“Sobre cómo no ser un deseo estúpido”

"Sobre cómo no ser un deseo estúpido" se presenta los martes en el Teatro La Capilla. Foto: Facebook La Compañiasauria "Sobre cómo no ser un deseo estúpido" se presenta los martes en el Teatro La Capilla. Foto: Facebook La Compañiasauria

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gran expresidente chileno Salvador Allende dijo alguna vez: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

A partir de sus inquietudes veinteañeras, La Compañiasauria creó la obra ‘Sobre cómo no ser un deseo estúpido’. El texto lo escribe Janeth Piña y lo dirige Simón Franco, aunque es más bien un trabajo colectivo.

Cinco chicos –Zandy Nova, Diana de la Peña, Andrea G. Nava, Fernando Olguín y Aleks León– quieren formar una banda de rock. Uno pretende vivir de eso, otra quiere hablar de temas actuales y una más en realidad quiere irse a viajar. No pueden ponerse de acuerdo, más que en una cosa: están en crisis. Se sienten impotentes, desesperados, inútiles. Prueban ir a marchas, quedarse, emborracharse, esperar, correr.

Todo sucede en el garage o bodega o espacio cualquiera de ensayos. Rayan con gis frenéticamente la pared del costado y proyectan algunas escenas en una tela tensa del fondo.

El hilo, más que una historia, es una anécdota. La banda de rock que tiene que tocar por sobre todas las cosas. Y ser original, o al menos sonar bien. En el ínter nos llenamos de datos sobre violencia, discriminación, género. Acerca de lo que es ser joven en México, lo que dice un noticiero sobre la juventud, lo que dicen sus mamás cuando van a marchas. La monotonía de los días.

El montaje es un grito agudo que sale directo de la garganta. Los que están arriba del escenario hablan de todo y luego, además, suman los deseos frustrados del público. Se vuelve mucho discurso y poco teatro. Se habla de todo, y por lo tanto de nada. Llega un punto donde no sabemos si estamos en una obra de teatro, un concierto o una sesión de terapia grupal.

Lo que es cierto es que es honesto. Todo lo que dicen en escena lo necesitan aullar, o cantar. Y está bien hecho. Es una coreografía del caos con impecable coordinación –¡y mucho, mucho humor!–, donde sin duda se transmiten las horas de complicidad de las presencias que viven el escenario. Se nota una catarsis en los actores, de la cual intentan hacer parte al público, pero de una forma muy pasiva: escribiendo sus deseos en una servilleta para que se conviertan en una parte de la canción. Desde las butacas –si acaso hay algo– dan ganas de saltar con ellos.

‘Sobre cómo no ser un deseo estúpido’ se presenta los martes a las 20 horas en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Del Carmen, Coyoacán). Hasta el 4 de junio.

 

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