Michoacán: un fallido laboratorio de estrategias

Durante más de dos sexenios Michoacán ha sido el laboratorio de estrategias fallidas para combatir el crimen organizado, que los gobernantes las han vendido como fórmulas de probada eficacia, dice Javier Valle, integrante de la Mesa de Paz para el estado. Y lamenta que pese a los avances en la investigación de las organizaciones criminales -resumidos en un documento de la Policía Estatal, al que tuvo acceso este semanario-, la falta de operativos contra ellas tenga a la entidad a punto de otro conflicto de mayores proporciones.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Michoacán es el ejemplo más claro del fracaso de los dos últimos gobiernos en el combate al crimen organizado. A pesar de la inversión de 54 mil millones de pesos en seguridad y programas sociales, y del envío de más de 10 mil soldados en las administraciones del panista Felipe Calderón y del priista Enrique Peña Nieto a la entidad, persisten los problemas de gobernabilidad.

Parte de éstos es la disputa por el control territorial que protagonizan al menos 15 grupos criminales, sobre todo los remanentes de La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios y Los Viagras, que se han aliado para enfrentar al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Del 22 al 27 de mayo la violencia en Michoacán dejó un saldo de 20 muertos. Tan sólo el día 22 fallecieron 10 personas y tres quedaron heridas en un enfrentamiento entre el CJNG y Los Viagras en la colonia Arroyo Colorado, de Uruapan. Dos días después se encontraron cinco cuerpos calcinados en una camioneta abandonada en la carretera Uruapan-Los Reyes, mientras que el 26, en Zamora, presuntos miembros del CJNG mataron a cuatro policías municipales e hirieron a siete. Dos civiles también resultaron lesionados.

El mismo día 26 los habitantes de Pueblo Viejo, municipio de La Huacana, retuvieron a un grupo de soldados para que les regresaran su armamento, incluido un fusil de asalto Barrett que sirve para derribar aeronaves.

Francisco Javier Valle Morales, integrante de la Mesa de Paz para Michoacán convocada por el gobierno federal, señala:

“Es una situación que ya estaba latente y no había resurgido de manera tan frontal. También es una muestra de la fuerza de cada una de las organizaciones delincuenciales ante la falta de una estrategia clara del gobierno para atacar los problemas de fondo.

“Hay muchos temas que se quedaron en el aire y no se les dio el seguimiento constante. El gobierno del estado no tiene los elementos suficientes y los sistemas de inteligencia tampoco son suficientes.”

Habitante del municipio de Apatzingán, donde fue coordinador de la mesa de Seguridad y Justicia durante cuatro años, Valle Morales considera que la situación ha empeorado con los dos últimos presidentes y que ahora la gobernabilidad está sujeta con pinzas.

El padre José Luis Segura Barragán, presbítero de la Tenencia de Felipe Carrillo Puerto La Ruana –municipio de Buenavista, donde surgieron las autodefensas de Tierra Caliente–, expresó en redes sociales:

“Algo ha sucedido que no vimos los mortales de a pie: la manifestación descarada, prepotente y desafiante del Cártel del Mencho en Zamora, algo así jamás se había visto en los últimos años. Los medios de comunicación replicaron el evento y sin tapujos dijeron que eran camionetas del CJNG.”

El sacerdote, que se ha distinguido por su posición crítica al gobierno en este pueblo clave para el crimen organizado, agregó: “Nunca se habían atrevido a hacerlo los pagados por callar todo evento del crimen organizado en Michoacán; jamás se han atrevido a nombrar a Los Viagras, a Los Templarios y a las demás organizaciones criminales que se disputan el territorio michoacano. Algo ha pasado para que tal evento a la descarada sucediera y tuviera una repercusión mediática. A algo se atienen.

“El otro evento triste y desalentador es el del secuestro, desarme y maltrato de elementos del Ejército Mexicano en La Huacana. Dicen que son gente del pueblo los agresores; lo dudo, una Barrett cuesta por lo menos 700 mil pesos: ¿quién del pueblo sabio tiene para comprar un juguetito así? Creía que lo había visto todo, pero no, aún me falta mucho por saber.”

