La OIT adopta un convenio histórico contra el acoso y la violencia en el trabajo

La sesión en la que fue aprobado el convenio. Foto: Tomada de Twitter @FloresLiera La sesión en la que fue aprobado el convenio. Foto: Tomada de Twitter @FloresLiera

GINEBRA (apro).-  La Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace historia y adopta por mayoría el Convenio para la Eliminación de la Violencia y el Acoso en el Mundo del Trabajo en el marco de la celebración de su centenario, un hito para el mundo laboral. El gobierno y los trabajadores de México votaron a favor, mientras que los empleadores mexicanos se abstuvieron de sufragar.

Considerada un instrumento emblemático para millones de trabajadores y reivindicador para miles de víctimas de acoso y violencia laboral, el Convenio fue adoptado en la Conferencia Internacional del Trabajo por 439 votos a favor, 7 votos en contra y 30 abstenciones, entre ellas la de los empleadores de México representados por Octavio Carvajal Bustamante presidente de la Comisión del Trabajo de la  Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

Entre los votos en contra destaca el sector empleador de países de América Latina como Costa Rica, República Dominicana, El Salvador y Guatemala, que se opusieron al Convenio en la votación nominal final.

El gobierno de México representado por la embajadora permanente ante organismos internacionales Socorro Flores Liera afirmó ante el pleno antes de llevarse a cabo la votación que “el Convenio responde a una deuda que nuestras sociedades tienen con los trabajadores que han sido víctimas de violencia y acoso en el trabajo en particular con las mujeres”.

Urgió a los representantes del tripartismo de los 187 estados miembros de la OIT a sumarse al voto a favor de México ya que consideró que el Convenio “nos ayudará a construir un futuro del trabajo con inclusión, dignidad, justicia social y sobre todo libres de violencia y acoso”.

“Este es un día histórico. En su centenario la OIT no podía hacer un mejor regalo que una convención que aborda uno de los problemas más perniciosos del trabajo y que no deja a nadie fuera”, dijo por su parte la canadiense Marie Clarke Walker, quien representó a los trabajadores en el comité que redactó el texto.

Clarke Walker destacó que gracias al Convenio se establecen estándares mínimos “que dan a millones de trabajadores la esperanza de que trabajar sin ser víctimas de violencia es posible”.

Tanto el director general de la OIT Guy Ryder y personal de la OIT celebraron la adopción de dicho instrumento que comenzó a ser discutido un año antes de que el movimiento #MeToo saliera a la luz.

Poco después del voto en un encuentro con la prensa y a pregunta expresa de Proceso sobre la respuesta de América Latina y la futura ratificación del Convenio, Ryder fue categórico:

“Lo que importa en este momento es que los gobiernos ratifiquen este Convenio. La obligación de los estados cuando dejen Ginebra es someterlo a sus parlamentos”, urgió Ryder quien recordó que la legalidad de este tipo de instrumentos solamente entra en vigor con su ratificación.

Para que el Convenio entre en vigor deberá ser ratificado por dos países.

Más allá de América Latina, Ryder llamó a todos los gobiernos a ratificarlo cuanto antes y expresó el sentido de urgencia que existe sobre este flagelo enquistado prácticamente en el entorno laboral de todo el mundo.

“El fondo de todo es que es urgente, hay muchos hombres y mujeres que no son libres de acoso y el mensaje de nuestra conferencia es que esto tiene que parar”.

El Convenio #MeToo de la OIT

El Convenio subraya que “la expresión ‘violencia y acoso’ en el mundo del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género”

La expresión ‘violencia y acoso por razón de género’ designa la violencia y el acoso que van dirigidos contra las personas por razón de su sexo o género, o que afectan de manera desproporcionada a personas de un sexo o género determinado, e incluye el acoso sexual.

El Convenio “protege a los trabajadores y a otras personas en el mundo del trabajo, con inclusión de los trabajadores asalariados según se definen en la legislación y la práctica nacionales, así como a las personas que trabajan, cualquiera que sea su situación contractual, las personas en formación, incluidos los pasantes y los aprendices, los trabajadores despedidos, los voluntarios, las personas en busca de empleo y los postulantes a un empleo, y los individuos que ejercen la autoridad, las funciones o las responsabilidades de un empleador”.

Además, “se aplica a todos los sectores, público o privado, de la economía tanto formal como informal, en zonas urbanas o rurales”.

“Se aplica a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo que ocurren durante el trabajo, en relación con el trabajo o como resultado del mismo, ya sea  en el lugar de trabajo, inclusive en los espacios públicos y privados cuando son un lugar de trabajo; en los lugares donde se paga al trabajador, donde éste toma su descanso o donde come, o en los que utiliza instalaciones sanitarias o de aseo y en los vestuarios; en los desplazamientos, viajes, eventos o actividades sociales o de formación relacionados con el trabajo; en el marco de las comunicaciones que estén relacionadas con el trabajo, incluidas las realizadas por medio de tecnologías de la información y de la comunicación; en el alojamiento proporcionado por el empleador, y en los trayectos entre el domicilio y el lugar de trabajo”, detalla el documento.

“Todo Miembro que ratifique el presente Convenio deberá respetar, promover y asegurar el disfrute del derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso. Asimismo “deberá adoptar, de conformidad con la legislación y la situación nacional y en consulta con las organizaciones representativas de empleadores y de trabajadores, un enfoque inclusivo, integrado y que tenga en cuenta las consideraciones de género para prevenir y eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”.

Este enfoque, remarca el texto, “debería tener en cuenta la violencia y el acoso que impliquen a terceros, cuando proceda, y consiste, en particular en: prohibir legalmente la violencia y el acoso, establecer mecanismos de control de la aplicación y de seguimiento o fortalecer los mecanismos existentes; velar por que las víctimas tengan acceso a vías de recurso y reparación y a medidas de apoyo y prever sanciones”.

El Convenio considerado un hito en la historia de los derechos laborales, fue adoptado en el marco del centenario de la OIT con una ovación de pie y expresiones de júbilo de cientos de representantes de trabajadores, gobiernos y empleadores, congregados en la Sala de las Asambleas del Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra.

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