Uno de cada 3 niños en Venezuela necesita ayuda humanitaria urgente, alerta Unicef

GINEBRA (apro).- Uno de cada tres, es decir, 3.2 millones de niños de Venezuela necesitan ayuda humanitaria urgente, alertó Unicef y anunció que, debido al deterioro de la situación, escalará sus operaciones en el terreno para lo que esperan contar con el apoyo de la comunidad internacional.

“Un tercio de los niños en Venezuela necesitan ayuda para acceder a los servicios básicos de nutrición, salud y educación, según cálculos de organismos humanitarios de la ONU”, dijo en rueda de prensa en Ginebra el portavoz de Unicef, Christophe Boulierac.

“Unicef ha estado trabajando en Venezuela desde hace casi 30 años. A medida que el país se enfrenta con el impacto de una crisis económica y política devastadora, vamos a seguir proporcionando a los niños más vulnerables, donde quiera que estén, con la ayuda humanitaria que necesitan”, manifestó.

“Las necesidades de los niños deben estar siempre por encima de la política”, lanzó Boulierac.

Unicef es una de los pocos organismos de la ONU que se encuentran en Venezuela y desde el comienzo del año han distribuido 55 toneladas de ayuda, principalmente suministros médicos –incluidos material de obstetricia, antibióticos y tratamientos contra la malaria– que fueron distribuidos en 25 hospitales del país, detalló Boulierac.

Sin embargo, esto no alcanza para cubrir las necesidades sanitarias de 3.2 millones de niños, dijo Boulierac, quien precisó que el total de la población infantil en el país es de 10 millones.

A Unicef le preocupa que la situación actual en Venezuela ha reducido el acceso de los niños a los servicios esenciales y ha aumentado su vulnerabilidad, lo que significa retroceder décadas de progreso, valoró.

Según datos de la ONU, la mortalidad infantil aumentó en más de la mitad en los últimos años: de 14 por cada mil nacidos vivos entre 2010-2011 a 31 por cada mil nacidos vivos en 2017. Sin embargo, al ser cuestionado por Proceso sobre cuántos niños han muerto en el país desde 2017 a la fecha, Boulierac no aportó datos, explicando lo difícil que es obtener este tipo de cifras.

Boulierac reveló que la directora de comunicación de Unicef, Paloma Escudero, hizo una visita al país en la que se entrevistó con trabajadores de salud y madres de familia que le contaron el sinnúmero de dificultades que pasan para poder tener acceso a los servicios más básicos de salud.

Situación dramática

“La gente le pintó un cuadro muy sombrío sobre la situación de salud en el país. Muchos médicos y enfermeras han abandonado el país. Centros médicos están funcionando a capacidad mínima debido a la escasez de medicamentos.

“La falta de piezas de repuesto ha dejado inservibles unidades móviles de salud y ambulancias. Las mujeres embarazadas, muchas de ellas muy jóvenes y anémicas, están luchando para conseguir la atención que necesitan.

“Con el empeoramiento de la escasez de combustible, a veces ni siquiera son capaces de llegar a los centros de salud. Las mujeres en trabajo de parto que logran llegar al hospital deben llevar sus propios suministros de obstetricia”, describió el portavoz sobre la visita de Escudero.

“Para un país que hizo progresos notables durante décadas en la calidad de su atención de la salud, esto es bastante dramático”, deploró.

El año pasado, Unicef distribuyó un total de 200 toneladas de asistencia humanitaria en el país entre lo que se cuenta la distribución de agua potable para 400 mil personas y un adicional de 25 mil 300 venezolanos con los servicios de agua, saneamiento e higiene en los centros de salud, escuelas, otros lugares de aprendizaje y espacios adaptados a los niños.

Cerca de 75 mil niños menores de cinco años recibieron suplementos con micronutrientes y un extra de 3 mil 500 niños recibieron tratamiento ambulatorio para desnutrición aguda.

Se montaron mesas para desparasitar a 4. 3 millones de niños y mujeres embarazadas y lactantes. Asimismo Unicef distribuyó casi 9 millones de dosis de vacunas contra la difteria, 176 mil contra el sarampión, paperas y rubéola y 260 mil dosis de vacunas contra la fiebre amarilla durante una campaña nacional de inmunización.

Además, repartieron unos 260 kits educativos para 150 mil niños de las escuelas públicas y ofrecieron apoyo psicosocial a cerca de 10 mil niños y jóvenes.

A esto se suma, remarcó Boulierac, que la profundización de la crisis expulsó del sistema escolar a más de 750 mil niños y adolescentes.

“Estamos apenas arañando la superficie”, exclamó Boulierac.

“Millones de niños deben ser vacunados, ir a la escuela, beber agua potable y deben sentirse protegidos. Tenemos planes para ampliar aún más nuestra respuesta, pero necesitamos una mayor financiación flexible que nos permita llegar a los niños necesitados con los servicios que requieren”, urgió.

Unicef ha reforzado su presencia en el terreno, con oficinas cerca de las fronteras con Colombia y Brasil, por lo que es una de las agencias con mayor presencia en el país.

“Nos comprometemos a llegar a los niños más necesitados con ayuda de calidad, de una manera oportuna con el apoyo de nuestros donantes. Mientras tanto, seguimos aumentando nuestra respuesta y fortaleciendo nuestros mecanismos de vigilancia en el terreno”, afirmó.

Finalmente, con respecto a la cantidad que se necesita para poder realizar sus operaciones, Boulierac dijo a Proceso que su necesidad de financiación actual es de 32 millones de dólares, “pero lo estamos actualizando y anunciaremos el nuevo monto en las próximas semanas”.

 

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