“Kilian Jornet: camino al Everest”: un viaje extenuante

Kilian Jornet: camino al Everest. Foto: Especial Kilian Jornet: camino al Everest. Foto: Especial

MONTERREY, N.L. (apro).- Kilian Jornet es un joven español que, antes de cumplir los 30 años, ya consiguió todo en el alpinismo. Hizo las cumbres más difíciles, ascendió a las montañas más renombradas y parece que ya no sabe qué hacer con su vida.

El catalán realizó su mayor hazaña en el 2017 al coronar dos veces, en menos de una semana la montaña más alta del mundo, sin cuerdas ni oxígeno, proeza que relata en Kilian Jornet: Camino al Everest (KIlian Jornet, Path to Everest, 2018), un extenuante documental que se aproxima a la manera en que el ultra atleta se preparó para enfrentar el desafío.

Dirigida por Sébastien Montaz-Rosset y Josep Serra, la película se adentra en la vida del barcelonés esbelto que nació para ascender. Con imágenes caseras que ilustran su brillante trayectoria juvenil en las pruebas de resistencia, se va explicando cómo se endurece el carácter de un deportista extremo, que tiene el deseo de comerse el mundo.

El éxito de Kilian no ha sido sencillo, según se ve. El ánimo de la perfección lo va llevando hacia estados autodestructivos, pues siente que al superar un reto ya no puede acceder a uno mayor, lo que le va minando el espíritu competitivo, hasta que una nueva prueba se asoma en el horizonte y lo llama para calar su fortaleza interna.

Aunque el centro de la historia está en la cumbre doble en el techo del mundo ubicado en Nepal, se muestran entrevistas de sus allegados y pietaje aficionado sobre cómo ha sido el sendero que ha seguido, a lo largo de los años, para prepararse en la más extenuante de las competencias, una que fue contra él mismo y en solitario.

El trabajo de cámara es maravilloso. Aunque muchas imágenes son tomadas de videos caseros, por ser alpinista profesional Kilian asciende muy bien equipado con dispositivos profesionales colocadas en el casco, para dar visión subjetiva, y acompañado por cinematógrafos expertos que transmiten la sensación de adrenalina pura que siente el escalador cuando arriesga el pellejo, en los nevados parajes que visita.

El desenlace, como se espera, es la proeza efectuada durante la semana del 21 y el 27 de mayo del 2017. La odisea es vertiginosa. Incluso los alpinistas más curtidos se muestran maravillados con el arrojo y la templanza del deportista que parece hecho de acero y dotado de cuatro pulmones para llegar a una altitud donde la sola falta de oxígeno puede ocasionar graves lesiones cerebrales, según se describe.

Este Camino al Everest es otro emocionante documental deportivo, que va a aparejado del reciente Free Solo (Free Solo, 2018), que recientemente ganó el Óscar en la categoría, con la misma temática del montañismo.

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