Independentistas catalanes reclaman que se les juzgue por ideología

Manifestantes sostienen pancartas en catalán que dicen “Lo haremos de nuevo” mientras observan en una pantalla gigante la transmisión del juicio a independentistas. Foto: AP / Emilio Morenatti Manifestantes sostienen pancartas en catalán que dicen “Lo haremos de nuevo” mientras observan en una pantalla gigante la transmisión del juicio a independentistas. Foto: AP / Emilio Morenatti

MADRID (apro).- En la última intervención ante el Tribunal Supremo antes de que se conozca la sentencia judicial por promover la independencia de Cataluña, el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, señaló: “creo sinceramente que lo mejor para todos sería devolver la cuestión (catalana) a la política, a la buena política, de donde jamás debería haber salido”.

Tras cuatro meses de juicio y decenas de intervenciones de acusados, testigos y defensas, este miércoles tuvo lugar la última jornada, oportunidad en la que además de los últimos informes de las defensas, se pudo escuchar a los doce líderes catalanes presos.

Una vez que termine esta jornada, el caso quedará listo para sentencia sobre la cual no hay fecha definida; sin embargo, fuentes judiciales citadas por medios españoles advierten que será después del verano.

El primero en tomar la palabra fue Junqueras, quien se enfrenta a una posible sentencia de 25 años de prisión por un delito de rebelión, quien señaló que cualquier político “comete errores, pero siempre he evitado la mala política, la que no busca soluciones”.

“La voluntad de diálogo, con respeto a los derechos humanos, jamás debería ser delito”, dijo en una breve intervención.

En su momento, el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, señaló que “del resultado de este juicio dependerá la democracia del Estado español”.

El ex conseller de Exteriores, Raúl Römeva, señaló que “los acusados no sólo son los doce políticos y activistas a los que se juzga, sino que en este banquillo están sentadas más de dos millones de personas que se sienten concernidas con lo que nos ha llevado hasta aquí”.

Mostró su esperanza que el tribunal pueda “examinar los hechos expuestos dejando de lado tergiversaciones” ejercidas, dijo, por las acusaciones.

“La fiscalía, la abogacía del Estado y la acusación popular”, que encabeza el partido de ultraderecha Vox, dijo, “han buscado escarmentar y castigar una ideología”.

“Tanto las hipótesis como los planteamientos e interrogatorios se han planteado bajo un sesgo ideológico. Se usan adjetivos que dibujan una realidad que no ha existido. Y no por repetirla mil veces una mentira pasa a ser verdad”.

Con todo, aclaró que cualquiera que sea el resultado del juicio, seguirán “con la mano tendida”.

El ex conceller Jordi Turull dijo que “en este juicio está en juego la amplitud que damos a los derechos y las libertades fundamentales para nosotros y nuestros hijos”.

El exconseller de la Presidencia lamentó que se confunda la discrepancia, la crítica, y la protesta con el ataque y la falta de respeto. “Esta lógica de confundir críticas con ataques es propia de mentalidades muy poco seguras de sí mismas o de las autoritarias. Nunca de los demócratas o los seguros de sí mismos”.

El abogado Andreu Van den Eynde, representante del líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, argumentó que en Cataluña no se produjo el delito de rebelión, por el que a su cliente se le piden 25 años de cárcel.

Señaló que hubo una comunicación soterrada entre la Generalitat y el gobierno central, con reuniones en despachos, llamadas, mediadores, como el líder vasco Iñigo Urkullu, lo que consideró es voluntad de diálogo, no de violencia.

El abogado repitió lo que ya en otro alegato llegó a plantear, que la investigación contra los doce líderes independentistas en realidad forma parte de una “causa general que persigue una ideología”.

Varios de los líderes presos propusieron una salida política y consideraron que hay una persecución ideológica y contra ideas políticas.

La abogada de Jordi Cuixart, Marina Roig, quien presentó los informes de su defensa consideró que la conducta de su cliente debe estar amparada por el ejercicio de toda una serie de derechos fundamentales que no casan con ningún delito, menos aún el de rebelión o sedición.

“En 2017 se produjo un conflicto político de gran calado en las relaciones de Cataluña y España y una parte de la ciudadanía respondió al conflicto como responde una sociedad democrática: saliendo a la calle, pidiendo a los políticos que actúen con responsabilidad y afronten el conflicto. Y lo hizo sin violencia”, defendió.

Olga Arderiu, abogada de la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, argumentó que no entendía “la diferencia” entre su clienta y el resto de la Mesa del Parlament, que también participó en la toma de una serie de decisiones, pero solo se le juzga a su clienta.

“Está siendo juzgada aquí por rebelión y se le solicitan 17 años de cárcel, mientras que sus compañeros están siendo procesados por desobediencia”, criticó la defensa.

Por eso, consideró, a su clienta se le está juzgando “por quien es y no por lo que ha hecho”, zanjó. Y añadió que las acusaciones en todo momento “han querido exagerar su actuación: ha aparecido en lugares donde no ha estado, ha hablado en lugares donde no ha hablado, se han inventado tuit”.

Y al final soltó: “¿En qué quedamos, se juzga o no se juzga una ideología?”.

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