Fragmentados y peligrosos

Documentos de la Policía Estatal a los que tuvo acceso este semanario indican que 15 organizaciones criminales se pelean cada región de la entidad.

Se trata del CJNG, encabezado por Nemesio Mencho Oseguera y Juan José Farías Álvarez, El Abuelo; Los Viagras, integrado por los ocho hermanos Sierra Santana, encabezados por Nicolás y Carlos; La Nueva Familia Michoacana, y remanentes de Los Caballeros Templarios.

Además, según dichas investigaciones, participan en la lucha por las regiones Los Blancos de Troya; Los Justicieros, que controlan Zamora y Lázaro Cárdenas; La Vieja Guardia y Los Locos de la Sierra, formado por exintegrantes de Los Caballeros Templarios.

Los restantes grupos delictivos que operan en Michoacán son la H3 o Tercera Hermandad, encabezada por Simón El Americano; Los Vengadores, con presencia en zonas de Morelia; el Grupo Iris de la zona de Huetamo; Los Caballeros de Élite, que pelean Morelia y Pátzcuaro; el Cártel de Sinaloa; El Brazo de Oro; el Grupo del Cenizo y el Grupo del Metro.

Los informes del gobierno estatal revelan que tras la desarticulación del hegemónico Cártel de Los Caballeros Templarios en 2014 y tras la captura o abatimiento de sus principales líderes, los supervivientes se dispersaron y crearon un mayor número de grupos delictivos para apoderarse de las plazas, principalmente en zonas como la Sierra-Costa, Tierra Caliente, La Ciénega, y particularmente los municipios de ­Apatzingán, Uruapan, Gabriel Zamora, La Piedad y Zamora.

De acuerdo con la investigación policiaca consultada, el grupo escindido de Los Caballeros Templarios lo encabeza Ignacio Rentería Andrade, El Cenizo, quien fue lugarteniente de Servando Gómez Martínez, La Tuta, líder de Los Templarios aprehendido en 2014. A esa banda pertenecen también Francisco Licea Figueroa, El Paco, jefe de plaza de Apatzingán y de la célula de Los Licea; y Gilberto Gómez Romero, El Chanda, cabecilla de la plaza de Úspero, Cuatro Caminos, Nueva Italia, Buenavista Tomatlán, Parácuaro y Gabriel Zamora.

El informe identifica al líder de Los Viagras como Nicolás Sierra Santana, asociado con Homero González Silva o Gonzalo Díaz Soto, El Gallito. Anota que éste es sobrino de Nazario Moreno González, El Chayo, líder de Los Caballeros Templarios también abatido en 2014.

Los Viagras y el grupo del Gallito disputan al Cenizo el control de Apatzingán, que durante muchos años fue enclave de Los Caballeros Templarios y anteriormente lo fue de La Familia Michoacana.

La lucha entre esas bandas se extiende hasta el municipio de Gabriel Zamora, donde el jefe de plaza de Los Viagras es Jorge Ramírez Hernández, El Brazo de Oro, quien supuestamente tiene vínculos con el presidente municipal, Juan Francisco Villanueva Mora, lo mismo que con policías locales.

La misma organización opera en Gabriel Zamora, donde Juan José Pineda, El Pineda o El 7, su jefe de plaza en la localidad de Lombardía, encabeza la lucha por controlar todo el municipio.

En la pugna por Uruapan, Los Caballeros Templarios están representados por la célula del Brazo de Oro, mientras el jefe de plaza de Los Viagras es Francisco Javier Galván Farías, El Búfalo, exlíder del movimiento de autodefensas.

Los informes de inteligencia del gobierno estatal establecen vínculos entre Los Viagras y La Nueva Familia Michoacana, encabezada por José Carlos Sierra Santana, hermano de Nicolás Sierra Santana, El Gordo o El Coruco.

A José Carlos Sierra Santana, La Sopa, se le ubica como jefe de plaza en Zamora y La Piedad. Su brazo derecho es Jorge Garnica Torres, El Chompón, y controla a 13 distribuidores de droga.

Sobre el CJNG, la investigación policial indica que ya invadió los municipios michoacanos de La Piedad, Zamora, Yurécuaro, Tanhuato y Ecuandureo, desde los jaliscienses de Ocotlán, Tonalá, La Barca y Zapotlanejo.

