“La Maroma”, polémica y reflexión

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Hace apenas un par de semanas los canales federales 11 y 22 pusieron al aire nuevos programas, otras temporadas o cambiaron de horario viejas mesas redondas. Eso sin que se haya anunciado, como sí lo hizo TVUNAM, el conjunto de la programación.

Entre las novedades destacan dos: El Chamuco –que pasa del canal de los universitarios al 22– y La Maroma. Y destacan por incluir el humor en sus producciones: El Chamuco ya tuvo varias temporadas y no agrega originalidades, quizá sólo alguna mejora en la factura; en cambio, La Maroma es intrépidamente jocosa a la vez que reflexiva. Y ya desató, por irreverente, las respuestas más feroces de quienes se sienten con derecho a criticar, a burlarse incluso, pero no aceptan –de ninguna manera– reírse de sí mismos o que un comediante los imite.

El programa sale al aire los domingos, lleva apenas dos episodios. Serán trece en la clásica serie para televisión. La idea, producción y conducción es de Hernán Gómez Bruera, lo acompaña el comediante Carlos Ballarta en la mesa de apertura. Llegan a escena los analistas Blanca Heredia y Gibrán Ramírez, estuvieron también Federico Navarrete en el programa que tuvo su eje en la carta enviada al rey de España por el presidente López Obrador, y Nacho Marván en el segundo, capítulo que aludió a lo que son el lopezobradorismo y el anti-lopezobradorismo, escándalo por la imitación de Denise Dresser.

No es posible encasillar el programa en un género, conjunta varios clásicos: opinión, entrevista, encuesta, crónica y sketches irónicos o burlones a cargo de actores. La Maroma cuenta con público joven en el estudio. Agrega las posibilidades de lo multimedia digital: memes, ediciones, tuits, trozos antiguos de video, fotos. Las imitaciones no transgreden el límite del respeto a la persona, sí juegan a resaltar los rasgos físicos y de carácter. Son francamente ingeniosos, provocan la risa. Se nota la mano de la guionista Olga Durón, autora del memorable programa en Radio Educación La costra porosa. Y parece que no dejarán títere con cabeza. Igual le toca a AMLO por su manera de hablar, que a sus críticos o a miembros del gabinete.

En un ejercicio periodístico muy necesario para pulsar el ánimo de las distintas clases sociales del país, Hernán Gómez entrevista a la gente en la calle para conocer sus pareceres respecto del tema tratado: a los indígenas sobre la carta al Rey, a los clasemedieros de Polanco sobre López Obrador y sus simpatizantes. O recorre la marcha en su contra para saber por qué lo hacen. Están presentes las voces de los “fifís” muy orgullosos de serlo, que muestran su miedo a perder privilegios y se defienden señalando a los “chairos”, votantes o simpatizantes de Morena como de cerebro pequeño.

La Maroma entró creando polémica y reflexión, algo muy necesario en la televisión mexicana. Reivindica además a los miles de sin voz que durante años debieron tragarse a la opinocracia, sus dichos y mentiras sin poder revirar ni una vez.

Este texto se publicó el 2 de junio de 2019 en la edición 2222 de la revista Proceso

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