Y Trump se impuso

A cambio de evitar la arbitraria imposición de un arancel de 5% a sus exportaciones hacia Estados Unidos –medida repudiada hasta por el propio partido de Donald Trump–, México aceptó el pasado viernes 7 frenar el éxodo centroamericano y convertirse de facto en un “tercer país seguro” para retener aquí a quienes pretendan lograr el “sueño americano”. Lo que debió ser una reunión bilateral para tratar temas económicos no fue sino una imposición de políticas migratorias de parte de Washington. Entretanto, la crítica situación de los migrantes en territorio nacional se recrudece al quedar entrampados entre dos gobiernos hostiles.

 NUEVA YORK (Proceso).- En una tensa y desigual negociación con la presidencia de Donald Trump, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue forzado a endurecer su política migratoria en la frontera sur de México, desplegando a la Guardia Nacional para la detención de indocumentados y aceptando convertirse de facto en un “tercer país seguro” para recibir a quienes soliciten asilo humanitario en Estados Unidos.

Todo para evitar la arbitraria imposición de 5% de aranceles a todas las exportaciones de México a Estados Unidos, una medida que fue criticada incluso por el Partido Republicano –el de Trump– y que, según análisis económicos, de haberse llevado a cabo habría tenido un costo de hasta 41 mil 500 millones de dólares del PIB estadunidense.

Expertos consultados por Proceso afirman que la delegación mexicana fue derrotada por un ardid político de Trump, quien a su vez consiguió una importante victoria política que sin duda mejorará sus prospectos con miras a la reelección presidencial de 2020.

Un comunicado oficial conjunto emitido la noche del viernes 7 por los gobiernos de ambos países anunció que “México dará pasos sin precedente para la aplicación de un freno a la migración irregular, que incluye el despliegue de la Guardia Nacional por todo México, dando prioridad a la frontera sur”.

El comunicado detalló que como parte de su “Protocolo de Protección Migrante”, todos aquellos indocumentados detenidos en Estados Unidos que busquen asilo humanitario serán “rápidamente devueltos a México, donde pueden esperar para la adjudicación de sus peticiones de asilo”.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2223, ya en circulación)

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