El llamado de científicos y tecnólogos ante la austeridad

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Foro Consultivo Científico y Tecnológico alerta sobre los impactos que las medidas de austeridad del gobierno de la Cuarta Transformación tendrán en el sector de la ciencia, la tecnología y la innovación; y que podrían afectar seriamente proyectos de investigación relacionados con la salud, los derechos humanos, la migración, los riesgos geológicos y el cambio climático, entre otras.

Como en cascada, se han dado desde hace unos años las protestas de los sectores de investigación y educación superior del país por las reducciones presupuestales y la precariedad de su situación laboral.

En el sector cultural surgieron movimientos como #YaPagameINAH y #YaPagameINBA, a través de los cuales investigadores en ciencias sociales, humanidades y artes de los institutos nacionales de Antropología e Historia y de Bellas Artes hicieron públicas sus condiciones laborales y el retraso en sus pagos. Se esperaba que el nuevo gobierno diera fin a su incertidumbre, pero la respuesta fue recorte de personal y presupuestaria.

El 3 de mayo los secretarios Irma Eréndira Sandoval, de la Función Pública, y Carlos Urzúa, de Hacienda y Crédito Público, dieron a conocer un Memorándum de Austeridad emitido por el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el cual se establecen diversas medidas para quitar “bonos, prestaciones y privilegios” a los servidores públicos.

Se prevé un recorte de personal –como lo dijo el arqueólogo Joel Santos, representante sindical de los académicos del INAH al semanario Proceso hace un par de semanas–, y que en el memorándum llaman “devolución” de plazas no autorizadas a la SHCP, a más tardar para el 30 de junio.

Y se habla en el apartado D de una “reestructuración pendiente”, que se describe así:

“De conformidad con los objetivos principales del gobierno de la República les exhorto a que se revisen programas de poco beneficio para la población y se eliminen gastos superfluos para concentrarnos en garantizar la ejecución de las 71 prioridades definidas para lograr la cuarta transformación de la vida pública de México. En otras palabras, en vez de la dispersión de programas y recursos debemos optar por lo fundamental, estratégico y de mayor alcance social”.

Y remata el memorándum que, conforme a las leyes federales de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, y de Austeridad, en vías de aprobación, el ejecutivo “tendrá la facultad de reasignar los recursos que se generen a partir de los ahorros obtenidos por las presentes medidas… y de acuerdo a nuestras prioridades, hemos decidido destinar todo lo ahorrado… a incrementar los beneficios fiscales adicionales que se otorgarán a Pemex con el objeto de fortalecer esta gran empresa estratégica de la nación”.

El Foro Consultivo Científico y Tecnológico expresa su preocupación al considerar que las medidas afectarán de manera inmediata a centros públicos de investigación: Institutos Nacionales de Salud, Instituto Politécnico Nacional, El Colegio de México, el Centro Nacional de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), por citar algunos, y como cabeza de sector al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Austeridad eficiente y ética

No rechazan las medidas de austeridad, por el contrario, reconocen que los recursos deben aplicarse de manera eficiente y ética. Pero ponen énfasis en que la investigación y generación del conocimiento requiere inversión, desarrollo de personal capacitado, de infraestructura, de la participación en proyectos científicos internacionales de largo aliento (hay que mencionar, por ejemplo, la participación que ha tenido la UNAM en proyectos de la NASA).

Y mencionan investigaciones que se llevan a cabo en beneficio del país y que se verían afectadas por las medidas anunciadas: Las relacionadas con la salud, enfermedades infecciosas y crónicas, diabetes, obesidad, salud mental, adicciones; derechos humanos; migración y demografía; riesgos geológicos, sísmicos y meteorológicos; cambio climático, su prevención y mitigación; generación de energías limpias; preservación del patrimonio cultural, histórico, arqueológico; inteligencia artificial, matemáticas, telecomunicaciones, aeronáutica; y la extracción mejorada y eficiente de hidrocarburos (que justo beneficiaría a Pemex).

Ya ha habido, señalan, una reducción sostenida del gasto público en materia de ciencia, tecnología e innovación, pero si además se aplican de manera indiscriminada las medidas de austeridad México “se retrasaría irremediablemente en la ruta por alcanzar un desarrollo nacional robusto y nos haría aún más dependientes de lo que sucede más allá de nuestras fronteras”.

Sobre los estímulos adicionales al salario, afirman que desde hace más de una década tienen un rezago, por lo cual han debido ser compensados a través de “estímulos vinculados a la evaluación de su productividad y desempeño”, su eliminación afectaría gravemente a personal calificado que se ha venido formando por décadas.

Y, apelando a que la reforma educativa recién aprobada reconoce el papel de la ciencia en el crecimiento y la innovación convocan al Senado a ser congruente y establecer un régimen específico para el sector de ciencia y tecnología e innovación, que permita su desarrollo en beneficio de la nación.

Asimismo, a establecer un régimen jurídico adecuado a los investigadores y tecnólogos que laboran en la administración pública federal:

“De esta manera se creará un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación robusto que contribuya al desarrollo sustentable e inclusivo de México”.

Ya se cuestiona que López Obrador insista tanto en el rescate de Pemex y en el continuar con el uso de hidrocarburos en lugar de las llamadas energías limpias. La contingencia que vivieron en días pasados no sólo la Ciudad de México, sino otras ciudades del país, hablan sin palabras de la urgencia de repensarlas: La investigación científica y la innovación tecnológica ante este grave problema merece una oportunidad.

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