La Minera San Xavier y el saqueo al patrimonio en SLP

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La recién creada Sociedad Civil Artículo 27, encabezada por los especialistas en derechos culturales José Manuel Hermosillo y Carlos Lara González, solicita que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no siga adelante en su pretensión de declarar Zona de Monumentos Históricos al municipio de Cerro de San Pedro en San Luis Potosí (SLP).

Piden incluso que el escudo de armas de la entidad potosina –que se distingue por tener en el centro la imagen del Cerro de San Pedro con la imagen de San Luis Rey de Francia posando en la cima mientras sostiene una cruz, y a los costados dos barras de plata y dos de oro– sea modificado para dejar constancia de la destrucción que la Minera San Xavier hizo del emblemático cerro.

El 18 de febrero de 2017, el gobernador de SLP, Juan Manuel Carreras López y el director general del INAH, Diego Prieto, firmaron un convenio de colaboración y coordinación para llevar a cabo acciones de investigación, protección, conservación, restauración y difusión del patrimonio cultural de la Zona Arqueológica de Tamtoc, el poblado de Real de Catorce y Cerro de San Pedro. Sobre este último destaca un comunicado del INAH:

“Se buscará iniciar un expediente para que el cercano Cerro de San Pedro sea declarado mediante decreto presidencial Zona de Monumentos Históricos, con miras a diversificar sus fuentes de trabajo, toda vez que la minería ya es una actividad en decadencia y podría suscitar su despoblamiento, corriendo una suerte similar a la que tuvo Real de Catorce”.

Lo que no menciona el comunicado del INAH es que la minería, a la cual declara “en decadencia”, literalmente voló el Cerro de San Pedro, que la empresa canadiense Minera San Xavier –que logró la concesión para explotar los restos de plata y oro que quedaban en el montículo– lo pulverizó, que ya no existe más y que, incluso, la población fue presionada de diversos modos para abandonar su lugar de origen y fundar una nueva ciudad, llamada La Zapatilla, y por ello estuvo en riesgo de convertirse como Real de Catorce en un “pueblo fantasma”.

“De nada sirvió en su momento –exponen los especialistas en el punto de acuerdo– informar a la empresa y al gobierno, a través de grupos de la sociedad civil organizada, de que se trataba de un pueblo histórico, declarado zona de monumentos, y de que el cerro donde estaban ya cavando, era el emblema del escudo de armas del estado de San Luis Potosí”.

Agregan que la zona del Cerro de San Pedro y los municipios conurbados, cuentan con declaratoria como zona de protección de la vida silvestre, por decreto del 24 de septiembre de 1993, con lo cual se protege al Valle de San Luis de los impactos ambientales:

“De hecho habla de la instalación de cualquier tipo de industria en toda la zona decretada. Que, si ésta se da, los vientos dominantes que pudieran venir de esa zona decretada al Valle de San Luis vendrían hacia la ciudad de forma natural por los vientos. Como se puede ver, se violó el decreto ambiental y el decreto que lo clasifica como zona de monumentos al Cerro de San Pedro”.

Señalan, asimismo, que en la desaparición de cerro –que evocaba el famoso Potosí de Bolivia– participaron los tres órdenes de gobierno, “la federación (durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón), el estado y el municipio”, sin tomar en cuenta los reclamos de defensores del medio ambiente y del patrimonio cultural del estado.

Asunto crítico

Desde que la Minera San Xavier (MSX) solicitó autorización para su proyecto de explotación de oro y plata, mediante el método de minería de tajo a cielo abierto se encendieron las luces de alerta entre la población y los defensores citados. En el año 2000, el entonces Instituto Nacional de Ecología tenía clasificado al proyecto como “crítico y coyuntural”.

El método se conocía poco entonces, pero se puede resumir así: Mediante toneladas de cargas de explosivos, se fue demoliendo el cerro, el material extraído se lava con grandes cantidades de cianuro (“32 millones de litros de agua mezclada con 16 toneladas de cianuro se han utilizado diariamente para el proceso”, dice el punto de acuerdo) para separar el oro y la plata de la piedra y demás materiales que conformaban el cerro.

Lo que quedó donde antes existió el cerro son montañas de desechos contaminantes alrededor y una zona semiárida. El cerro es hoy un tajo a cielo abierto. Se advirtió desde el inicio de los trabajos que quedaría un cráter “semejante al estado Azteca” y similar al que ya había dejado la mina Real de Ángeles en el municipio de la Noria, en Zacatecas, y un entorno ecológico devastado en 14 kilómetros a la redonda con sedimentos de cianuro en los mantos freáticos. Una imagen de la destrucción puede verse en línea.

En un breve resumen realizado por esta reportera con motivo del anuncio del cierre de actividades de la empresa, se recordó que para tratar de frenar su instalación en el pequeño poblado se formaron grupos como Pro San Luis Ecológico A.C., y el Frente Amplio Opositor (FAO) a la Minera San Xavier (empresa filial de la empresa canadiense Metallica Resources Inc, y luego New Gold).

En septiembre de 2000 (Proceso 1245), el entonces responsable de relaciones públicas de MSX, Pedro Manuel de la Fuente, declaró en entrevista que el principal objetivo de la transnacional era la salvaguarda del poblado, pero añadió que era más costoso sostener el templo de San Pedro que hacer uno nuevo. Y de plano, construyeron una nueva ciudad, llamada, La Zapatilla, con todo e iglesia.

