Las faldas de Morena

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Abrumado por tantas noticias sobre refugiados que son detenidos con violencia y deportados para complacer al trumpismo infame, en violación del derecho internacional humanitario y de refugiados; noticias sobre amenazas de aranceles, desconciertos en Bellas Artes, recortes al mundo de la cultura, de la inteligencia, uniformes escolares, Frido Aliotti Kyan decide dialogar sobre la  noticia de los uniformes y su simbolismo, con dos personajes, Aldous Huxley, pensador y profeta británico, el de un Mundo Feliz, y Erich Fromm, psicoanalista y pensador alemán, el del Arte de Amar.

Frido: Es un privilegio platicar con ustedes, Huxley y Fromm, sobre una iniciativa gubernamental consistente en que las niñas puedan usar pantalones en las escuelas, y los niños faldas, en aras, según las autoridades, de la “equidad de género” y de garantizar derechos humanos. ¿Qué les parece esta medida tan singular?

Huxley: Gracias Frido por invitarme a este diálogo sobre tan trascendente tema de prendas de vestir para escolares.

Resulta interesante la noción de que la posibilidad de que vistan pantalones las niñas, o faldas los niños, en las escuelas de la ciudad de México y del país en su momento, tenga para el gobierno tan alto significado en materia de igualdad y derechos humanos. Supone ello que, en seis meses del nuevo régimen, están resueltos ya todos los graves problemas y serias deficiencias del desarticulado sistema educativo mexicano, de todos conocidos hasta hace muy poco.

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Frido: No, Huxley, no están resueltos de manera alguna. Hay un sinnúmero de carencias graves de planeación educativa mínima, infraestructura física, capacitación, métodos y contenido de la enseñanza, y un largo etcétera. En algunos lugares, las escuelas no cuentan con ¡agua potable, electricidad, drenaje! Estos sí que son problemas que vulneran los derechos de la niñez mexicana, y no el color o la forma de los uniformes, ¿no lo crees Erich?

Erich: Sin duda. Por lo que veo, se trata de lo que pareciera en principio, una ocurrencia irreflexiva, pero que en el fondo es una idea que pretende matar dos pájaros de un tiro.

Primero sirve para hacer ruido y ocultar las carencias ancestrales, la realidad cruda mexicana en materia educativa, usando como coartada los derechos humanos; después, funciona como otra más de las medidas “igualitarias y de equidad de género” para ir minando la realidad de la polaridad sexual humana que se funda en la biología, y es sublimada  por el espíritu, cuando existe un ambiente social generoso, donde late la sensatez racional y el sentimiento fraterno, donde hay gratitud  y lealtad hacia los valores objetivos basados en el ser de las cosas, hechos pauta social, cultura, tradición compartida y sancionada por el largo tiempo.

Huxley: Pero en cambio, cuando lo que prevalece es un ambiente viciado, carente de generosidad, de lealtad al ser natural, a los valores objetivos, perennes, entonces se está en una época en que el deseo del más fuerte por el hecho de serlo, funda, crea  “valores” ficticios a su antojo para  imponerlos a los débiles, a la masa pasiva, apta para amar la servidumbre, que sueña despierta a causa de las fanatizadas redes digitales, de la droga propagandística, de ilusiones fantasmales, de la tan humana estulticia, según nociones tuyas estimado Fromm.

Fromm: Y entonces el deseo deformado y libertino, es la medida de todo, del bien y del mal; y así el bien es mal y el mal bien.

Esa voluntad de poder fundadora de “valores”, es la que subyace en muchas de las decisiones de Raskólnikov, en Crimen y Castigo, al creerse un superhombre. Es la idea de la trasmutación de los valores de Nietzsche, quien, al constatar la muerte de Dios, deduce con lógica impecable, que entonces todo se vale; es la idea de Sartre, el de la Náusea, “discípulo degenerado” del autor del Zaratustra, en palabras de Gabriel Marcel, francés, genial existencialista católico.

Huxley: A falta de verdadera libertad política y económica, los gobiernos alientan la “libertad” sexual, como un útil sucedáneo, posibilitador de uniformidad y control social, como bien lo señalas amigo Fromm en una de tus radiografías psicoanalíticas de la sociedad contemporánea. Es desde otra perspectiva, el cumplimiento histórico de las profecías del Mundo Feliz del siglo pasado, con sus métodos de estandarización mecánica y totalitaria de la vida humana, en trance de disolución, para ruina de las genuinas libertades.

