Ángeles Cruz y su corto “Arcángel”, reflexión sobre la vejez

Nacida en la diminuta comunidad mixteca Villa Guadalupe Victoria, la cineasta reafirma su visión humanista en este cortometraje, inspirado en la solidaridad de un invidente para sostener a una nonagenaria indígena en Oaxaca. La cinta es protagonizada por el actor Noé Hernández y Patrocinia Aparicio. Está nominada al Ariel, tras haber triunfado en importantes festivales del mundo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La oaxaqueña Ángeles Cruz espera que su cortometraje Arcángel (con varios premios internacionales y nominado al Ariel 2019 como Mejor Cortometraje de Ficción) incite más a reflexionar que a condolerse de la historia, para poseer mayor sensibilidad hacia los ancianos.

La también actriz, originaria de Villa Guadalupe Victoria, escribe el relato (que igual dirige) tras un suceso real con Patrocinia Aparicio, indígena de su comunidad, con 90 años, quien participó en La tiricia o cómo curar la tristeza (2012) y La carta (2014), sus dos anteriores cortometrajes en los que estuvo al frente.

“Patrocinia no tuvo hijos y es sola, y tardé entre cinco o seis meses en encontrar un asilo para ella, porque siempre me topaba con un no rotundo para que la recibieran”, relata en entrevista Ángeles Cruz, protagonista del largometraje Tamara y la Catarina (2016), de Lucía Carreras, con el que ganó el Colón de Plata por Mejor Actuación en el Festival Iberoamericano de Huelva, España, y fue nominada para el Ariel 2018.

Arcángel ya cuenta con el Coral del Festival de La Habana, Cuba; Mejor Película Narrativa Corta en Cinequest Film & Creativiti Festival, San José, California; Prix Revelation en el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, Francia; Mejor Cortometraje en el Ismailia Film Festival, Egipto, y Mejor Cortometraje de Ficción, con Patrocinia Aparicio y Noé Hernández como Mejor Actriz y Actor, en Enfoque Film Fest de Puerto Rico. Además, alcanzó la presea a Mejor Cortometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Hermosillo, Sonora.

Corazones de tinieblas

La narración muestra a Arcángel (Noé Hernández), un campesino que a sus 50 años enfrenta la pérdida de visión, y antes de que la oscuridad lo alcance necesita encontrar un hogar para Patrocinia, anciana que depende totalmente de él, pero se enfrenta con muchas trabas.

Ángeles Cruz, quien además ha intervenido en filmes con directores de la talla de Ignacio Ortiz, en Traición; Juan Mora, en La ira o el Seol, y Francisco Vargas, en El violín, recuerda:

“Cuando realizamos La tiricia…, Patrocinia todavía era autosuficiente, independiente, y andaba con sus chivos y sus burros. Para La carta ya estaba un poquito deteriorada por la edad. Entonces me encargué de que alguien de mi comunidad le llevara comida. Pero hace cuatro años me llamaron por teléfono porque carecía de salud, no se podía mover, y yo andaba fuera de Oaxaca por cuestiones de trabajo; le hablé a la autoridad de ese entonces, la fueron a ver y me dijeron que la veían muy mal y que ya no podían hacer nada…

“Les propuse que consiguieran a una persona para que la cuidara, que yo le pagaría, pero no hallaron a nadie. A los 15 o 20 días de que me llamaron fui a visitarla y no habían hecho nada por la abuelita. Se encontraba en condiciones deplorables. No se podía mover de su cama y se le hicieron unas llagas tremendas; eso me partió el corazón. Nadie se conmovió por ella. La limpié, la subí a mi carro y la llevé a una clínica que posee mi hermana en Oaxaca, y ahí la atendieron durante tres meses.”

Manifiesta que, abatida, Patrocinia le expresó su deseo por morir. Entonces, Ángeles Cruz empezó a buscarle asilo:

“Fui a varios lugares de la Ciudad de Oaxaca y en todos me dijeron que no porque no había cupo, porque no se valía por sí misma, no hablaba español o porque era mujer y sólo había lugar para hombres. Yo, en esa desesperación, escribí el corto. Fue impresionante que me dijeran muchas veces que no. La gente me decía que usara mi imagen o palancas; dije: ‘¡No!’. Las personas deben acceder a una vejez digna, las instituciones deben servir para proteger a nuestros ancianos. Total, que me di de topes. Hemos perdido todo como humanidad, el sentido de la ética, la empatía y la solidaridad.”

