% de la votación nacional, el peor resultado desde 1994. En la Cámara de Diputados el PAN no obtenía un resultado tan bajo desde 1986; en la Cámara de Senadores, obtuvo su resultado más bajo en 24 años. En las elecciones locales ganó Yucatán, perdió Veracruz y mantuvo Guanajuato, perdió el municipio de San Pedro Garza García (NL) por primera vez en 30 años. También, por primera vez en su historia, perdió el registro como partido político en el estado de Tabasco, al no obtener la mínima votación requerida por la ley.

 

Acerca del autor

José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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