La solución que nadie ve

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La calidad del aire en la Ciudad de México (CDMX) va de mal en peor. Las contingencias ambientales dejan de ser episodios eventuales para insertarse como parte del paisaje cada vez con mayor frecuencia. Por lo anterior se ha incrementado el Programa Hoy no Circula a los engomados cero y doble cero. De seguir así, en poco tiempo será convertido en el Programa Hoy sí Circula, en perjuicio de los capitalinos. Las autoridades buscan todo tipo de medidas para hacer frente a este reto que amenaza la integridad personal de millones de personas. El camino adoptado hasta ahora va a agotar su capacidad de contención, so pena de que la CDMX quede paralizada al movimiento vehicular estrictamente indispensable.

Mientras eso pasa, las autoridades no saben o no quieren saber que México tiene uno de los grandes expertos mundiales en el combate a la contaminación ambiental. Se trata del doctor Julio Mancilla, quien busca crear el Centro Nacional de Tecnología Vehicular en su institución académica de adscripción: el Instituto Politécnico Nacional.

México, como en muchas áreas, asiste a la lógica del absurdo como política pública. Durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera se le informó al doctor Mancilla que su idea era muy buena, pero ponerla en práctica afectaría presupuestalmente el Fondo de Capitalidad que recibe el gobierno de la CDMX. Increíble, pero cierto. No sólo eso. A partir de que presentó su proyecto, el ameritado doctor Mancilla fue objeto de presión para que no avanzara en su iniciativa, a solicitud del gobierno de la capital mexicana.

Con el cambio de gobierno, él apostaba al sentido común y a que la salud de quienes vivimos en la zona metropolitana sería una prioridad. Las cosas, empero, no han seguido esa ruta. Al menos hasta ahora. Hasta el día de hoy no ha sido consultado, ni siquiera lo han llamado. Este científico tiene todo un plan para reducir de manera importante los contaminantes que emiten los vehículos automotores en la CDMX. De igual forma posee una propuesta de rediseño de los topes a lo largo de la ciudad –que, por ciento, han crecido sin ningún estudio, sino como mera ocurrencia–, de suerte tal que haya una sinergia con el proyecto anterior para reducir la inyección de combustible a los automotores que hacen que con ello se desprendan partículas de ozono.

Me dice el doctor Mancilla que con su proyecto se podría reducir la contaminación ambiental a tal nivel que gradualmente el Programa Hoy no Circula dejaría de ser necesario. Por el contrario, si las cosas siguen como van el futuro inmediato (tres o cuatro años) es sombrío. Aparecerían nubes de contaminantes en diversas zonas de la CDMX, afirma, lo que haría peligroso vivir ahí y, por supuesto, niños y mujeres embarazadas tendrían que ser canalizadas a otras áreas de manera recurrente porque esas nubes se moverían primero de unas secciones de algunas colonias a otras; después crecerían esas nubes de tóxicos a colonias enteras, más tarde a toda una alcaldía hasta abarcar porciones no menores de la ciudad.

También me comenta que lo anterior traería consigo un aumento sustantivo del cáncer y de diversas enfermedades autoin­munes que pondrían en jaque la vida en la zona metropolitana. Ante ese escenario, resultó sumamente irresponsable la decisión del gobierno de Mancera de priorizar los negocios y el dinero público sobre la salud de quienes habitamos en la CDMX.

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quien tiene un perfil científico, debería tomar cartas en el asunto, valorar y apoyar la iniciativa del doctor Mancilla como un proyecto estratégico. Este científico, dicho sea de paso, colabora en la comunidad internacional con las principales figuras de la lucha contra la contaminación, incluido el exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore. De igual modo, es de los muy escasos científicos mexicanos que, en lugar de enviar a sus doctorandos al extranjero, a países del Primer Mundo, provoca lo contrario: hace que de universidades del Primer Mundo vengan doctorandos a formarse a México con él. Esto pone de relieve el reconocimiento internacional de este científico que sufre un día sí y otro también porque lo oyen pero no lo escuchan diversos funcionarios de la CDMX y del ámbito federal. Los gobiernos, aun con la austeridad, gastan en muchísimas cosas, pero no lo hacen en el valor más importante: la vida humana, la salud sin daños de pronóstico reservado; cada día que pasa el problema crece y, como es evidente, lo que se hace es contener en la medida posible la contaminación ambiental.

Hasta donde sé no hay proyecto alguno que prevea que se va a reducir gradual pero puntualmente el problema de la contaminación ambiental. Los niños, las mujeres embarazadas y las personas de la tercera edad serían las primeras víctimas si no se da un golpe de timón, ¡ya! l

@evillanuevamx

ernestovillanueva@hushmail.com

Comentarios