Ni de izquierda ni autoritario, más bien socialdemócrata: Felipe González sobre AMLO

El expresidente español, Felipe González, en entrevista con Proceso. Foto: Miguel Dimayuga El expresidente español, Felipe González, en entrevista con Proceso. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tocándose los párpados para evidenciar el daño en sus ojos por la contaminación en la Ciudad de México, el expresidente Felipe González, quien gobernó España durante casi 14 años (1982-1996), acepta que es muy pronto para evaluar la gestión y orientación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que está por cumplir sus primeros seis meses.

Cauto en su balance, el abogado y profesor español dijo que no le extraña que la reconstrucción en México tarde en llegar, periodo llamado en España –según ejemplifica– como “travesía del desierto”.

Centrado en la figura presidencial mexicana, González Márquez ve en el tabasqueño un político con convicciones firmes y calificó como una “dimensión histórica considerable” su empeño de luchar contra las desigualdades acumuladas en la sociedad mexicana.

“Propósito que, me parece, coincide con lo que yo intenté hacer durante muchos años como presidente del Gobierno de España”, refiere el exsecretario del Partido Social Obrero Español (PSOE), entrevistado durante su visita a México, previo a su participación en la 29 Convención de Aseguradores de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

Para lograr dicho objetivo, prosigue el político, López Obrador debe tener un proyecto de país que permita un crecimiento económico constante o fuerte, con capacidad de generar excedente.

“Yo creo que él tiene una pulsión social de luchar contra la pobreza, la marginalidad, y de intentar hacer política más inclusiva para jóvenes y personas mayores”, enlista.

El sueño de la socialdemocracia

En su radiografía presidencial, González reconoce que en el exjefe del gobierno capitalino y fundador de Morena recaen expectativas muy altas, en gran parte por los más de 30 millones de votantes a su favor (53%), tarea nada sencilla, pues advierte que gobernar con mayorías absolutas no es fácil.

“Y mi experiencia es que cuando se piensa que es más fácil gobernar con mayorías absolutas, digo, no siempre es más fácil, porque las exigencias dentro de las mayorías absolutas a veces son más de las que uno puede atender”, argumenta.

–Hay críticas sobre si el presidente López Obrador es autoritario, ¿coincide?

–No estoy seguro de que sea personalista en la toma de decisiones.

— ¿En qué geografía política lo ubica?

— Desde mi punto de vista, yo sólo lo puedo interpretar como, digamos, el viejo y permanente sueño de la socialdemocracia. Pero es una interpretación interesada, ya se lo advierto para que se prevenga. Pero yo no lo veo como izquierdista, desde luego no como conservador. Alguna vez he oído decir esta barbaridad de comunista.

El expresidente español no pasó por alto el tema de la relación gobierno-prensa, luego de ser interrogado sobre desencuentros y fricciones que López Obrador ha tenido con periodistas y algunos medios. Su postura: respeto a la libertad de prensa.

“Que haya un cierto nivel de rozamiento entre el poder y la prensa, me preocupa menos (a) que se respeten la libertad de prensa como un pilar de funcionamiento en la democracia.

“Digamos que, en ese sentido, sigo pensando que para la supervivencia de una democracia sana es más importante que haya prensa libre y plural, que se tome en serio la información, que controle razonablemente la fake news y todo esto que ahora nos inunda”, señala.

Al afirmar que no se atrevería a replicar las “mañaneras”, apunta que los medios – pilares de la democracia–, están en crisis. Y para explicarlo, sostiene: un gobierno puede fallar y en cuatro años lo podemos cambiar; pero los medios no tienen electores, tienen lectores u oyentes, y eso es un problema más serio y de carácter permanente.

Felipe González Márquez es claro: no planea dar algún consejo ni análisis a López Obrador, con quien departió el miércoles 15 en Palacio Nacional, junto con los otros “viejos rockeros de la política latinoamericana”: los expresidentes de Chile y Uruguay, Ricardo Lagos y Julio María Sanguinetti, respectivamente. A la reunión también asistieron Carlos Slim Helú, y su hijo, Carlos Slim Domit.

Imprescindible, relación con la “mafia del poder”

Cercano al ingeniero Carlos Slim, el político calificó como “imprescindible” una relación del Estado mexicano con los empresarios, sobre todo con el grupo al que López Obrador llamó durante muchos años “la mafia del poder”, incluido el hombre más rico de México.

Su respuesta es a la pregunta sobre el acercamiento de ese exclusivo grupo de “hombres de negocios” con el presidente mexicano, a quien lo “asesoran” hombres como Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Carlos Hank González, Daniel Chávez, Miguel Rincón, Sergio Gutiérrez y Miguel Alemán Magnani.