Histórico saqueo

En abril de 2007, Proceso publicó el reportaje “La minera San Xavier quiere doblar al INAH”, en el cual se consignó que mientras el histórico Cerro Rico de Bolivia, cuya riqueza en plata dio origen al dicho “¡Vale un Potosí!”, fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1987, el Cerro de San Pedro fue pulverizado. Y en una evidente contradicción se buscaba que la capital de SLP se reconociera como patrimonio mundial.

Se mencionaron sus 400 monumentos históricos, construidos entre los siglos XVI al XIX, catalogados por el INAH, entre ellos antiguas haciendas de beneficio y los templos de San Pedro del siglo XVIII y San Nicolás Tolentino del XVII, puestos en riesgo por las detonaciones y la contaminación de la minera.

La historiadora Marta Terán hizo pública una carta dirigida al entonces titular del INAH, Alfonso de Maria y Campos, en la cual le recordó su deber de colocar sellos de clausura en la MSX, “rectificando y revisando la actuación del director anterior” (Luciano Cedillo).

También historiador, el investigador de El Colegio de San Luis, Juan Carlos Ruiz Guadalajara relató a su vez que a diferencia de ciudades como Guanajuato y Zacatecas que habían crecido por la minería, Cerro de San Pedro siempre fue tratada con desdén y desde la llegada de los españoles sólo fue saqueada, sus riquezas eran extraídas y llevadas a la ciudad de San Luis Potosí e incluso a la Ciudad de México, sin reportar ningún beneficio económico o social para el pequeño poblado que fue quedando en el abandono.

Y, sobre el origen del escudo de armas dijo a esta reportera que se remite a la historia novohispana y atañe no sólo a los potosinos, sino a la nación en su conjunto. Así se publicó en Proceso:

“Hay elementos similares en varios escudos de armas relacionados con pueblos mineros. El mismo del cerro del Potosí en Bolivia tiene como elemento iconográfico al cerro, sobre el cual está posada una virgen, su mantón protector es la montaña. Son reflejo del “imaginario español en torno de las montañas llenas de oro y plata”, así como de los buenos gobernantes o vírgenes protectores del imperio y la riqueza. El de San Pedro es el Potosí novohispano”.

Nadie imaginaria, agregó, que una minera como Metallica Resources o San Xavier llegara al Potosí boliviano y dijera ‘vamos a triturarlo’.

Y más saqueo

Desde que se supo del proyecto de explotación de la minera se afirmó que ejecutaría a partir de julio de 2001, y abarcaría diez años, ocho de ellos para la explotación y los dos restantes para “dejar remediada la zona”, acorde con el compromiso que firmaron entonces la minera y el gobierno potosino.

Sus actividades iniciaron “formalmente” en 2007. Entonces se perfilaba no sólo como un proyecto industrial de gran envergadura sino “como la amenaza más grande contra la ecología y la salud de los habitantes del municipio de Cerro de San Pedro y de la propia capital”.

En diciembre de 2015 se anunció que la MSX salía por fin de SLP. Aunque no se iba por un cierre impuesto por las autoridades mexicanas, sino que ella misma daba por concluidas sus actividades y la liquidación de sus 300 empleados.

Ahora, se señala en el punto de acuerdo, “la empresa ya está por terminar sus operaciones y hasta el momento nunca se cumplió la promesa de riqueza para la población; también se terminarán los pocos empleos que ofrecía y nos dejará un daño que aún no ha sido calculado”.

Consideran sus promotores, que lo ocurrido con el Cerro de San Pedro va en contra de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales y del principio de desarrollo sostenible:

“Debemos tener claro que son ya instrumentos internacionales que forman parte de nuestro derecho vigente, a partir de la nueva antropología jurídica. Considérese que la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sostenido como parte de este nuevo marco, que el derecho a la identidad cultural es un derecho humano de naturaleza colectiva que debe ser respetado en una sociedad multicultural, pluralista y democrática. Lo anterior por la relevancia que tiene tanto para el individuo, como para su comunidad y el entorno en el que se desarrollan”.

Mencionan que el actual director del Centro INAH en SLP, Juan Carlos Machichena, ha afirmado que tiene ya listo el expediente para que el poblado sea declarado como zona de monumentos a nivel federal, pero aclaran que para que se cumpla el objetivo debe contarse con las firmas del alcalde, el ejecutivo estatal y el presidente de la república y advierten:

“… sería inadmisible; una especie de burla a la protección, conservación y correcta difusión del patrimonio cultural. Sería un tanto como decir, de ahora en adelante, ya que la Minera nos desapareció, no sólo el elemento de identidad que aún figura en el escudo de armas del estado y de la capital, sino también que da nombre al municipio, vamos a comenzar a hacer las cosas bien”.

Y es que debe recordarse que la historiadora Marta Terán demandó en su momento que Cerro de San Pedro se declarara zona de monumentos, pero con el fin realmente de poner un alto a la MSX y proteger el patrimonio cultural de la población.

Hermosillo y Lara piden asumir la desaparición del Cerro de San Pedro como un símbolo y retirarlo del escudo de armas para “asumir la responsabilidad histórica ante las acciones y omisiones de nuestros gobiernos pasados… y como el comienzo de una nueva etapa en nuestra sociedad que busca remediar el daño cultural y ecológico sufrido”.

Entonces solicitan que se pida al INAH abstenerse de seguir adelante con la “pretendida declaratoria de zona de monumentos” en tanto no haya la reparación del daño y al gobierno estatal de seguir usando el escudo “toda vez que dicho elemento de identidad acultural ya no existe”.

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