Ese cártel lo comanda en territorio michoacano Germán, El Chaparro, con Alonso Guerrero Covarrubias, El 08, como lugarteniente. Su estructura la forman 21 personas, entre ellas Leonel y Álvaro Guerrero Covarrubias, hermanos del 08.

Finalmente, en la investigación policiaca se indica que la organización criminal de Mario Álvarez Espinoza, El Metro, sigue actuando principalmente en Zamora y Los Reyes, aunque el cabecilla fue aprehendido en marzo de 2015 en la colonia Roma de la Ciudad de México.

Álvarez Espinoza fue jefe de plaza de Los Caballeros Templarios en dichos municipios, y ahora opera a través de su hermano Javier, El Tiro, quien a su vez coordina a Marco Antonio Beltrán Martínez y Luis Mariano Amezcua Sánchez, El Doctor –ambos encargados de la venta de medicamento robado y de contrabando–, así como a José Manuel García Hernández, La Cazuela.

Todos contra todos

El informe oficial precisa: “El Cártel de Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y un número incierto de células delictivas asedian las 10 regiones de Michoacán”. ­Cuestionado sobre los grupos que se ­disputan el territorio para el trasiego de las drogas, el entonces secretario de Seguridad Pública del estado Juan Bernardo Corona Martínez comenta: “Como ya lo hemos reiterado, es el CJNG y Los Viagra… Los demás se dicen… pero todos son delincuentes, se pasan de un lado a otro”.

En el documento policiaco citado se establece que en la franja territorial que va de Múgica y Gabriel Zamora hasta Tumbiscatío, los responsables de la ola de violencia son los seguidores de Miguel Ángel G., El Migueladas y del Chano Peña, este último investigado por la desaparición forzada del periodista calentano Salvador Adame.

En la Tierra Caliente la disputa se libra entre los hermanos Sierra Santana, cuyo principal centro de operaciones es Buenavista pero tienen presencia desde La Huacana hasta Uruapan. Se les relaciona con el asesinato del exsecretario del ayuntamiento José Mauricio Ochoa.

En Buenavista se detectó también a la célula delictiva Los 5 del Pueblo, rival de Los Viagras, que es investigada por las autoridades por su probable participación en ataques durante las elecciones.

En la misma fuente oficial consta que la zona del Bajío, Zamora y municipios colindantes se las pelean Los Viagras y el CJNG; en tanto que en los límites con el Estado de México predomina un grupo delictivo liderado por un exintegrante de La Familia Michoacana conocido como El Mantecas.

A decir del integrante de la Mesa de Paz para Michoacán Valle Morales, la demora del gobierno federal para la integración de la Guardia Nacional, la ausencia de operativos y la reacción tardía contra los grupos criminales permite que se fortalezcan algunas bandas que estaban agazapadas.

Abunda: “Es claro que muchos procesos del pasado no se concretaron, no se terminaron, como fue el caso de Alfredo Castillo. Él nunca demostró con hechos la efectividad de la estrategia de guerra contra los grupos criminales que traía. Antes de eso teníamos pleito con un grupo y ahora son un montón. Pero lo peligroso es que tres agrupaciones se están poniendo de acuerdo para atacar al otro. Si esto se llega a concretar, se viene una segunda guerra frontal muy complicada”.

–Retomando lo que hicieron Calderón y Peña Nieto en Michoacán, ¿es el ejemplo del fracaso de una estrategia gubernamental?

–Si, han manejado Michoacán como un laboratorio de una serie de estrategias que nos venden como si ya estuvieran comprobadas, pero son programas electoreros y la mayoría han fracasado. Los grupos de delincuentes siguen, cambian de playera o de manera de trabajar, pero permanecen y siguen reclutando gente, sobre todo de los jóvenes que no tienen empleo.

–¿Cómo describiría la situación en el estado?

–De desesperanza y apatía, que se ha creado por la falta de procesos serios. La gente ya no quiere participar porque dice que no se va a lograr nada. Eso es lo más triste, acostumbrarse a vivir la violencia, normalizarla.

“Además –concluye– la gobernabilidad está sostenida con pinzas desde que los partidos privilegian sus decisiones en los intereses políticos antes que en un interés social”.

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