Recuerda como ejemplo que Slim Helú colaboró “perfectamente y sin ningún problema”, en la reconstrucción del Centro Histórico, cuando López Obrador era jefe de gobierno capitalino y Vicente Fox, presidente.

“El crecimiento de la economía mexicana, y esto cualquiera que haya gobernado lo sabe, depende de que se den las condiciones razonables de confianza para que haya un flujo inversor potente interno y externo.

“Por tanto, que el presidente López Obrador crea que tiene que haber una relación virtuosa, no tortuosa, entre el sector privado y el gobierno, me parece absolutamente lógico. Siempre que sepamos que la representación del interés generado, del interés público, la representación obligatoriamente corresponde al gobierno, y por tanto, al presidente de la República”, sostuvo.

El “perdón”, con rigor histórico

“Me desconcertó”, dice González Márquez sobre el controvertido tema de la carta enviada por el presidente López Obrador a España, en la que le solicitó al rey Felipe VI una disculpa con México por los agravios contra indígenas cometidos durante la Conquista.

“Y debo decir: lo que me sorprendió es que a mí y a otros, nunca se me ocurrió pensar en algo parecido (sic)”, relata sentado en el salón Iturbide I del centro Citibanamex la mañana del miércoles 15.

El 25 de marzo, el gobierno español, de Pedro Sánchez Pérez, rechazó con toda firmeza la carta del presidente mexicano y lamentó que se haya hecho público el documento.

No obstante, desenfadado, González considera que todo lo que se haga para reencontrarse -en referencia a México-España- debe realizarse con rigor histórico.

En su rememoración de hechos, el exmandatario español comenta que se enteró del tema vía medios de comunicación. Acto seguido, dice, comenzó a pensar en la historia. No sin antes platicar sobre un posible “lazo” con la familia de López Obrador.

Cuenta: “Mi padre (Felipe González Helguera), mi abuela paterna, por tanto (…) familiar, son del mismo pueblo de Cantabria, (que) del padre del presidente López Obrador, y de su abuelo.

“Cabe la posibilidad de que mi padre, cuando era un niño pequeño, campesino, y que tenía que hacer cuatro kilómetros de recorrido por el monte para llegar a la escuelita de Ampuero, se encontrara con el padre de él en la escuela. No sé qué edad tendría uno y otro”. Su padre Felipe González Helguera emigró a Sevilla.

González se refiere a José Obrador Revuelta, abuelo materno del presidente mexicano, quien nació en Cantabria, España. El 30 de enero, el presidente español Pedro Sánchez le regaló a López Obrador el acta de nacimiento de su abuelo.

Bromista consigo mismo y con este reportero, por momentos enderezando la espalda y sonriente, vuelve con un nuevo planteamiento:

“¿Imagínese que volviéramos a la frontera de la Independencia? Pues nos ahorraríamos el muro en el río grande, ese que amenazan con poner. Porque la frontera estaría algunos miles de kilómetros más para allá.

“Y, por tanto, sería otro el Trump con el que tendríamos que dialogar o negociar, pero es lo que se me ocurre más bien como una broma”.

Finalmente, ya serio, dice que a la historia hay que tratarla con respeto, con rigor y no olvidarla; promoverla, estudiarla, y que aclare cualquier tipo de problema.

No será tan fácil con Trump

El tercer presidente del gobierno de España y férreo crítico de Donald Trump considera que la postura de López Obrador de no entrar “al trapo” ante las constantes amenazas hacia México, por el momento, no está mal.

No obstante, advierte que llegará el momento de que no será tan fácil.

Profesor y experto en Relaciones Internacionales, González desestima la “confrontación tuitera” que busca Trump cada mañana y apunta sobre el acuerdo comercial bautizado como el T-MEC.

“Yo, por ejemplo, analizo las consecuencias de la revisión del Tratado de Libre Comercio, que ahora está en una fase también relativamente álgida. Bueno, en las relaciones comerciales, en el equilibrio que buscaba Trump, precipitadamente, incluso con aranceles –son insólitos en la primera potencia del mundo- lo hicieron con México y con Canadá. También lo han hecho con China.

“Dices: ‘bueno, si Adam Smith levantara la cabeza estaría asustado de ver que el país que promovió el libre comercio en el mundo, ahora hace lo contrario’”, apunta.

“Pero la balanza comercial de México, por eso, no ha salido perjudicada, curiosamente. Por tanto, que lo vea (López Obrador) con una cierta calma –calma no quiere decir que no respondan a acciones concretas si hay una subida arbitraria de aranceles, pues tienen que pensar en la respuesta-“.

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