Frido: Es alarmante el tema de la estandarización, de la igualación ficticia de los sexos al margen de la naturaleza, de la muerte de la personalidad, pues todo eso equivale a convertir al hombre en cosa. Pero el ser humano no es una cosa, no es manipulable su naturaleza, como sí la de las cosas, y cuando así sucede, se le degrada. Es cuando la vida humana pierde todo sentido y desemboca en la náusea de Sartre, en la nada del nihilismo contemporáneo. Es la hora grave de la hipertrofia de la persona y su destino, de la vida social y sus instituciones.

Es una hora triste, decadente, de inclinación habitual de cuellos ante el poder deseoso de totalidad, ante estrambóticas ideologías colonizadoras que estrujan el orden del derecho natural, la pujanza de la especie humana, ante la supremacía de las finanzas, de las economías como fines, ahogadoras de vidas humanas en situación miserable, de decoros nacionales, de conciencias históricas.

La gloria, la grandeza han huido. Es tiempo de ir de nuevo a encontrarlas, es tarea del pueblo de México consciente de sus raíces mestizas, de su herencia espiritual e histórica, el ir en su búsqueda.

Fromm: Pero por lo pronto, como van las cosas Frido, en este tu México convulso que sueña despierto en utopías, en mitos ajenos a lo suyo, el siguiente paso será la iniciativa morenista de imponer en las escuelas, el uso neutral del taparrabo, ya sea de tela o piel sintética, como instrumento formidable de uniformidad, equidad y garantía de respeto a los derechos humanos.

Huxley: Y al final, la eliminación total de prendas, para lograr la uniformidad y estandarización definitiva y animal, muy propias de los establos, y muy afines a los estados de naturaleza del contractualismo hobbesiano que termina en el monstruo del Leviatán.

Frido: Y esa desnudez final, también tendrá propósitos de libertad, ahorro de tela, frescura y comodidad. En suma, se dirá, fuera prendas en niños y adultos adiestrados en la felicidad mecánica.

Sería por cierto, muy conveniente para comenzar la nueva tradición, que los legisladores varones de Morena en el Congreso, y los funcionarios públicos de la SEP, encabezados por su titular, pusieran el ejemplo a los niños y niñas del país, y llegaran a sus oficinas ataviados con faldas escocesas de pura lana, que son muy finas y vistosas. Aunque dadas las economías de ahorro que prevalecen y la aversión a la fineza, sería mejor que la tela de las mismas fuera de burda manta y muy gruesa, para evitar transparencias e inconvenientes ingratos a la vista de tantos.

Huxley: Ojalá entonces que Muñoz Ledo, Batres, Delgado y Moctezuma, cumplan el deber de dar ejemplo y testimonio de esta transformación inédita en los hábitos del vestir, de repercusión cósmica. Ello completaría el Mundo Feliz en el que viven, prácticamente en éxtasis, en levitación risueña y cotidiana.

 

Frido: Sí en efecto, el ejemplo más que las palabras, es lo que mueve. Muchas gracias Aldous y Erich por sus consideraciones sobre este tema de los uniformes. Voy a releer un Mundo Feliz, y tus libros Erich sobre psicoanálisis de la sociedad contemporánea, para ahondar en estas innovaciones morenas que en algunos aspectos, son francamente tragicómicas, dignas de una comedia de Aristófanes, pero que en otros, representan un asalto a la razón, al sentido común, a las tradiciones del pueblo, aptas para un análisis serio por parte tuya Fromm y de Freud.

 

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Fin del diálogo. Dedico este artículo con profunda veneración, a la figura varonil, señera, heroica del niño de Sahuayo, San José Sánchez del Río, mártir, de 14 años, torturado por defender su Fe -le desollaron los pies- y asesinado en 1928 por siniestros callistas, enemigos del pueblo católico mayoritario. “Escribe con sangre, y escribirás para siempre”, se ha dicho; es el testimonio de grandeza, transformador de verdad, de los mártires del circo romano y de los circos del mundo, de ayer, hoy y siempre, que votan contra los césares.

 

 

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