Carta para el secretario Toledo

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- No le conozco en persona pero a juzgar por el beneplácito de quienes defienden causas medioambientales, tengo la impresión de que me daría mucho gusto hacerlo. Más cuando leo sus primeras declaraciones en su nueva responsabilidad como titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Optar por la defensa de la vida en lugar de su destrucción seguramente le dará mucho trabajo para aportar los elementos que abran la posibilidad de detener la imposición de proyectos de muerte a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Pelear por aire limpio, agua para quienes más la necesitan y energía renovable, en lugar de nuestra dependencia de siempre en torno a combustibles fósiles, es muy probable que le consuma la mayor parte de su agenda. Lo mismo emprender acciones frente al cambio climático. En todo caso, llena de alegría y de esperanza que rescate a la Semarnat para situarla al lado de la gente y no de corporaciones.

Su llegada promete resultados inmediatos pues hay plena confianza en que dará prioridad a sus dos instrucciones iniciales: no al fracking y no a los transgénicos. Consciente entonces de lo valioso de su tiempo y antes de que se concentre al cien en un plan de transición energética, lo distraigo con un solo tema: río Sonora.

Los desechos tóxicos en el río Sonora. Foto: Tomada de Twitter @loudeer

Los desechos tóxicos en el río Sonora. Foto: Tomada de Twitter @loudeer

Como usted debe saber, vamos para cinco años del peor desastre ambiental en la historia de la minería en México. Como puede adivinar, nuestra opinión sobre el compromiso de la anterior administración federal y el desempeño de la Semarnat hasta antes de su llegada, es del todo crítica. Pero usted puede cambiar todo eso.

Entre tanto la Suprema Corte de Justicia decide si la actuación del anterior Subsecretario de Planeación y Política Ambiental de la Semarnat basta para poder cuestionar varias de las actuaciones que desde nuestra perspectiva, han resultado en falta de remediación e impunidad en torno al caso del río Sonora, usted tiene la oportunidad de mostrar las diferencias que conlleva su arribo en un caso especial.

 

Me refiero al caso de Bacánuchi, la población amparada el año pasado por la Segunda Sala de la Suprema Corte para que le fuera garantizado su derecho de participación en relación con la nueva presa de jales de la mina de Grupo México.

Verá, ese caso se encuentra en etapa de cumplimiento, pero desde que la Corte dictó su sentencia y se negó a aclararla a petición de las personas de Bacánuchi, todo ha venido a menos. Poco queda del fallo sin precedentes en el que se reconoció por vez primera el derecho de participación de una comunidad no indígena en una cuestión ambiental, y en parte, la dependencia federal que ahora preside es responsable de ello. Ciertamente, la primera responsable es la titular del Juzgado Noveno de Distrito con sede en Agua Prieta, pero si la Semarnat asume el nivel de compromiso que usted ha expresado, todo se puede enderezar.

La ocasión abierta por la sentencia de la Corte da para que el caso de Bacánuchi sea el primero en el país en el que la autoridad que preside actúe con apego a los máximos estándares de protección que derivan del Acuerdo de Escazú –que si bien todavía no ha sido ratificado por nuestro país, ya puede ser observado para honrar el compromiso internacional de buena fe que se tiene por haberlo firmado–.

Señor secretario, no se preste a regatear los alcances de protección otorgados por la Suprema Corte, no sea testigo mudo de las determinaciones de la jueza del caso, la cual en desacato de sentencias de instancias superiores quiere rebajar el nivel de protección constitucional alcanzado por la población de Bacánuchi. Usted puede ayudar a la gente de la región con solo instruir a su equipo en este sentido.

Asegure una participación realmente efectiva de la comunidad y confirme una vez más todo lo que ya se sabe por su trayectoria. Con su decidida colaboración quizá la Segunda Sala de nuestra Corte ahora sí quiera aclarar su sentencia, para que toda la comunidad de Bacánuchi sea escuchada y su palabra sea tomada en cuenta. Desde hoy, camine al lado de la gente y no de las corporaciones mineras.

Comentarios