Hace cuatro años, le encontró una casa hogar “y está muy bien”. Arcángel lo filmó con el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). “Lo empezamos a finales de 2017 y lo terminamos y estrenamos en 2018. Patrocinia participó ya recuperada físicamente. Pudo representarse. Como ha trabajado en mis cortos, sabe perfectamente lo que elaboramos. Hay una confianza mutua y entra a esta ficción de manera muy amorosa y bella”.

El actor mexicano Noé Hernández (nominado al Ariel por Mejor Actor con Ocho de cada diez) igual ha laborado en todos los cortos de Ángeles Cruz.

La cineasta se refiere a los festivales donde Arcángel ha sido reconocido:

“Es muy bonito porque finalmente los jurados en los festivales son colegas, compañeros de lo mismo, que realizan cine en general. Siento que es un abrazo a nuestro trabajo, a nuestra historia, a la vida de Patrocinia. Todas las preseas son importantes porque visibilizan nuestro trabajo, y el público desea verlo para sentirse responsable de nuestros viejos. Es lo mejor que le puede suceder al corto.”

Pobres y sin derecho al arte

Por Tamara y la Catarina, Ángeles Cruz logró el Colón de Plata por Mejor Actuación en el Festival Iberoamericano de Huelva y fue nominada al Guldbaggen de la Academia Sueca de Cine como Mejor Actriz por La hija del Puma (1994), de Ulf Hultberg.

Arcángel compite para el Ariel, organizado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), premio que este año no fue tomado en cuenta en el Presupuesto de Egresos 2019 (Proceso, 2205). Al respecto, la cineasta dilucida en su casa, ubicada en la Ciudad de México:

“Es una situación complicada. Vengo de provincia, de una comunidad de 800 habitantes. Villa Guadalupe Victoria queda a una hora de Tlaxiaco. Yo estudié la primaria y secundaria en Tlaxiaco porque en mi pueblo no había escuelas. Mi comunidad se encuentra muy lejana, estamos a ocho o nueve horas de aquí y en la montaña, y nunca nos ha llegado un recurso para cultura.

“Cuando llegué a la Ciudad de México me di cuenta de que están muy centralizados los apoyos y la cuestión cultural. Estudié becada en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, por mi situación económica pedí beca y me la concedieron. No sé, estoy tratando de entender el proceso de a dónde van los recursos culturales, qué están haciendo. Quisiera pensar que los recursos que se quitan para una ceremonia se llevan a una comunidad de escasos recursos en materia de cultura, y la comunidad del cine no se opondría. Sí vi muchos festivales donde se dilapida el dinero público y creo que nos viene bien una reflexión sobre eso y ver dónde se están generando los apoyos culturales.”

Recuerda la guionista:

“Lo único que se ha efectuado en materia de cultura en mi comunidad es porque la he generado yo como un interés personal, y conozco a Rubén Luengas, que lo mismo hace por su lugar natal. Son esfuerzos muy personales.”

Se le comenta que la senadora de Morena Jesusa Rodríguez declaró el lunes 10, en una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, que “deberían desaparecer” las becas que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). También artista de teatro, Ángeles Cruz manifiesta:

“Es una manera muy clasemediera de pensar, una postura de alguien que lo ha tenido todo. Ver la cultura desde mi comunidad es otra cosa. De no haber tenido yo una beca de Bellas Artes, no hubiera podido estudiar mi carrera como actriz. Gracias al Fonca hice los primeros talleres artísticos en mi comunidad hacia 1998, llamados Andando y seguimos andando. Sin ese apoyo no hubiera podido llevar nada. Yo vivo de mi trabajo y voy al día. Mi familia ha sido trabajadora. En mi pueblo, en este momento, 2019, se ganan 150 pesos por el día completo de trabajo en el campo, sin derecho a comida; si te dan comida, te pagan 80 pesos por una jornada de 8 horas de trabajar en el campo.

¿Qué? ¿Los pobres no tenemos derecho al arte?”

Actualmente se encuentra en postproducción su primer largometraje Nudo mixteco:

“Estoy editando mi película. Escribo y dirijo mis propias historias y siento que es natural ese paso. Regresé a mi comunidad a filmar. No sé si voy a saber dirigir otra cosa, o sólo mis historias.”

En este relato, en español y en mixteco, se refiere a la mujer en su intimidad, “de cómo vive su sexualidad”. Actúan en Nudo mixteco Myriam Bravo, Sonia Couoh, Jorge Domínguez, Noé Hernández, Aída López, Eileen Yáñez y “mucha gente de mi comunidad, lo cual me da mucha emoción, están súper bien, los acabo de ver, y me gusta que tengan roles protagónicos”.

Este texto se publicó el 16 de junio de 2019 en la edición 2224 de la revista Proceso

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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