Los asesinatos de estudiantes rebasan la estrategia de seguridad de Sheinbaum

El innegable incremento de los homicidios ha obligado al Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, a modificar su estrategia de combate al crimen. Especialmente sensibles para la sociedad capitalina son los asesinatos de estudiantes, en ocasiones víctimas de delitos del fuero común, pero también del crimen organizado. Y aunque Sheinbaum ya anunció medidas para reforzar la seguridad, la persistencia de estos crímenes atiza los reclamos de la ciudadanía.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El jueves 13, cuando la prensa le preguntó a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, si no era preocupante la violencia contra los estudiantes universitarios, tras el secuestro y homicidio de Norberto Ronquillo Hernández y el asesinato de Hugo Leonardo Avendaño Chávez en menos de dos semanas, ella contestó con cierta molestia:

“A ver, son dos casos y hay que saber exactamente. Por eso es importante la inteligencia y por eso la investigación es fundamental. Porque aquí no se trata de inventar culpables, o de hacer hipótesis, sino de saber exactamente qué está pasando, qué pasó en este caso, en estos dos casos, y poder llegar lo más pronto posible, sin vulnerar las investigaciones, con inteligencia, al resultado y que no haya impunidad.”

Sin embargo, debido a ambos homicidios ese mismo día Sheinbaum ordenó –por primera vez en los siete meses de su gestión– la instalación permanente del gabinete de Seguridad y Procuración de Justicia en el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5), donde están conectadas poco más de 15 mil 300 cámaras de vigilancia.

También instruyó a sus mandos dos reuniones diarias encabezadas por ella misma, para revisar los avances en las investigaciones. Incluso, le solicitó a la procuradora general de Justicia local, Ernestina Godoy, que diera una conferencia de prensa todos los días. Sin embargo, los reportes de la funcionaria prácticamente resultaron estériles argumentando el sigilo de la investigación y respeto al debido proceso.

A diferencia de los ocho homicidios o desapariciones de alumnos de la UNAM reportados en siete meses –de acuerdo con el colectivo universitario “Nos hacen falta”–, la administración de Sheinbaum se apresuró en atender a los familiares de Ronquillo y de Avendaño.

Entre los registros de los activistas destaca el crimen contra Aidée Mendoza Jerónimo, de 18 años, quien estudiaba en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente y fue víctima –presuntamente– de una bala perdida, el 29 de abril último mientras estaba en clase.

El gobierno capitalino de Morena tampoco actuó como ahora cuando a inicios de enero fue hallado el cuerpo de Leslye Leticia Hernández Moreno, estudiante de Comunicación y Cultura en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), plantel Centro Histórico.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2224, ya en circulación)

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